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La Palabra Meditada - XXVII Domingo Ordinario - Ciclo C

San Lucas 17,5 – 10

Los apóstoles le dijeron al Señor: Auméntanos la fe.
A los apóstoles nuestro Señor le explica lo que es la fe, pero aun así ellos no le comprendieron, porque en el momento de la prueba todos huyeron y tenían temor. Como nos dice Jn. 20,19 La tarde de ese mismo día, el primero de la semana, los discípulos estaban a puerta cerrada por miedo a los judíos.
De la misma manera nos pasa a nosotros, que creemos tener fe, pero en el momento de la prueba se nos olvida que tenemos aún Padre que para el nada es imposible, esto nos dice Lc. 1,37 Para Dios, nada es imposible.
La fe es un don, es un regalo de Dios, que consiste en dejarlo actuar mediante su gracia en nuestras vidas, para ello debemos de confiar y esta confianza nos va a traer paz interior, así nos dice nuestro Señor en Jn. 16,33 Se los he dicho todo para que tengan paz en mí. Ustedes encontraran persecuciones en el mundo, pero ¡sean valientes! Yo he vencido al mundo.
Nosotros al igual que los apóstoles queremos que el Señor aumente nuestra fe, pero para ello debemos de saber cómo es que nace la fe en cada uno de nosotros, Rom.10,17 dice: Por lo tanto, la fe nace de una predicación, y la predicación se arraiga en la palabra de Cristo.
Entre más vamos escudriñando la palabra, nuestra fe se va acrecentando porque es ahí donde realmente vamos conociendo mejor a nuestro Señor Jesucristo.
El Señor respondió: Si tienen fe como un granito de mostaza, le dirían a ese árbol que está ahí: Arráncate y plántate en el mar, y el árbol obedecerá.
Nuestro Señor nos está diciendo del poder y la fuerza que tiene la fe, cuando nuestras vidas están enraizadas en ella, por eso nos hace ver como un granito de mostaza tan pequeño e insignificante se aferra tanto de la tierra y de sus nutrientes que llega hacer uno de los arboles más grande y donde sus ramas le dan anido a las aves, así es como nosotros debemos de aferrarnos a nuestro Padre, no solo para estar fortalecidos en momentos de prueba, sino que también para servir de nido a otros hermanos que están decaídos, para levantarlos, como lo hizo Pedro en He 3,6 Pedro entonces le dijo: No tengo oro ni plata, pero lo que tengo, te lo doy: Por el Nombre de Jesucristo de Nazaret, camina! Y lo tomo de la mano derecha y lo levanto.
Esto vale para ustedes. Cuando hayan hecho todo lo que les ha sido mandado.
El Señor no desea que busquemos reconocimientos, pues todo lo bueno que nosotros podemos hacer, es por su espíritu que llevamos dentro, de manera que no tenemos mérito alguno, así nos dice Ef.2 9-10 Y no tienen por qué sentirse orgullosos, porque no lo consiguieron con sus obras. Lo que somos es obra de Dios: él nos ha creado en Cristo Jesús, con miras a las buenas obras que dispuso desde antes, para que nos ocupáramos en ellas.
Digan: Somos servidores que no hacíamos falta; solo hicimos lo que debíamos hacer.
Debemos de ser humildes y reconocer como nuestro Señor Jesús, siendo de condición divina, se despojó de todo para venir a servirnos y entregar su vida
por cada uno de nosotros, debemos de honrarlo y glorificarlo en todo momento, pues todo mérito a él le corresponde, Ap. 5,11-12 nos dice: Yo seguía mirando; se oía el clamor de una multitud de ángeles reunidos alrededor del trono , de los Vivientes y de los ancianos. Se contaban por millones y millones, que gritaban a toda voz: Digno es el Cordero, que ha sido degollado, de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría y la fuerza, la honra, la gloria y la alabanza.

