La Palabra meditada

La Palabra meditada. 20º Domingo Tiempo Ordinario. Ciclo B

San Juan 6,51 – 58

En verdad les digo: si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no viven de verdad.

Las palabras que nuestro Señor les dice a los judíos, son la esencia de lo que significa ser cristiano. Hoy en día somos muchos los que nos llamamos cristianos porque sólo oímos de Jesús y con eso nos conformamos, con tal de seguir viviendo a nuestra manera. Pero comer la carne y beber la sangre de Jesús no es fácil, porque debemos de hacer lo que él nos manda, como: el hecho de amar sin esperar nada a cambio, perdonar, poner la otra mejilla, no juzgar, dejarlo todo, cargar con nuestra cruz de cada día pero sin renegar de ella, negarse a uno mismo... Así como estas palabras que nos dice nuestro Señor, hay muchas más en la sagrada biblia, pero también nos dice la manera de cómo lo podemos lograr.

Muchos escudriñan la palabra de Dios, buscando un interés propio y muestran un cristianismo fácil, en 1Jn. 4,1 nos dice: Queridos míos, no se fíen de cualquier inspiración. Examinen los espíritus para ver si viene de Dios, porque muchos falsos profetas andan por el mundo. {jcomments on}

Nuestro Señor nos llama a vivir de la verdad. Pro 8,7-8 nos dice: Sepan que de mi boca sale la verdad y mis labios no se prestan a nada malo. Todas mis palabras son acertadas, ningún engaño, nada de torcido.

Vivir en la verdad significa vivir en Jesús, porque él nos dice en Jn. 14,6 Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí.

Por eso si estamos con Cristo, no podemos andar a medias. Como nos dice 1Jn.1,6 Si decimos que estamos en comunión con él mientras andamos en tinieblas, somos unos mentirosos y no andamos conforme a la Verdad.

A los que vivimos en la Verdad Jesús nos llama discípulos Jn. 8,31-32 Jesús dijo entonces a esos judíos que creían en él: Ustedes serán mis verdaderos discípulos si guardan siempre mi palabra; entonces conocerán la Verdad, y la Verdad los hará libres.

El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mi y yo en él. La palabra permanecer significa quedarse, vemos como hermanos, han estado en el caminar, pero que por las circunstancias de la vida se retiran, y por lo general a los que seguimos nos da tristeza, la palabra nos dice en 1Jn. 2,19 Ellos salieron de entre nosotros mismos, aunque realmente no eran de los nuestros. Si hubieran sido de los nuestros, se habrían quedado con nosotros. Al salir ellos, vimos claramente que entre nosotros no todos eran de los nuestros.

Decimos que permanecemos en Cristo, cuando inseparablemente estamos ligados a él en todas las áreas de nuestra vida, porque en él está todo el amor y la plenitud de Dios y sólo en él podemos producir frutos de vida en el espíritu en Jn. 15,7 nos dice: Si se quedan en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, todo lo que deseen lo pedirán, y se les concederá.

El que come de este pan vivirá para siempre. Dios es un Dios de vivos y no de muertos y la Verdadera vida está en nuestro Señor Jesucristo, en aceptar que el murió en la cruz por cada uno de nosotros, para reconciliarnos con Dios y vivir para siempre en su Reino de Amor y Justicia.

 

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