Catequesis / formación

Descubre a los profetas: Habacuc

El profeta Habacuc es contemporáneo del profeta Nahún.  El horizonte histórico de este profeta y del pueblo está definido por dos grandes poderes: Asiria decadente y Babilonia renaciente. Por lo tanto se permite situar a Habacuc en tiempos del rey Joaquín (609-597 a.C.) o incluso después de la deportación (597). Asiria es el pescador de pueblos y su dios es su red; sucumbirá ante el nuevo Imperio babilónico águila de guerra. Es probable que Babilonia sea símbolo de opresión y crueldad, que  identifiquen con ese pueblo invasor a cada uno de los imperios que se ha sucedido en la historia. Tal como lo relata el profeta, entre estos dos invasores vive Israel su historia. Son tiempos de opresión y violencia. En este momento el arrogante es el Imperio Asirio; los caldeos de momentos hacen justicia, pero pueden pecar también de arrogancia. Son tiempos turbulentos en que Israel puede convertirse en juguete de los imperios.

 

AUTOR Y SUS CIRCUNSTANCIAS:

Habacuc es el profeta sin patria ni apellido no se conoce nada, ni su nacimiento ni el nombre de su padre, vive y escribe en la misma época que Nahún. En el libro de Daniel (14,33-30) se dice “En Judea vivía el profeta Habacuc” pero no aclara nada de la persona del profeta. El título de nabí que le aplica al comienzo del libro no lo coloca sin más entre los profeta relacionados con el culto, pero sí resulta único en esta época. La relación de Habacuc con la profecía cultual ha sido puesta  de realce por todos los contrastes y el motivo más claro es el capítulo 3, además los dos primeros capítulos recogen la liturgia penitencial, la lamentación, oración y la alocución divina directa, pronunciada a través de un ministro del culto, son elementos habituales en la liturgia antigua de Israel, por tanto la relación con el culto hace que Nahún y Habacuc vayan normalmente juntos. El profeta  en tono desafiante pide cuentas a Dios, lo pone en tela de juicio, porque no puede explicarse cómo “unos ojos tan puros como los suyos pueden ver la opresión, contemplar en silencio a los traidores y al culpable que devora al inocente” (Hab1, 13)

 

ESTRUCTURA Y CONTENIDOS:

Probablemente la  redacción del libro haya sido en la última década del siglo VII. En esta construcción hay que apreciar el dramatismo del diálogo que no es puro recurso retórico; sino forcejeo y tensión. Hay que notar el juego  del ver y escuchar, que podemos esquematizar así:
a)    (1,2-2,5)Diálogo entre el profeta y Dios.
b)    (2,6b,20)Copla de 5 “Ayes” que entonan los oprimidos por la caída del agresor.
c)    (3,1-19Salmo) Canta la intervención de Dios  y su confianza en Él.

 

TEMAS:

Dios justo está presente en todo lo que sucede.   La fidelidad salvará al justo.

 

PLANTEAMIENTOS TEOLÓGICOS:

El profeta refleja la natural y explicable impaciencia del pueblo, porque sigue dominando la injusticia, por tal motivo Habacuc reza “¿Hasta cuándo?” (1,2), se cansa ya de “ver crímenes, violencia y destrucción, robos y atropellos” (Hab1,3) y cuestiona a Dios su intervención ante la situación de su pueblo. Los caldeos harán justicia y el profeta espera impaciente. Dios parece no escuchar, antes de responder se hace esperar. El profeta es invitado a ver, no le basta enterarse de oídas (Hab1,5). La visión profética, que en otros casos puede ser término convencional (Hab1,1;2,3) se traduce en ver y experimentar hechos históricos. Como respuesta a su problema, le ordena mirar y observar la escena política internacional (Hab1,5). El profeta se coloca vigilante “para ver lo que me dice” (Hab2,1). Dios enuncia un principio general: “el arrogante confiando en sí malogra su vida, el inocente fiado de Dios salva su vida” (Hab 2,4). En el lenguaje bíblico, la fidelidad es un concepto que se expresa con una palabra hebrea (Emet), que evoca la idea de solidez, resistencia, aguante, estabilidad, seguridad. En el texto predomina la opción por una lectura de aplicación a las naciones, de modo que la figura de Dios aparece como el Señor de la Historia, que únicamente se comprende a partir de la fe (2,4). La oposición ente el arrogante y el justo entre las naciones y Judá, quedará resuelta a favor de los últimos, sólo en el momento final. La fe del pueblo en la representación del profeta desemboca en alegría (Hab 3,18). El Señor es la única fuente de fortaleza y de confianza a pesar de las circunstancias históricas.  La paciencia de Dios va permitiendo el transcurso de las épocas históricas con todo lo que conllevan; la seguridad del cumplimiento del plan de Dios queda reservada al final. Ningún profeta como Habacuc se ha asomado a la escena internacional de las grandes potencias preguntándose por la justicia de la Historia y se ha remontado ahí a contemplar la soberanía de Dios.

 

TEXTOS CLAVE:

  • ¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio sin que me escuches; te gritaré; ¡Violencia!, sin que me salves? ¿Por qué me haces ver crímenes, me enseñas injusticias, me pones delante violencias y destrucción? Y surgen  reyertas y se alzan contiendas (Hab.1,2-3).
  • El ánimo ambicioso fracasará; el inocente, por fiarse, vivirá.(Hab 2,4).
  • ¡Ay del que acumula bien ajeno, ¿por  cuánto tiempo? Y amontona objetos empeñados! De pronto se alzarán tus acreedores, despertarán y sacudiéndote bien, te desvalijarán; ¡Ay del que construye con sangre la ciudad y asienta la capital en el crimen! (Hab 2,6b.-7,12).
  • Aunque la higuera no echa yemas y las cepas no dan fruto, aunque el olivo se niega a su tarea  y los campos no dan cosechas, aunque se acaban las ovejas del redil y no quedan vacas en el establo yo festejaré gozando con mi Dios salvador. (Hab 3,17-18).

 

 

BIBLIOGRAFIA:

  • Shökel, Luis Alonso, “Biblia del peregrino Antiguo Testamento, poesía, Edición de estudio tomo I”, Verbo Divino, Navarra 1998, págs.463-465.
  • Abrego de Lacy, J.M., “Los libro proféticos”, Verbo Divino, Navarra 1997, págs. 183-186.
  • Biblia del Joven, Editorial Verbo Divino, Institución Fe y Vida, y Casa de la Biblia, España.

 

Share Button
Powered by Bullraider.com