año misericordia banner 960x250

Novedades

La Palabra Meditada - XXIII Domingo Ordinario - Ciclo C

San Lucas 14,25 – 33

Caminaban con Jesús grandes multitudes.
En el mundo entero son multitud de personas las que dicen que caminan o andan con Jesús, ¿Pero realmente le conocen, escuchan su voz cuando el habla, hacen su voluntad? o solamente son cristianos de misa, el papa Francisco está llamando a los cristianos a que salgan de la iglesia, porque fuera de ella es donde se encuentran infinidad de hermanos, necesitados de palabra, hermanos que ante los problemas del diario vivir se están ahogando y no tienen a su lado a un cirineo que les ayude a cargar con su cruz, Lc.23,26.
Y, dirigiéndose a ellos les dijo: Si alguno quiere venir a mí, y no deja a un lado a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas, y aun a su propia persona, no puede ser mi discípulo.
Jesús no desea una comodidad de discípulos, hombres y mujeres, que cuando tengan un tiempo van acudir a él, Jesús quiere una comunidad de discípulos que estén dispuestos a dejarlo todo, cuando escuchemos su llamado, no podemos tener una actitud de cristianos egoístas, nuestro Señor necesita de discípulos comprometidos, firmes en la fe y con la ropa de trabajo puesta, Ef. 6,10-11 nos dice: Por lo demás, háganse robustos en el Señor con su energía y su fuerza. Pónganse la armadura de Dios, para poder resistir las maniobras del diablo.
El que no carga con su cruz para seguirme, no puede ser mi discípulo.
Es cargar voluntariamente nuestra cruz, negándonos cada vez más a los deseos de nuestra carne, saber soportar al peso de la cruz, sin renegar de ella, cargar nuestra cruz requiere de sacrificios y entre más la aceptemos más nos acercamos a Jesús, no estamos solos, Jesús intercede por nosotros, como nos dice Jn.17,11 Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos se quedan en el mundo, mientras yo vuelvo a ti. Padre Santo, guárdalos en ese tu Nombre que a mí me diste, para que todos sean uno como nosotros.
En efecto, cuando uno de ustedes quiere construir una casa en el campo, ¿no comienza por sentarse a calcular los gastos, para ver si tiene con que terminar?
Si nosotros queremos construir una vida en el espíritu, debemos de estar seguros de todo lo que esto implica, no podemos decir que somos cristianos, si no conocemos a Jesús, él debe de ser la piedra angular de nuestra vida. Nuestra vida ya no está fundamentada sobre arena, sino sobre roca firme, pero el pasar de arena a roca, no es fácil, porque tenemos que desechar un sin número cosas que no le agradan a Dios y que nos duele desechar, porque la carne es débil, pero es solo de esta manera cómo podemos tener una verdadera conversión y un nuevo nacer en el espíritu, Jn. 3,3
Cuando un rey parte a pelear contra otro rey, ¿no comienza por sentarse a examinar si puede con diez mil hombres hacerle frente al otro que viene contra él con veinte mil?
A los soldados se les prepara para proteger una nación, pero los soldados de Cristo deben de prepararse no para salvar el cuerpo, sino el alma de una persona, Ef.6,12 nos dice: Porque nuestra lucha no es contra fuerzas humanas, sino contra los Gobernantes y Autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras. Nos enfrentamos con los espíritus y las fuerzas sobrenaturales del mal.
Nuestro Señor nos pide renunciar a todo, porque tanto la carne como nuestros sentimientos humanos nos pueden traicionar, es necesario que como discípulos nos mantengamos firmes en la verdad, la justicia, la fe, ser constantes en la palabra de Dios y celosos por propagar el evangelio de la paz, estas son las armaduras de Dios que debemos de andar puesta siempre según nos dice: Ef.6, 13-17

Add a comment (0)

