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La Palabra Meditada - La Ascension del Señor - Ciclo A

San Mateo 28, 16 - 20

Jesús cito a sus discípulos a un cerro fuera de Galilea, cuando lo vieron dice se postraron ante él.
si nos detenemos en este párrafo, nosotros diariamente tenemos una cita con nuestro Señor y nos postramos para platicar con él, no sé cuántas veces lo hacemos en el día, pero siempre hay un lugar donde el nos espera, para que dialoguemos y le digamos que es lo que debemos de hacer o qué decisión tomar con respecto a cosas que nos van sucediendo a diario, decirle que nos perdone, darle gracias por qué está con nosotros, debemos de apartarnos de todo el bullicio, de todo aquello que nos distrae, en nuestro diario vivir.
La palabra nos dice que algunos discípulos todavía desconfiaban de él. Siempre va a ocurrir esto en nosotros, la desconfianza o falta de fe, porque el tiempo que le dedicamos a nuestro Señor es muy poco y entre menos lo conocemos más desconfiamos le tenemos.
Todo poder se me ha dado en el Cielo y en la Tierra por eso, vallan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos.
Si estas con el Señor, si eres un discípulo, puedes ver que aquí nos está dando una orden, y por favor no sientas como que no puedes, tu solo pon de tu parte y el Señor pondrá la otra parte, recuerda lo que él nos dice, todo poder se me ha dado, vas hablar de las Buenas Nuevas pero no vamos solos, vamos con su poder, porque no somos nosotros los que vamos a ir a convencer a otro hermano, es él en nosotros que lo va hacer y para él sea el honor y la gloria, por esto es que necesitamos conocerle y mantener un dialogo constante con él, porque a cada uno de nosotros, nuestro Padre nos ha permitido venir a la tierra con un propósito y este deberá de cumplirse, así es que te invito a hacer discípulos para Cristo y no digas no puedo, di más bien todo lo puedo en Cristo que me fortalece, claro que todo lo que hagamos debemos de hacerlo con mucha responsabilidad pues no solo es hablarles de Cristo, sino que también, testificarlo con nuestras vidas, pues él nos dice que va a estar todos los días con nosotros hasta que se termine el mundo.
He dejado para el final, lo que nuestro Señor nos manda, que los bauticemos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Es muy importante, saber que con el bautismo pasamos hacer hijos de Dios, San Juan Bautista solo hacia el bautismo en agua, pero ahora decimos:
Yo te bautizo: en el Nombre del Padre, porque es mi creador y creador de todo cuanto existe lo visible y lo invisible, porque nos creó a su imagen y semejanza, nos dio el soplo de vida, su amor por nosotros es infinito y nos dice que aunque tu padre y tu madre te abandonen, yo nunca te abandonare, porque siempre nos ha dado lo mejor, que es entregarnos a Cristo Jesús su hijo primogénito.
En el Nombre del Hijo, porque nuestro Señor Jesús por obediencia al Padre y siguiendo la voluntad de Él, y por el amor a nosotros, se despojó de todas sus vestiduras celestiales, se hizo hombre viniendo a vivir de la forma más sencilla y humilde aquí en la tierra, pero lo más lindo y especial la de entregar su vida por cada uno de nosotros en la Cruz del calvario y nos dice todo aquel que crea en mi y se arrepienta de sus pecados, será salvo y resucitara, para la vida eterna.
Y del Espíritu Santo, porque él es nuestro intercesor, el que nos libra de la tentación y el pecado, el abogado que habla por nosotros, el que nos guía a Cristo Jesús, porque igual nadie llega al Padre si no es por nuestro Señor Jesús y nadie llega a Jesús si no es guiado por el Espíritu Santo, vez ahora la importancia que tiene el bautismo en nuestras vidas.