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La Palabra Meditada - XXVI Domingo Ordinaario - Ciclo C

San Lucas 16,19 – 31

La división que existe entre pobre y ricos es bien marcada y es aquí donde se ve claramente van perdiendo su autoestima, llegando hasta desear la comida de los perros, que son las migajas que caen de la mesa y me refiero a perros callejeros a quien servimos, los ricos tienen su dios y este se llama dinero y ellos para tener a este dios necesitan de los pobres, por un lado es atreves de ellos como se vuelven ricos y por otro solo siendo indiferentes con los pobres es que pueden disfrutar de las riquezas, por eso nuestro Señor nos dice en Mc 10,25 Es más fácil para un camello pasar por el ojo de la aguja, que para un rico entrar en el Reino de Dios.
Esta parábola de Lázaro y el rico, es lo que siempre ha existido y seguimos viendo, cada día los que tienen el poder, cometen toda clase de atrocidades e injusticias contra los más desprotegidos, con su único objetivo de tener más, y muchos de estos ricos lo miramos ocupando los primeros puestos en la iglesia, porque dicen que creen en Dios y hasta dan su limosna durante la colecta, para sentir su conciencia tranquila.
Lázaro representa a los pobres de este mundo que cada día, porque un perro de raza hoy come y vive mucho mejor que un pobre, porque hoy en día un perro de raza es tratado con mayor estima, que una persona necesitada.
Nuestro Señor vino a este mundo por ellos por los más necesitados y nos da un mandamiento nuevo, que es el de amar a nuestro prójimo como nos amamos a nosotros mismos
Todos en esta vida tenemos algo que dar, la palabra nos dice: en Lc. 21,3-4
Y dijo Jesús: Créanme que esta pobre viuda deposito más que todos ellos. Porque todos dan a Dios de lo que les sobra. Ella, en cambio, tan indigente, hecho todo lo que tenía para vivir.
No se trata de juzgar a los ricos, se trata decirnos ¿Qué estamos dando nosotros de todas las bendiciones que nos ha colmado nuestro Padre?, si creemos en la misericordia y compasión de nuestro Señor Jesús, a su semejanza nosotros debemos de hacer lo mismo por amor a nuestro prójimo, solo así llegaremos a comprender lo que nos dice: He 20,35 En todo les he enseñado que es así como se debe trabajar, a fin de tener también para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús, que dijo: Hay mayor felicidad en dar que en recibir.
Nos dice la lectura que tanto Lázaro como el rico murieron, y los papeles se invirtieron, lázaro aparece junto al padre Abraham y el rico en el infierno y lo que nos da a entender las escrituras es que cuando se llega al infierno, ya no hay cabida para arrepentimiento, solo existe tormento y desesperación.
Mientras estemos con vida en este mundo, tenemos tiempo para arrepentirnos y podemos empezar desde aquí a acumular tesoros en el Cielo, para ello debemos de esforzarnos cada día por ir haciendo la voluntad de Dios, y pedir al Espíritu Santo que mora dentro de nosotros, que ilumine nuestra vida, por el camino que nos lleva a Jesús, pues es él el único camino que nos conducirá a la felicidad total y a la vida eterna.

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La Palabra Meditada - XXV Domingo Ordinario - Ciclo C