La Palabra Meditada - XXII Domingo Ordinarios - Ciclo C

San Lucas 14,1.7-14

Una vez, Jesús fue a comer a la casa de uno de los fariseos más importantes.
Cuando estamos en la iglesia comprometidos con las cosas del Señor, ocurre algunas veces que familiares, amigos, compañeros de trabajo y aun hasta hermanos de la misma iglesia nos espían y nos critican, hermanos que esto no nos desanime debemos de mantenernos firmes con nuestro testimonio de vida en el Señor, en Mt 10,19 Jesús nos dice: Cuando los juzguen, no se preocupen por lo que van a decir ni como tendrán que hacerlo; en esa misma
Hora se les dará lo que van a decir.
Si alguien te invita a una comida de bodas, no ocupes el primer lugar. Porque puede ser que haya sido invitado otro más importante que tú.
Jesús era muy culto y sensato y como sus seguidores nos invita a imitarlo, muchos podemos tener buenos principios cristianos, pero tenemos una cultura de muerte, se ha perdido el respeto a la dignidad humana, la cultura y los principios cristianos vienen del hogar osea de la familia y entre más familias sean así, encontraremos sociedades más cultas y que temen a Dios.
Cuando nos mandan a evangelizar, en la mayoría de los casos también hay que culturizar, porque nuestra sociedad está llena de malos modales y vicios y es de mucha importancia que en los hogares, en los centros de educación y en las catequesis de la iglesia, los líderes demuestren verdaderos principios cristianos y culturales, cuando estamos en las cosas del Señor todos debemos vestir el mismo traje, Mt 22,12-13 nos dice: Y le dijo: Amigo, ¿Cómo entraste aquí sin traje de fiesta? Pero el otro se quedó callado. Entonces el rey dijo a sus servidores: Amárrenlo de pies y manos y échenlo fuera, a las tinieblas, donde no hay sino llanto y desesperación.
Al contrario cuando te inviten, ponte en el último lugar, y, cuando llegue el que te invito, te dirá: Amigo, acércate más. Y será un honor para ti en presencia de todos los que estén contigo a la mesa.
Nuestro Señor nos llama a ser últimos es decir humildes, nuestro lema debe de ser el de servir y no a ser servidos, el de considerar a nuestro prójimo como más digno Rom. 15,1-2 nos dice: Nosotros, los fuertes en la fe debemos cargar con las debilidades de los que no tienen esta fuerza, en vez de buscar nuestro propio contento. Que cada uno de nosotros trate de dejar contento a su prójimo, ayudándolo a crecer en el bien.
Al contrario, cuando ofrezcas un banquete, invita a los pobres, a los inválidos, a los cojos, a los ciegos.
Jesús vino por los necesitados física y espiritualmente y es donde tenemos que tener puesta nuestra mirada, porque como dice su palabra hay más alegría en dar que en recibir y los que servimos al Señor, todo lo hacemos por amor, por eso no esperamos paga alguna y mucho menos de estas personas. Pero tu recompensa la recibirás en la resurrección de los justos.
El Señor nunca se deja ganar en generosidad y por eso nos ofrece esta promesa de vida eterna, donde estaremos con el gozándonos en el Reino de los Cielos.

Add a comment (0)