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La Palabra Meditada - VI Domingo de Pascua - Ciclo A

San Juan: 14, 15 – 21
Si ustedes me aman dice el Señor guardaran mis mandamientos, pues bien el Señor nos habla de sus dos mandamientos: que son Amar a Dios por sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo, es de tener en mente que, el no vino a abolir los primeros diez mandamientos, pues los diez están en estos dos, el vino a perfeccionarlos en el amor, a la palabra no se le puede quitar una tan sola coma, si nosotros tratamos de cumplir los mandamiento por pura ley, se nos hace más difícil, porque como dice la palabra, que si tengo todos los dones que el Señor me pueda regalar, pero me falta el amor nada soy.
Con el amor podemos hacer hasta las cosas más imposibles que parezcan porque Dios es amor y todo lo hizo en el amor y a nosotros nos creó a imagen y semejanza de él, para que también nosotros actuemos como él lo hace.
Nos dice que El rogara al Padre para que nos de otro intercesor que permanecerá para siempre con nosotros, y es el Espíritu de Verdad, que el mundo no puede recibir porque no lo ve ni lo conoce, pero ustedes lo conocen, porque el permanece con ustedes, y estará en ustedes.
Que maravilloso es esta promesa que nuestro Señor nos está haciendo, no estamos solos el Espíritu Santo vive dentro de nosotros, ósea que somos vasijas de barro que llevamos un tesoro dentro y la palabra dice que cuando uno encuentra un tesoro en un campo, vende todo lo que tiene para comprarlo, nos olvidamos de todos nuestros afanes y preocupaciones, empezamos a sacar todas las cosas viejas y malas que hay en nosotros y hacemos como una venta de garaje, con tal de tener ese campo y nos dedicarnos completamente a él,
Podemos estar pasando por preocupaciones, pero somos felices teniendo esa riqueza, es decir tenemos la paz en medio de la tormenta, que significado tan grande tiene esta promesa.
La palabra nos dice que nadie va al Padre si no es por nuestro Señor Jesús y nadie viene a Jesús si no es guiado por el Espíritu Santo y el no solo nos guía, también es el que actúa noche y día para apartarnos de las tentaciones y del pecado, Sal 120,3 dice: No deja que tu pie de un paso en falso, no duerme tu guardián.
El nos lleva tomado de su brazo derecho y cuida de nuestras entradas y salidas, como podemos decir que quedamos huérfanos. Con tan tremenda promesa que nos dejó, por esto es que estamos viviendo los tiempos de la tercera persona de la Santísima Trinidad.
Por tanto si tenemos al Espíritu Santo tenemos a un Cristo vivo y nosotros vivimos en el, como dice San Pablo ya no vivo yo sino más bien es Cristo quien mora en mí, por esto es necesario que yo decrezca cada día y el crezca dentro de mí.
Debemos guardar y grabar sus mandatos en nuestros corazón, pero como hablamos al principio no por ley o a la fuerza sino más bien porque cada día amo más a mis hermanos y solo amando es verdaderamente como nuestro Señor se mostrara en nosotros, si realmente deseamos de esta promesa.

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La Palabra Meditada - V Domingo de Pascua - Ciclo A

