400 años del carisma vicentino

 
Con el lema "Fui Forastero y me recibiste..." la Familia Vicenciana celebra el 400 aniversario del carisma vicentino. La Familia Vicentina está presente en los cinco continentes con diferentes ministerios: misiones, obras de salud, atención a personas en situación de calle, refugiados, niños abandonados, educación, obras de promoción y desarrollo...
El año 1617 fue decisivo en la vida de San Vicente de Paúl: el 25 de enero, Fiesta de la Conversión de San Pablo, el santo predicó el 'primer sermón de la Misión' en Folleville (Francia), donde se dió cuenta del abandono espiritual de los pobres del campo; y en agosto del mismo año, en Châtillon, donde se vuelve a encontrar con la pobreza.

El logo para la celebración de los 400 años del carisma vicentino se construye a partir de un círculo, que representa el mundo, la historia, la vida. Las diferentes líneas que están alrededor, simbolizan las congregaciones, grupos, asociaciones fundadas desde el carisma vicentino.

 

SEMANA DE LA CARIDAD 2017

Haz clic en la imagen para los detalles de cada una de las actividades que formarán parte de la semana de la caridad.

Novedades

San Vicente y sus colaboradores eclesiásticos

  • Señor de Comet: En su formación inicial, contó con la generosa colaboración del Sr. De Comet. Si San Vicente nace en 1581, en Pouy (Landas), tercer hijo de la familia de Paúl, en 1595, con 14 años vivirá en casa del Señor de Comet. abogado en Dax y juez en Pouy. Cursa estudios en el colegio de los Franciscanos.

 

  • Pierre de Berulle: En los años difíciles de crisis y búsqueda personal (1608-1612), tuvo en Pierre de Berulle un orientador que le ayudó a superar sus crisis de fe y avanzar hacia una madurez humana y espiritual. Lo encontró en 1609, en el hospital de la caridad donde ambos acuden. Berulle tiene entonces dos aspiracio¬nes: la cura de almas y la fundación de un grupo de sacerdotes espirituales. BERULLE propone a Vicente que ingrese en esta Congregación, pe¬ro Vicente por diferentes razones lo rechaza. Sí acepta, sin embargo, rem¬plazar a un sacerdote que, al ingresar en el Oratorio, deja vacante una parroquia y de esta forma en mayo de 1612 toma po¬sesión de la parroquia de «Clichy la Ga¬renne». Es una parroquia de 600 habitan¬tes y Vicente está contento. Pero su estancia en Clichy dura poco, ya que Berulle hace que le nom¬bren preceptor de la familia de Gondi, y Vicente cuando se va, se llena de pena y escribe así a un amigo, «me aleje con pe¬na de mi pequeña iglesia de Clichy, mis ojos estaban bañados en lágrimas y ben¬dije a aquellos hombres y mujeres que venían hacia mí a los que tanto había amado. También estaban allí mis pobres, y esto me partía el corazón.

 

  • Trento y San Ignacio: En la elaboración de sus convicciones de fe, de su espiritualidad, supo buscar en autoridades espirituales y en amistades sólidas las luces seguras para el crecimiento en la fe, para replantear sus esquemas mentales y prácticos, como por ejemplo: en la teología del Concilio de Trento y las enseñanzas de San Ignacio, consolidó los fundamentos teológicos para su vida y trabajo; 

Trento logran en las órdenes femeninas una renovación radical que llevó a una vuelta a la pureza primitiva de sus reglas11. No obstante no puede reducirse “la contrarreforma a una erradicación de abusos. Existió, también, un sincero esfuerzo de renovación religiosa”12, y es a finales de siglo XVI cuando tiene lugar un fenómeno impor¬tante en el estilo de vivir las mujer consagradas. “El siglo XVII sólo concebia a las religiosas encerradas tras una reja”. Dilema: “o salvar la vida religiosa renunciando al apostolado activo o consagrarse al apostolado renunciando a la vida religiosa”.

  • San Ignacio implanta 4 elementos determinantes para la nueva vida común. modifica el impulso, el equilibrio y la calidad del vivir comunitario:
  1. La experiencia religiosa y social muy particular de san Ignacio: Se trata de una vocación tardía y su adapta¬ción resultó muy penosa. No logra convencer a sus prime¬ros compañeros y el grupo inicial se desintegra rápidamente. Más que ninguno se expone a los múltiples ataques de las Comunidades existentes. Melchor Cano y Pablo IV principalmente no cesan de acusar al nuevo evangelizador de conducir tiránicamente a sus compañeros.
  2. La articulación inmediata de la Institución sobre el papado, mediante un cuarto voto que modifica en su ejer¬cicio los restantes votos y logra para los hijos de san Ignacio la confianza pontificia.
  3. El abandono de la uniformidad monástica, de los ejercicios comunes. La oración es practicada de un modo personal y en particular.
  4. La proclamación de las exigencias de una caridad de ayuda mutua que se mostrará en tonalidades igualmente ofensivas que defensivas.