La Palabra Meditada - XXI Domingo Ordinario - Ciclo C

San Lucas 13,22 – 30

Iba Jesús enseñando por ciudades y pueblos mientras se dirigía a Jerusalén.
Como iglesia peregrina aquí en la tierra debemos de anunciar la palabra, a ejemplo de nuestro Señor, sabemos que las cosas malas cada vez van en aumento, esto hace que la fe de muchos se enfrié, porque están pasando por momentos de injusticias o de mucha angustia, pero muchos de nosotros nos volvemos inmutables ante el dolor ajeno, Ap. 3,2-3 nos dice: Despiértate y reanima lo que todavía no ha muerto. En realidad delante de mi Dios encuentro muy imperfectas tus obras. Recuerda la enseñanza que recibiste; guárdala y cambia de conducta. Pues si no estás despierto, vendré como un ladrón sin que tú sepas a qué hora.
Alguien le pregunto: Señor, ¿es verdad que pocos hombres se salvaran? Jesús respondió: Esfuércense por entrar por la puerta angosta, porque yo les digo que muchos trataran de entrar y no lo lograran.
Estamos en días en que como cristianos, queremos estar en las cosas de la iglesia y gozar de la vida a nuestra manera, tenemos los deseos del espíritu, pero también no queremos dejar los deseos de la carne que es débil y a la larga nos puede llevar a la perdición, para no dejarnos engañar Gal 5,19 nos hace ver los deseos de la carne: Libertad sexual, impurezas y desvergüenzas; culto de los ídolos y magia; odios, celos y violencia; furores, ambiciones, divisiones, sectarismos, desavenencias y envidias; borracheras, orgias y cosas semejantes.
Debemos de esforzarnos para cortar estos o algunos de estos deseos de la carne que podamos tener, para así empezar actuar conforme la voluntad del Señor, sé que esto no resulta fácil, pero con la fuerza del Señor nada es imposible, el deseo de entrar por la puerta angosta, es el deseo de seguir a Jesús y ser salvos, por eso él nos dice en Lc.9,23 Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz de cada día y me siga.
Cuando el dueño de casa se decida a cerrar la puerta, ustedes quedaran afueran y se pondrán a golpear, diciendo: ¡Señor ábrenos! Pero el contestara: No sé de donde son ustedes.
Somos muchos los que hemos sido llamados por nuestro Señor, pero si no estamos siendo obedientes, humildes y prestos a guardar sus mandatos, al momento de cerrar la puerta será muy difícil que seamos reconocidos.
Entonces ustedes comenzaran a decir: Nosotros comimos y bebimos contigo, tú enseñaste en nuestras plazas.
No es el hecho de pasar todo el día en la iglesia o el de estar escuchando su palabra o el de creernos buenos y no le hacemos mal a nadie, lo que va a marcar nuestra salvación, sino el hecho de haber nacido de nuevo, pero de las cosas de arriba Jn.3,7 y empezar a dar los frutos de una verdadera conversión, con nuestro testimonio de vida.
Dejemos de jugar hacer cristianos, no nos engañemos a nosotros mismos, busquemos esa verdadera conversión, la palabra nos dice en Heb 10,22-23 Acerquémonos, pues, con corazón sincero, con plena fe, limpios interiormente de todo lo que mancha la conciencia, y con el cuerpo lavado con agua pura. Sigamos profesando nuestra esperanza sin que nada nos pueda conmover, ya que es digno de confianza Aquel que se comprometió.
Nadie sabe el día, ni la fecha, pero lo que sí sabemos es que mientras hay vida hay esperanza, tratemos pues de prepararnos para que cuando llegue ese momento estemos con la ropa de trabajo lista.

Add a comment (0)

La Palabra Meditada - XX Domingo Ordinario - Ciclo C

San Lucas 12,49 – 53

Vine a traer fuego a la tierra, ¡y cuanto desearía que ya estuviera ardiendo!
Estas palabras de Nuestro Señor se siente fuertes, pero hay momentos en la vida que necesitamos que nos sacudan, que nos levanten, Ef.5,14 nos dice: Por eso se dice: Tú que duermes, despiértate, levántate de entre los muertos, y la luz de Cristo Brillara sobre ti.
Jesús desea que su evangelio ya esté actuando en nuestras vidas, como un fuego que nos purifica, que empiece a limpiarnos y a quemar todas esas cosas que no son del agrado de Dios, así como será quemada la cizaña, o aquellas ramas que están pegadas a la Vid verdadera pero que no dan fruto, Jn. 15,6 Nos dice: El que no se quede en mí, será arrojado afuera y se secara como ramas muertas, hay que recogerlas y echarlas al fuego, donde arden.
No podemos seguir solo escuchando palabra y seguir la vida, sin hacer ningún cambio, recordemos que la palabra de Dios es viva y eficaz, si abrimos la puerta de nuestros corazones ella por si misma empieza a actuar y es cuando ocurre la verdadera conversión. Muchos cristianos nos creemos convertidos, pero la palabra de Dios nos dice por sus frutos los conoceréis.
Pero también he de recibir un bautismo y ¡que angustia siento hasta que se haya cumplido!
Jesús iba a pasar por la prueba de entregar su vida y el mismo dice que angustia ciento, claro en él se estaba marcando el pacto de la nueva alianza, en él se recargan todas las generaciones para la salvación de la humanidad, por un hombre entro el pecado al mundo, por un hombre entro también la salvación, la esperanza de reconciliarnos de nuevo con Dios, de no vivir más como esclavos, sino como hombres libres destinados a amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo.
¿Creen ustedes que yo vine para establecer la paz en la tierra? Les digo que no, sino la división.
Con estas palabras Jesús desea que nos definamos, en la tierra hay división entre el bien y el mal, entre los que aman a Dios y los que aman las cosas de este mundo y estas dos fuerzas nunca se podrán unir, son dos amos y somos nosotros los que decidimos, nuestra manera de vivir.
Nuestro Señor no es que quiera causar división en la familia, lo que él dice es que no es digno de mí, el que ama más a un ser en la tierra más que a él, Mt 10,37 y el versículo 38 nos dice: No es digno de mí el que no toma su cruz para seguirme.
Debemos de estar seguros de lo que queremos y a quien seguimos, pero no podemos llamarnos cristianos y querer estar con Dios y con los afanes de este mundo, por este camino lo que estamos haciendo es que nos estamos apartando de la presencia de Dios, porque nos comportamos como hombres acomodados a donde mejor nos vayan saliendo las cosas, nos comportamos como hipócritas, como tibios, y de esa manera Dios nos vomitara.
Debemos pues de ser verdaderos adoradores y aspirar siempre a las cosas de arriba, Jn. 15,23-24 nos dice: Pero llega la hora, y ya estamos en ella, en que los verdaderos adoradores adoraran al Padre en espíritu y en verdad. Son esos adoradores a los que busca el Padre.