San Juan 14. 1 – 12
No se turben ustedes, Jesús nos llama a no asustarnos, a mantener la calma en medio de cualquier tormenta que podremos estar pasando, él es nuestro pastor, el salmo veinte y tres nos dice, que aunque pasemos por quebradas oscuras no temeremos ningún mal porque él está con nosotros, el deja las noventa y nueve ovejas por una que se le haya extraviado, él va delante de nosotros, y recuerda que si crees que el Señor se ha olvidado de ti , él te conoce hasta por tu nombre y no te va a soltar nunca, porque esa fue su misión en la tierra la de rescatar todo lo que se hallaba perdido.
También nos habla que en la casa de nuestro Padre hay muchas mansiones y el va a prepararnos un lugar, porque lo que el mas desea es que estemos con el, como dice una canción (desde ahora y para siempre ) Aquí tenemos que reflexionar algo que es muy importante en nuestro diario vivir y es el hecho que nosotros nos esforzamos y hay veces nos extralimitamos en afanarnos por la presente vida, y todo lo que podemos llegar a tener, y dejar lo mejor a nuestros hijos, que no es malo, por si nos sorprende la muerte y que es algo que si tenemos muy seguro, pero me pregunto ¿Cuándo pensamos trabajar por la siguiente vida? Porque si no lo haces, solo tendrás morada para vivir en la tierra, pero no tendrás cupo en las mansiones celestiales, es por esto que Nuestro Señor nos dice preocúpate de mis cosas que el, se preocupara por las nuestras, así es que como valientes guerreros a trabajar por el reino de nuestro Padre, para que haya nos encontremos todos.
Porque esta es una orden que el Señor nos dejó pues nos dijo vallan por todos los rincones de le tierra y anuncien las buenas nuevas y el estará con nosotros todos los días de nuestra vida.
Tomas le dijo Señor no sabemos a dónde vas ¿cómo vamos a conocer el camino? Jesús contesto: Yo soy el camino la verdad y la vida.
El camino: nosotros sabemos muy bien porque camino venimos, pero no sabemos por cuál es el camino que vamos a regresar, porque la vida nos ofrece muchos caminos y muy amplios, y nosotros tenemos el libre albedrio de escoger, pero bien sabemos también que estos solo nos llevan a la perdición, Jesús es el verdadero camino, o el puente, o la puerta que solo a través de el es que podemos regresar a nuestro Padre que es de dónde venimos.
La verdad: Estamos viviendo casi en una era de confusión donde todo lo normal o verdadero se mira como anormal, todas la cosas injustas aparecen ahora como normales .
Que estamos haciendo nosotros para terminar con esta confusión que nos ofrece el mundo, debemos comenzar por nuestros hogares estableciendo verdaderos principios espirituales y morales y no le demos más cabida a la mentira, pues las familias son la célula fundamental para el cristianismo.
Si en nuestros hogares conociéramos realmente a nuestro Señor, todo esto se terminaría, porque en él nunca se encontró mentira alguna, es importante tratar de hablar siempre con la verdad, porque esto nos impide que no almacenemos cosas en nuestros corazones, por tanto cada día nos sentiremos más libres, pues quien nada debe, nada teme, y la palabra nos dice que la verdad nos hará libres pues solo de esta manera es que podemos entrar en el reino, nadie puede pretender entrar al reino lleno de ataduras o con cargas, por eso nuestro Señor nos dice, vengan a mí los cansados y agobiados porque yo los are descansar.
La vida: Nuestro Padre nos creó a su imagen y semejanza, pero también nos dio el soplo de vida y él nos dice: Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia. Pero nosotros nos la complicamos tanto, porque no queremos vivir conforme a los mandatos de nuestro Padre, Jesús vino a resumirlos en dos, y es amar a Dios por sobre todo y al prójimo como se ama uno mismo.

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La Palabra Meditada - IV Domingo de Pascua - Ciclo A

San Juan: 10, 1 – 10

En tiempos de Jesús un pastor era catalogado como el modelo de amor, el pastor en las montañas, les hacía a las ovejas un corral durante la noche y él en la puerta se acostaba para que si alguna oveja se quisiera escapar tenía que pasar por encima de él.
La palabra dice quien no entra por la puerta al corral es un ladrón o un salteador, por eso la misma palabra nos llama a estar despiertos en todo momento porque el enemigo vendrá como un león a buscar a su presa, y es que el enemigo escoge a la presa más débil, a la que se va quedando atrás, todos en el mundo tenemos nuestras debilidades y no nos gusta que nadie se dé cuenta de ellas y hacemos lo imposible por esconderlas, pero nuestro Señor y el mal las conocen muy bien, el mal nos ataca por ese punto para que caigamos en el pecado.
El Señor por lo contrario viene a quitarnos esas debilidades, Para que cada día, tengamos una barrera contra los embates del enemigo, entre nosotros y Dios existe un muro que nos impide comunicarnos con él y este es el pecado.
Por eso Jesús es esa puerta que ahora te comunica con nuestro Padre, dice la palabra que cuando él murió el velo del templo se abrió, que significa esto que antes para entrar al lugar santísimo solo el sumo sacerdote lo hacía y una vez al año, Cristo ahora lo ha abierto para que entremos y estemos atreves de él en plena comunión con nuestro Padre.
También nos dice la palabra que las ovejas escuchan su voz, y las conoce por su nombre, que bonito es saber que Jesús nos está hablando a cada instante y por nuestro nombre, para estarnos diciendo que él nos ama y donde estemos o vallamos, de noche o de día él está con nosotros y quiere que en medio de cualquier tormenta tengamos paz y así como él se acerca a nosotros y nos conoce muy bien.
El quiere que nosotros nos acerquemos y lo conozcamos en Espíritu y en Verdad, para que aprendamos cada día a ser más justos, obedientes y sepamos hacer la voluntad de nuestro Padre, esto nos va hacer que cada día en nuestros hogares, nos comprendamos, amemos, perdonemos y que nuestra mirada este en él, porque en él está la vida.
Solo con el podemos ser salvos y vino para que tengamos vida y seamos colmados, muchos en el mundo tienen vida pero viven como en un infierno, aun con todas las riquezas que puedan tener, porque la vida no está en poseer riquezas, sino más bien con lo poco o mucho que tengamos cada uno de nosotros aprenda a ser feliz, sabiendo que lo tenemos todo en Cristo Jesús. El se despojó de todas sus vestiduras como rey para venir a este mundo y nacer en un pesebre, con los más humildes y con animales. Vino a reconciliarnos con nuestro Padre, nuestro Padre no escatimo en entregarnos lo mejor, a su hijo primogénito y mira que la palabra dice que Abraham, Dios le pidió que le entregara a su hijo Isaac en sacrificio y Abraham lo hizo en obediencia pero al momento del sacrificio Dios se lo impidió, pero nuestro Señor llorando con lágrimas de sangre en el Getsemaní le pidió que apartara de él ese cáliz, pero él dijo que se haga Padre tu voluntad y no la mía. ¿A pesas de todo esto no queremos cambiar nuestra actitud tan miserable y reconocer que Dios quiere lo mejor para nuestras vidas?
El es la puerta y solo mediante el, es que podemos alcanzar la vida eterna y vivir de gozo en gozo desde hoy y para siempre.