San Lucas 16,1 – 13

Había un hombre rico que le llegaron a decir, lo que su mayordomo hacía, y este lo mando a llamar para que le rindiera cuentas de su administración.
Debemos de aprender a administrar nuestra vida y los bienes que durante ella adquirimos, Dios Padre no se mete en nuestra vida, solo si lo dejamos, pero al final tendremos que rendir cuentas, como la parábola del trigo y la maleza, que desde pequeñas crecieron juntas, pero al final los caminos fueron diferentes, Mt 13,30 nos dice: dejen crecer juntos el trigo y la maleza. Cuando llegue el momento de la cosecha, yo diré a los segadores: Corten primero la maleza y en atados échenla al fuego, y de después guarden el trigo en las bodegas.
A este mayordomo el patrón le dio confianza, en sus negocios para que se los administrara, sin la necesidad de estar encima de él y se volvió malo e infiel, la tentaciones que ofrece el mundo no tiene límites y son muchos los hermanos que se han perdido en este caminar, porque creen que nadie los está observando.
Dios nos bendice con una familia, esposo, esposa e hijos, pero estamos administrando sus vidas: Con amor, confianza, fidelidad y verdaderos principios morales y espirituales, todo lo que estamos mirando en el mundo actual, se debe a que la célula fundamental de la sociedad que es la familia, tiene malos administradores, razón por la que no existen valores.
El patrón admiro la manera de obrar tan inteligente de su mayordomo ladrón.
Los hijos del mal son astutos, para arreglárselas cuando ven venir los problemas y para lograrlo usan todo tipo de artimañas con el objetivo de quedar bien con todos, por eso la lectura nos dice: En verdad los de este mundo son más astutos que los hijos de la luz para tratar a sus semejantes.
Tenemos que agarrarnos de la sabiduría de Dios para aprender a ser astutos, de lo contrario seremos devorados por los lobos, como nos dice nuestro Señor en Mt 10,16 Fíjense que los envió como ovejas en medio de lobos. Por eso tienen que ser astutos como serpientes y sencillos como palomas.
Yo también les digo: Aprovechen el maldito dinero para hacerse amigos, para que, cuando se les acabe, los reciban a ustedes en las viviendas eternas.
Si el Señor te ha concedido bienes, compártelos con los que más necesitan, pues son ellos los que te pueden llevar a la vida eterna, 1Jn. 3,17 nos dice: Cuando alguien goza de las riquezas de este mundo, y, viendo a su hermano en apuros, le cierra su corazón, ¿cómo permanecerá el amor de Dios en él?
El que se mostró digno de confianza en cosas sin importancia, será digno de confianza en cosas importantes, y el que no se mostró digno de confianza en cosas mínimas, tampoco será digno de confianza en lo importante.
Si Dios nos ha dado confianza, mira en lo secreto de nuestro corazón si le hemos sido fieles y si hemos sido justos, conforme a esto él nos dará más o nos quitara hasta lo que tenemos.
Nosotros sabemos bien a quien le estamos sirviendo, porque a él no lo podemos engañar, el Señor nos regala esta palabra para que tomemos el camino que realmente nos conviene, pues él nos ama y no ha venido a condenarnos sino que a rescatar lo que estaba perdido.

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La Palabra Meditada - XXIV Domingo Ordinario - Ciclo C

San Lucas 15,1 – 32

Los fariseos pues con los maestros de la ley murmuraban y criticaban: este hombre recibe a los pecadores y come con ellos.
Es bueno entender que nuestro Señor no vino a este mundo por los sabios y entendidos, vino por los despreciados e indignos, vino por los que reconocen que están viviendo en pecado y saben que a Dios no le agrada el pecado que llevan dentro y necesitan cambiar su vida.
Los fariseos de hoy en día siguen este mismo caminar, que sus antecesores, en ellos nunca hay alegría, porque se mantienen ocupados viendo la pelusa del ojo del hermano y no miran la viga que tienen en el suyo, y a los que actúan de esta manera nuestro Señor los llamaba hipócritas, Mt 7,5
En las tres parábolas que Jesús nos narra a continuación, al final tienen un mismo sentir, y es que hay alegría en el cielo por el pecador arrepentido, pues para nuestro Padre somos tan especiales, que desde que nos creó ha hecho todo, para que busquemos el camino de regreso hacia él.
Si uno de ustedes pierde una oveja de las cien que tiene ¿no deja las otras noventa y nueve en el campo para ir en busca de la que se perdió, hasta encontrarla?
A nosotros que ahora, sabemos que estamos en la gracia de Dios, como que se nos olvida que un día fuimos como esta oveja que se perdió, sabemos muy bien que Dios lo que más desea es rescatar almas perdidas, porque todos somos parte de él, necesitamos trabajar en sus cosas, levantémonos y empecemos por el rescate de tantos hermanos que andan en ese mundo de oscuridad y tinieblas, recordemos que Jesús nos dice en Jn.10,16 Tengo otras ovejas que no son de este corral. A ellas también las llamare y oirán mi voz; y habrá un solo rebaño como hay un solo pastor.
Tratemos de testificarles todo lo que Jesús ha hecho en nuestra vida y como fuimos rescatados, para la honra y gloria de Dios Padre.
Cuando una mujer pierde una moneda de las diez que tiene, ¿no enciende una luz, no barre la casa y la busca cuidadosamente hasta hallarla.
Lo que el señor nos trata de decir en esta parábola es el de buscar por todos los medios a los hermanos que están perdidos y ayudarles a que se arrepientan y él no nos está pidiendo multitudes pues como dice la lectura hay gozo en el cielo por un solo pecador que cambie su corazón y su vida, esto no lo deberíamos de hacer como una obligación, sino por amor, pues fue por amor que Cristo vino a entregar su vida por nosotros a este mundo para hacer la voluntad del Padre, Mc 14,36 nos dice: Abba, o sea, Padre; para ti todo es posible; aparta de mí esta copa. Pero no: no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieras tú.
Un hombre tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: Padre, dame la parte de la propiedad que me corresponde. Y el padre la repartió entre ellos.
En esta parábola los dos hijos están en pecado, con la diferencia que el hijo menor, se arrepiente y vuelve de regreso a pedir perdón a Dios y a su padre, en cambio el mayor ni siquiera se da cuenta que está en pecado.
Cuántos de nosotros creemos que por que andamos en la iglesia, ya estamos limpios o que no cometemos errores, como pasa con los fariseos y los maestros de la ley que murmuraban y criticaban a Jesús porque comía con pecadores, esta parábola es para nosotros que estamos en la iglesia, para que comprobemos si en nosotros ha existido una verdadera conversión y si estamos actuamos con mucha humildad, obediencia y haciendo la voluntad del Señor.
Cuidado y por confiados, no nos vaya a pasar lo que nos dice Lc. 7,26-27 Entonces ustedes comenzaran a decir: Nosotros comimos y bebimos contigo, tú enseñaste en nuestra plaza. Pero el contesto: No sé de donde son ustedes. ¡Aléjense de mí todos los malhechores!