Add a comment (0)

La Palabra Meditada - XIX Domingo Ordinario - Ciclo C

San Lucas 12,32 – 48

No teman pequeño rebaño, porque al Padre de ustedes le agrado darles el Reino.
Nuestro Señor nos hace un llamado a no tener miedo, porque este no es de Dios y si estamos con él quien contra nosotros, él nos hace ver en este versículo que al Padre le agrado darnos el Reino, es decir que este no lo obtenemos por nuestros propios méritos, sino solo mediante el amor y la gracia de los que pertenecemos al rebaño de nuestro Señor Jesús, por eso nos recuerda, que debemos de aspirar por las cosas celestiales, pues solo esta nos conducen a la vida eterna, sabemos que ese camino nos es sencillo, pero si de verdad le amamos debemos esforzarnos, por estar un día ante su presencia, este es el mayor tesoro y es ahí donde debe estar nuestro corazón.
Tengan puesta la ropa de trabajo, y que sus lámparas estén encendidas.
Debemos de tener listo nuestro espíritu y estar alertas, 1Tes 5,6-8 nos dice: No somos de la noche ni de las tinieblas. No nos quedemos, pues, dormidos como los otros, sino que permanezcamos sobrios y despiertos. Nosotros al revés por ser los hombres del día, seamos sobrios, revistámonos de la fe y del amor como una coraza, y será nuestro casco la esperanza de la salvación.
Felices los sirvientes a los cuales el patrón encuentre velando cuando llegue.
Estas son bienaventuranzas para los que están sirviendo, esta felicidad la recibirán los que siempre están en vela, es decir no importa la hora, siempre están orando, anunciando el evangelio y compartiendo el amor y la caridad con aquellos que más necesitan.
El mismo se pondrá el delantal, los hará sentarse a su mesa y los servirá uno por uno.
Solo nos recuerda lo que Nuestro Señor Jesús hizo, Jn. 13,4-5 Se levantó mientras cenaba, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura y echo agua en un recipiente. Luego se puso a lavarles los pies a sus discípulos y se los secaba con la toalla.
Ustedes también estén preparados, porque en el momento menos pensado vendrá el Hijo del Hombre.
Nadie sabe la hora ni la fecha cuando Jesús venga de nuevo, pero esta palabra nos hace ver, que si nos preparamos para otras cosas, que a la larga no nos va a sumar en nada, porque no prepararnos en meditar la palabra de Dios y ponerla en práctica, Jn.14,23 nos dice: Jesús respondió: Si alguien me ama, guardara mis palabras, y mi Padre lo amara y vendremos a él para hacer nuestra morada en él.
¿Cuál es entonces el mayordomo fiel e inteligente que el patrón pondrá al frente de sus sirvientes para repartirles a su debido tiempo la ración de trigo?
El mayordomo fiel e inteligente es aquel que hace la voluntad de Dios, así como lo hizo nuestro Señor Jesús, que se olvidó de sí mismo y vino a este mundo en amor, obediencia y humildad a servir y no hacer servido, Jesús promete felicidad para ese servidor que se encuentre ocupado por las cosas del Reino, a ese servidor que no hace las cosas como una obligación, sino que lo hace con mucho amor y alegría, sabiendo de antemano que solo el hecho de estar con Cristo todo es ganancia que perdura para siempre y sabe que hay que trabajar con muchos hermanos, para que ellos también se gocen ya de antemano de las cosas del Reino aquí en la tierra.
Es normal que el que no haga la voluntad de nuestro Padre aquí en la tierra será castigado, 2Tes1,9 nos dice: serán condenados a la perdición eterna lejos del rostro del Señor y de su poderosa gloria.
Al que se le ha dado mucho se le exigirá mucho, y al que se le ha confiado mucho se le pedirá más aún.
Cada uno de nosotros sabemos lo que Dios nos ha dado, por eso debemos de ser buenos administradores para la misión a la que hemos sido enviados.