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La Palabra Meditada - III Domingo de Pascua - Ciclo A

San Lucas 24,13 – 35

Ese mismo día, dos discípulos iban de camino a un pueblecito llamado Emaús, a unos treinta kilómetros de Jerusalén, conversando de lo que había pasado.
Cuando nosotros nos alejamos de Jesús es natural que nuestra fe vaya disminuyendo, esto lo demuestran estos dos discípulos que se sienten defraudados porque no sucedió lo que ellos esperaban, pues con nuestra mente solo vamos a ver las cosas naturales, pero con la fe veremos siempre solo cosas sobrenaturales, muchos queremos ver estas cosas pero desde un plano meramente carnal, pero para mantener esa fe viva Ef. 4,23 nos dice: Dejen que su mente se haga más espiritual, para que tengan nueva vida.
Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se les acerco y se puso a caminar a su lado, pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.
Hay hermanos que están metidos en la iglesia y pasan escuchando la palabra de Dios, pero queriéndola entender a su manera y siguiendo con sus mismos hábitos de vida, y podrán pasar muchos años, pero de esta manera se les será imposible reconocer a nuestro Señor.
La palabra de Dios es para hacerla viva en nuestro corazón y testificarla con nuestras actitudes, porque nos ha llevado a un nuevo nivel de vida, 1P 1,23 dice: Ya que nacieron a otra vida que no viene de hombres mortales: ustedes ahora viven por la Palabra eterna del Dios que vive y permanece.
Uno de ellos, llamado Cleofás le contesto: ¿Cómo, así que tú eres el único peregrino en Jerusalén que no sabes lo que paso en estos días?
Cleofás estaba casado con María, prima hermana de Santa María Virgen, tenían ellos tres hijos, Santiago el menor, Judas Tadeo, apóstoles de nuestro Señor y José discípulo, que fue uno de los escogidos al momento de sustituir a Judas Iscariote, pero la surte cayó sobre Matías.
¿Qué paso? Pregunto Jesús. Le contestaron: Todo ese asunto de Jesús de Nazareno. Este hombre se manifestó como un profeta poderoso en obras y en palabra, aceptado tanto por Dios como por el pueblo entero.
Lo mismo nos pasa a nosotros que hemos visto a nuestro Señor actuar en obras y palabra en nuestras vidas, pero a la hora que se nos presentan los problemas, nos volvemos incrédulos, y se nos olvida todo, debido a nuestra poca fe y falta de conocimiento, debemos de tener muy claro que nuestro Señor vino al mundo para entregar su vida por cada uno de nosotros, y de esta forma reconciliarnos con Dios.
Jesús es el Mesías enviado por Dios y no un profeta y nosotros nunca nos sentimos bien cuando las cosas no ocurren como lo esperamos, pero si lo hemos aceptado como el Señor de nuestra vida, debemos de esperar siempre que haga su santísima voluntad y no la nuestra.
En ese momento se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero ya había desaparecido.
Jesús resucitado les mostro a esto dos discípulos todos los signos de lo que las escrituras decían de él, pero solo lo reconocieron al momento de partir el pan, de hacer la bendición.
Cuantos cristianos hay que solo reconocen a nuestro Señor en el momento de la eucaristía, pero no más salen de la iglesia y vuelven a su vida normal.
Nuestro Señor desea que lo reconozcamos en cada momento de nuestra vida, porque está vivo, debemos de pedirle al Espíritu Santo que nos lo siga mostrando y revelando, para testificar el amor incondicional que él tiene por cada uno de nosotros y de esta manera muchos hermanos le conozcan.