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La Palabra Meditada - XXIII Domingo Ordinario - Ciclo C

San Lucas 14,25 – 33

Caminaban con Jesús grandes multitudes.
En el mundo entero son multitud de personas las que dicen que caminan o andan con Jesús, ¿Pero realmente le conocen, escuchan su voz cuando el habla, hacen su voluntad? o solamente son cristianos de misa, el papa Francisco está llamando a los cristianos a que salgan de la iglesia, porque fuera de ella es donde se encuentran infinidad de hermanos, necesitados de palabra, hermanos que ante los problemas del diario vivir se están ahogando y no tienen a su lado a un cirineo que les ayude a cargar con su cruz, Lc.23,26.
Y, dirigiéndose a ellos les dijo: Si alguno quiere venir a mí, y no deja a un lado a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas, y aun a su propia persona, no puede ser mi discípulo.
Jesús no desea una comodidad de discípulos, hombres y mujeres, que cuando tengan un tiempo van acudir a él, Jesús quiere una comunidad de discípulos que estén dispuestos a dejarlo todo, cuando escuchemos su llamado, no podemos tener una actitud de cristianos egoístas, nuestro Señor necesita de discípulos comprometidos, firmes en la fe y con la ropa de trabajo puesta, Ef. 6,10-11 nos dice: Por lo demás, háganse robustos en el Señor con su energía y su fuerza. Pónganse la armadura de Dios, para poder resistir las maniobras del diablo.
El que no carga con su cruz para seguirme, no puede ser mi discípulo.
Es cargar voluntariamente nuestra cruz, negándonos cada vez más a los deseos de nuestra carne, saber soportar al peso de la cruz, sin renegar de ella, cargar nuestra cruz requiere de sacrificios y entre más la aceptemos más nos acercamos a Jesús, no estamos solos, Jesús intercede por nosotros, como nos dice Jn.17,11 Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos se quedan en el mundo, mientras yo vuelvo a ti. Padre Santo, guárdalos en ese tu Nombre que a mí me diste, para que todos sean uno como nosotros.
En efecto, cuando uno de ustedes quiere construir una casa en el campo, ¿no comienza por sentarse a calcular los gastos, para ver si tiene con que terminar?
Si nosotros queremos construir una vida en el espíritu, debemos de estar seguros de todo lo que esto implica, no podemos decir que somos cristianos, si no conocemos a Jesús, él debe de ser la piedra angular de nuestra vida. Nuestra vida ya no está fundamentada sobre arena, sino sobre roca firme, pero el pasar de arena a roca, no es fácil, porque tenemos que desechar un sin número cosas que no le agradan a Dios y que nos duele desechar, porque la carne es débil, pero es solo de esta manera cómo podemos tener una verdadera conversión y un nuevo nacer en el espíritu, Jn. 3,3
Cuando un rey parte a pelear contra otro rey, ¿no comienza por sentarse a examinar si puede con diez mil hombres hacerle frente al otro que viene contra él con veinte mil?
A los soldados se les prepara para proteger una nación, pero los soldados de Cristo deben de prepararse no para salvar el cuerpo, sino el alma de una persona, Ef.6,12 nos dice: Porque nuestra lucha no es contra fuerzas humanas, sino contra los Gobernantes y Autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras. Nos enfrentamos con los espíritus y las fuerzas sobrenaturales del mal.
Nuestro Señor nos pide renunciar a todo, porque tanto la carne como nuestros sentimientos humanos nos pueden traicionar, es necesario que como discípulos nos mantengamos firmes en la verdad, la justicia, la fe, ser constantes en la palabra de Dios y celosos por propagar el evangelio de la paz, estas son las armaduras de Dios que debemos de andar puesta siempre según nos dice: Ef.6, 13-17