Add a comment (0)

La Palabra Meditada - Domingo Ordinario - Ciclo C

San Lucas 12,13 – 21

Él le contesto: Amigo, ¿Quién me ha hecho juez o partidor de herencias entre ustedes?
Jesús no vino al mundo para que le pidamos por cosas terrenales, el vino para liberarnos del mundo de pecado en que vivimos, 1Tim 2,4-5 dice: Pues él quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Único es Dios, único también es el mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús verdadero hombre.
Después les dijo: eviten con gran cuidado toda clase de codicia, porque, aunque uno lo tenga todo, no son sus pertenencias las que le dan vida.
La codicia o avaricia está considerado como un pecado capital y es el deseo desordenado y excesivo de poseer riquezas para atesorarlas.
La vida no está en el poseer, la vida está en Cristo Jesús, para eso vino a este mundo para que tuviéramos vida y en abundancia Jn.10,10
Dios es el dueño de todo y el da riquezas de toda clase, pero él las da para compartirlas, para que todos necesitemos de todos y nos sintamos libres, la codicia por el contrario nos hace esclavos, Sir 31,7 dice: El dinero es una trampa para aquellos que lo sirven y los que no piensan se dejan atrapar.
Como cristianos nuestra verdadera preocupación debe ser el anuncio del evangelio y no el de estar atesorando bienes en la tierra, porque todo pasara pero la palabra de Dios permanece, Mt 6,20-21 dice: acumulen tesoros en el Cielo, donde ni la polilla ni el gusano lo echan a perder, ni hay ladrones para saltar el muro y robar. Pues donde están tus riquezas ahí también estará tu corazón.
Son muchos los que se afanan por tener bienes, pero si no los comparten y disfrutan otros lo harán y que triste es estar trabajando toda la vida, pretendiendo que con los bienes tendremos seguridad, Sir 14,3-4 Dice: Al avaro no le sienta bien la riqueza; tampoco los bienes al envidioso. El que atesora a costa de privaciones, atesora para los demás, otros gozaran de sus bienes.
Debemos de estar seguros de saber en qué estamos depositando nuestra confianza, si en el dinero o en Dios, porque la palabra nos dice que no podemos tener dos amos a la vez.
Si ponemos nuestra confianza en el dinero, la palabra nos dice que la raíz de todos los males es el amor al dinero 1T 6,10 en cambio si ponemos nuestra confianza en Dios él nos dice que no debemos de preocuparnos por nada, más que por buscar el Reino de Dios y su Justicia y todo lo demás nos vendrá por añadidura.
Por un lado está la esclavitud y por el otro, el ser libres, felices y tener vida eterna, Dios no nos obliga a escoger, por eso él nos dice: Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguien escucha mi voz y me abre, entrare a su casa a comer. Yo con él y el conmigo. Ap.3,20
Cualquiera de los dos caminos que escojamos, es Dios el que al final reclama el alma, pero él no desea que lo hagamos como unos tontos, el desea que lo hagamos como seres responsables, por eso es que debemos de trabajar por su Reino, para que no se sigan perdiendo más almas, pues todos somos hermanos y fuimos creados por el mismo y único Dios, esto solo lo podemos lograr con el amor, por eso Jesús nos dijo: amar a Dios por sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo.

Add a comment (0)

Más artículos...

  1. La Palabra Meditada - XVIII Domingo Ordinario - Ciclo C
  2. La Palabra Meditada - XVI Domingo Ordinario - Ciclo C
  3. La Palabra Meditada - XV Domingo Ordinario - Ciclo C
  4. La Palabra Meditada - XIV Domingo Ordinario - Ciclo C
  5. La Palabra Meditada -XIII Domingo Ordinario - Ciclo C

Página 1 de 100

Síguenos en

Buscar artículos en lasanvicente.org