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La Palabra Meditada - II Domingo de Pascua - Ciclo A

San Juan 20,19 – 31

La tarde de ese mismo día, el primero de la semana, los discípulos estaban a puertas cerradas por miedo a los judíos, Jesús se hizo presente allí, de pie en medio de ellos.
Cuando no conocemos bien a nuestro Señor, vivimos conforme a las leyes de este mundo y estas nos acorralan y nos hacen vivir con temor a todo, nuestro Señor no vino para que sigamos viviendo a puertas cerras, tanto de nuestra mente como en nuestro corazón, el vino a hacernos libres, el testimonio de libertad que nos enseño es en base al amor perfecto, 1Jn. 4,18 En el amor no hay temor. El amor perfecto echa fuera al temor, pues el temor mira el castigo. Mientras uno teme no conoce el amor perfecto.
El amor perfecto se hace presente en nuestra vida cuando amamos a Dios por sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Les dijo: La paz sea con ustedes. Después de saludarlos así, les mostro las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de gozo al ver al Señor.
Cuando vivimos atemorizados una de las cosas que más deseamos es tener paz y esto es lo que nuestro Señor les da a sus discípulos.
La paz que nos da el mundo es una paz engañosa y momentánea, en cambio la paz que nos ofrece nuestro Señor Jesús, es la paz que nos devuelve nuestra confianza, en el cómo en nosotros mismos, por eso Jesús luego de desearles la paz a sus discípulos inmediatamente les mostro las manos y el costado, para que vieran que él había vencido todos los obstáculos que el mundo le puso incluyendo la muerte de esta manera se olvidaron del miedo y se llenaron de gozo.
San Pablo nos da palabras que debemos tenerlas en nuestra mente y ponerlas en práctica, para tener confianza y no perder la paz que nuestro Señor nos ha dado, Rom. 8,31 ¿Qué decir después de esto? Si Dios está con nosotros ¿Quién estará contra nosotros? Fil 4,13 Todo lo puedo en aquel que me fortalece. Rom. 8,35 ¿Quién nos separara del amor de Cristo?
Él les volvió a decir: La paz este con ustedes. Así como el Padre me envió a mí así los envió a ustedes. Dicho esto. Soplo sobre ellos: Reciban el Espíritu Santo; a quienes ustedes perdonen, queden perdonados, y a quienes no libren de sus pecados, queden atados.
Jesús vuelve a dar la paz, pero esta vez va acompañada del perdón, hay hermanos que aun estando dentro de la iglesia, no tiene la capacidad de perdonar y por eso aun diciendo ellos que tiene a Dios dentro de su corazón no tienen paz, nuestro Señor dice así como el Padre me envió a mí, es decir así como yo los he perdonado hagan ustedes lo mismo.
El que perdona de corazón es libre y está llamado a liberar a otros hermanos del pecado para que también gocen de la gracia de nuestro Señor.
Les dijo: La paz sea con ustedes. Después dijo a Tomas: Ven acá mira mis manos; extiende tu mano y palpa mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe.
Cuando nos alejamos de nuestra comunidad de hermanos que perseveran en la palabra de Dios, como lo hizo Tomas, los afanes y los problemas del diario vivir nos atemorizan y nos hacen perder la paz y caer en la incredulidad, cuando caemos en la incredulidad perdemos la fe y sin fe es imposible agradar a Dios, debemos de colocar nuestro caminar en manos del Señor, él nos dice en Jn.16,33 : ¡sean valientes! Yo he vencido al mundo.
Debemos de confiar en él Señor y dejarlo actuar y se cumplirá en nosotros la promesa que él nos dice: ¡Felices los que creen sin haber visto!

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