Inquietud vocacional

Seminaristas vicentinos. Experiencia en Honduras.

Antes de nada creo necesario presentarme, me llamo Francisco Javier y estoy realizando una experiencia misionera en  San Pedro Sula, en concreto en la Parroquia San Vicente de Paúl. Soy un estudiante aspirante a la Congregación de la Misión, me encuentro en el primer año de seminario en la Comunidad Interprovincial de Formación Inicial (CIFI). En este proyecto convivimos seis estudiantes y tres formadores en la Casa Provincial de los Padres Vicentinos de Santa Marta de Tormes (Salamanca).
Después de poneros en contexto de quién escribe estas líneas, os cuento un poco mi primera experiencia misionera fuera de España. {jcomments on}
Llegamos a San Pedro Sula el día 12 de julio cuatro compañeros, Israel, Isaac, Nacho y el que les escribe, Fran. Dos de nosotros, Israel e Isaac fueron enviados a Puerto Lempira, y Nacho y yo nos quedamos en la Parroquia San Vicente de Paúl.

Admirado por la vida de la Parroquia empezó mi experiencia en San Pedro Sula. Una Parroquia con una gran colaboración de los laicos que tienen distintos grupos constituidos, Liturgia, Pastoral Juvenil, Pastoral Vocacional, Asociación Medalla , etc. También distintos grupos de movimientos cristianos hacen en ella sus encuentros y reuniones, celebran la Eucaristía,... una verdadera maravilla ha sido conocer esta Parroquia Vicentina y la vida que hay en ella.

He estado colaborando en distintos proyectos que tienen los Padres Vicentinos, como son el Proyecto << Amigos para Siempre>> el cual está funcionando en el barrio Sunseri desde hace unos 17 años. Un proyecto muy bonito e interesante enfocado a los niños de este barrio, en el que se les ayuda y anima al estudio, un lugar donde pueden practicar distintos juegos y en el que se les fomenta su vida con los valores cristianos. También se les advierte mediante charlas y dinámicas del peligro del consumo de drogas.

Estuve también apoyando la Campaña Infantil con el grupo de las colonias y el grupo de la montaña… verdaderas misioneras estas chicas que van visitando los colegios y haciéndoles llegar a los niños los temas de la Campaña. Este año centrada en EL AMOR, incentivándolos a que crezcan con unos valores solidarios, como son el respeto, la amistad, la responsabilidad, etc. Desde aquí les mando a tod@s un fuerte abrazo y las gracias por acogerme y enseñarme. GRACIAS.

Otro ámbito de trabajo ha sido conocer la realidad de las personas que viven en las distintas aldeas del Merendón, una dura realidad la que viven estas personas, ya no sólo por la vida de la montaña que por sí sola es dura, por el trabajo y las condiciones de vida que en ella se desarrollan, la pobreza… sino también por la necesidad de dirección espiritual que necesitan; sólo es posible celebrar la Eucaristía una vez al mes, de todos modos gracias a los Delegados de la Palabra, que son los que se encargan de animar la comunidad y fomentar la colaboración entre unos y otros, se puede realizar lo más importante, celebrar la Palabra de Dios.

Algo que me ha impactado bastante es que muchos niños tienen que andar hasta la escuela una hora o más, y no precisamente por un terreno fácil, sino por subidas y bajadas de la montaña; tampoco asisten a clase todos los días, pues la clase la comparten distintos cursos y no da para todos. Un recuerdo que me llevo bastante fuerte y el que me gustaría que cambiara algún día no muy lejano, pues la educación de estos niños es la base del cambio, de la salida a una vida mejor y con más oportunidades de desarrollo personal y espiritual.

Otro impacto grande ha sido conocer la esperanza y la FE que tienen estas personas en Dios, están llamados a ser verdaderos templos vivos en los que habite el Espíritu Santo, no veo otra explicación para ello, que la Providencia lleva a estas personas que quieren ser de Dios y que lo dejan todo en Dios para que El los guíe por esta vida que les ha tocado vivir no sin dificultades.

Me voy muy contento por lo vivido y aprendido, ha sido una bonita experiencia llena de grandes emociones y difíciles retos, en los cuáles no he estado a la altura de la situación en muchas ocasiones.

Desde aquí les doy gracias a mis formadores del seminario por haberme ofrecido esta oportunidad tan importante y formativa, también les doy las gracias a los Padres Vicentinos que forman esta comunidad de la Parroquia San Vicente de Paúl: P. Manuel, P. Vicente, P. Ramón, P. Roberto y P. Carlos. Las gracias por habernos acogido, por sus consejos y sobre todo por su enseñanza.

GRACIAS…

 

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