 

San Vicente se fijará con mucha atención en los usos y en la organización ignaciana. Se inspirará en esta nueva codificación pero sin olvidar el ideal profético y monástico.
3 Espiritualidades:

 

  • Benoit de Canfield: Benoit Canfield era un converso anglicano que se refugió en Fran¬cia donde vestiría las libreas de capuchino, llegando a ser un famoso director de conciencias. En Benoit de Canfield, descubrió la importancia de buscar la voluntad de Dios y configurarse con ella; “Regla de perfección”. Muy influyente en la espiritualidad francesa, presentado por Berulle. Adherir la voluntad humana a la voluntad de Dios: «Antes de obrar, preguntarnos: ¿Esto que voy a hacer es conforme a las máximas del Hijo de Dios? Si es así, hacerlo, y si no, decir: No lo haré. O bien: Señor, si estuvieras en mi lu¬gar, ¿qué harías en esta ocasión? ¿Cómo instruirías a tu pue¬blo? ¿Cómo consolarías a este enfermo de alma o de cuerpo?» (XI, 348).
  • De nuevo, posteriormente en Berulle, encontró ayuda para reorientar su vida sacerdotal en dirección al servicio pastoral y profundizó la centralidad del Verbo Encarnado en la vida de fe: «Ruego a Nuestro Señor que El sea la vida en nuestros corazones y que El me haga digno de la gracia que he recibido de su divina misericordia. Ruego a Nuestro Señor que sea la vida de nuestra vida y la única aspiración de nuestros corazones»
  • San Francisco de Sales: en San Francisco de Sales, acogió la concepción del amor expresado en obras, con mansedumbre y bondad; En dos ocasiones, 1618 y 1619, tuvo Vicente la oportunidad de encontrarse con el autor de la «Introducción a la vida de¬vota», de quien dirá más tarde «era la imagen sensible de la Bondad de Dios». De él aprende la bondad, delicadeza, mansedumbre, afabilidad de trato. «Amor es querer bien a alguien, desearle un bien, que todos conozcan su mérito, que lo estimen, que le procuren el honor y el contento que de ellos dependa… Y cuando el amor es más perfecto, más sublime y elevado, es el bien que se quiere para la persona amada. No habiendo nadie más perfecto que Dios, se sigue que el amor que se le tiene haya de ser santo y tenderá a desear su mayor gloria y todo aquello que pueda redundar en su honor…» (IX, 43).
  • P. Duval: Recibió mucha ayuda de la sabia y segura orientación de su segundo Director espiritual, el P. Duval. Profesor de teología en la Sorbona. Orientará a San Vicente para la constitución de una comunidad y la aceptación del priorato de San Lázaro.

 

Su relación con las autoridades eclesiásticas:


La relación de Vicente con los obispos, fue intensa y de ahí partirán muchos de sus trabajos: inició la obra de reforma del clero después de discernir y acoger la propuesta del Obispo de Beauvais.

San Vicente desarrolló sus iniciativas siempre dentro de un profundo sentido de colaboración eclesial sobre tres aspectos:

  1. Primero, buscó siempre actuar en sintonía con el pensamiento y orientaciones de la Iglesia, siguiendo fielmente las orientaciones del Concilio de Trento y las orientaciones particulares de los obispos.
  2.  Segundo, siempre en espíritu de comunión y de obediencia a la Iglesia, buscó el apoyo y la aprobación del papa y de los obispos para sus iniciativas y fundaciones. San Vicente se sentía humilde y obediente servidor, siempre dispuesto a escuchar la voz del Papa y de los obispos y aceptar sus decisiones, tanto a nivel personal como a nivel comunitario. No obstante, supo argumentar y encontrar apoyos para superar obstáculos y conseguir la aprobación del Papa y de los obispos para sus iniciativas y fundaciones (por ejemplo, la aprobación de la Congregación, con su autonomía específica con relación a los obispos).
  3. Finalmente colocó sus iniciativas y fundaciones siempre al servicio de la Iglesia, procurando ir al encuentro de las necesidades pastorales, cuidando las llamadas de los obispos y colaborando con otras asociaciones eclesiales (Compañía del Santísimo Sacramento y Congregaciones) en obras caritativas.

 

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