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La Palabra Meditada - XXII Domingo Ordinarios - Ciclo C

San Lucas 14,1.7-14

Una vez, Jesús fue a comer a la casa de uno de los fariseos más importantes.
Cuando estamos en la iglesia comprometidos con las cosas del Señor, ocurre algunas veces que familiares, amigos, compañeros de trabajo y aun hasta hermanos de la misma iglesia nos espían y nos critican, hermanos que esto no nos desanime debemos de mantenernos firmes con nuestro testimonio de vida en el Señor, en Mt 10,19 Jesús nos dice: Cuando los juzguen, no se preocupen por lo que van a decir ni como tendrán que hacerlo; en esa misma
Hora se les dará lo que van a decir.
Si alguien te invita a una comida de bodas, no ocupes el primer lugar. Porque puede ser que haya sido invitado otro más importante que tú.
Jesús era muy culto y sensato y como sus seguidores nos invita a imitarlo, muchos podemos tener buenos principios cristianos, pero tenemos una cultura de muerte, se ha perdido el respeto a la dignidad humana, la cultura y los principios cristianos vienen del hogar osea de la familia y entre más familias sean así, encontraremos sociedades más cultas y que temen a Dios.
Cuando nos mandan a evangelizar, en la mayoría de los casos también hay que culturizar, porque nuestra sociedad está llena de malos modales y vicios y es de mucha importancia que en los hogares, en los centros de educación y en las catequesis de la iglesia, los líderes demuestren verdaderos principios cristianos y culturales, cuando estamos en las cosas del Señor todos debemos vestir el mismo traje, Mt 22,12-13 nos dice: Y le dijo: Amigo, ¿Cómo entraste aquí sin traje de fiesta? Pero el otro se quedó callado. Entonces el rey dijo a sus servidores: Amárrenlo de pies y manos y échenlo fuera, a las tinieblas, donde no hay sino llanto y desesperación.
Al contrario cuando te inviten, ponte en el último lugar, y, cuando llegue el que te invito, te dirá: Amigo, acércate más. Y será un honor para ti en presencia de todos los que estén contigo a la mesa.
Nuestro Señor nos llama a ser últimos es decir humildes, nuestro lema debe de ser el de servir y no a ser servidos, el de considerar a nuestro prójimo como más digno Rom. 15,1-2 nos dice: Nosotros, los fuertes en la fe debemos cargar con las debilidades de los que no tienen esta fuerza, en vez de buscar nuestro propio contento. Que cada uno de nosotros trate de dejar contento a su prójimo, ayudándolo a crecer en el bien.
Al contrario, cuando ofrezcas un banquete, invita a los pobres, a los inválidos, a los cojos, a los ciegos.
Jesús vino por los necesitados física y espiritualmente y es donde tenemos que tener puesta nuestra mirada, porque como dice su palabra hay más alegría en dar que en recibir y los que servimos al Señor, todo lo hacemos por amor, por eso no esperamos paga alguna y mucho menos de estas personas. Pero tu recompensa la recibirás en la resurrección de los justos.
El Señor nunca se deja ganar en generosidad y por eso nos ofrece esta promesa de vida eterna, donde estaremos con el gozándonos en el Reino de los Cielos.

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