La Palabra meditada

La Palabra meditada. 25º Domingo Tiempo Ordinario. Ciclo B

San Marcos 9,29 – 36

Podemos estar muy bien en lo que se refiere a la palabra de Dios, pero si no estamos en constante oración, no sabemos adónde vamos. La oración es el medio por el cual nos comunicamos con Dios y, mediante ella, pedimos perdón, damos gracias y le pedimos al Señor la sabiduría, para hacer las cosas conforme él nos manda. El, a su vez, a través de su Santo Espíritu, nos va comunicando lo que debemos hacer ante cada situación de nuestra vida. Jesús, ante cada acontecimiento que realizaba, se comunicaba con Dios, como nos lo dice la palabra en Mc 6,46 Y después de despedirlos, se fue al cerro a orar.

Los caminos de Dios no son nuestros caminos, nuestro Señor anuncia de nuevo su pasión y nos dice que el Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres que le darán muerte, pero los hombre le dan muerte porque no aceptan la Verdad de Jesús, en cambio nuestro Padre entrega a su hijo amado a la muerte, por el mucho amor que nos tiene y para la salvación de los hombres y mediante su resurrección, alcancemos la vida eterna. {jcomments on}

En nuestro diario vivir debemos de saber a quien nos estamos entregando, si a las cosas del mundo que es donde miramos que a nivel familiar se están perdiendo los principios cristianos y morales, o a las cosas de Dios, de algo que si debemos de estar seguros, especialmente los cristianos es que lo que estemos sembrando eso vamos a cosechar, de eso dependerá si después nos lamentamos o somos felices, si tu vida será de angustia constante o de una paz duradera.

Entonces se sentó, llamo a los Doce y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, que se haga el último de todos y el servidor de todos.

Con esto Jesús nos dice que lo importante no es ser primero, ocupar los primeros puestos, sino servir, dar el ejemplo que si llevamos una verdadera vida cristiana, como nos lo dice el en Jn.13,14-15 Si yo, siendo el Señor y Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado un ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes. Y el verso 17 nos dice: Pues bien, ustedes saben estas cosas: ¡Felices si las ponen en practica!

Y, tomando a un niño, lo puso entre ellos, lo estrecho entre sus brazos y les dijo: El que recibe a un niño como este en mi Nombre, a mi me recibe; y el que me recibe, no me recibe a mi, sino al que me envió.

Cuando Jesús se refiere a los niños habla de dos aspectos importantes que debemos de tener como cristianos, el primero es el ser pequeños, Jesús ama

a los que tienen espíritu de pobre, porque son aquellos hermanos que quieren depender siempre de Dios, saben que lo necesitan y que solo él tiene palabras de vida eterna, porque los que se creen adultos ya no quieren depender de Dios, pues ya creen no necesitarlo, por eso en Mt 5,3 les llama a los que tienen espíritu de pobres , felices y que entraran en el Reino de Dios, y Lc. 14,11 nos dice: Porque el que se eleva será humillado y el que se humille será elevado. Y el segundo aspecto es su inocencia, pues cuando a ellos les hacen algo, simplemente lloran, pero no guardan rencor, pues su corazón esta limpio, así debemos de ser nosotros, siempre dispuestos a perdonar y a mantener nuestro corazón siempre limpio, pues de lo que sale de nuestra boca eso es lo que hay en nuestro corazón.

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