La Palabra meditada

La Palabra meditada. 33º Domingo Tiempo Ordinario. Ciclo B

San Marcos 13,24 – 31

Nuestro Señor nos habla de su segunda venida, pero nos dice que antes de su venida habrá una gran angustia. Cuando hablamos de angustia, hablamos de miedo. Vimos en la lectura de Marcos 12, 29-31 la manera en que debemos amar a Dios y al prójimo, porque en la vida todo pasará pero el amor nunca pasará, y porque hablamos del amor, porque nos dice la palabra que la única forma de quitarnos el miedo es con el amor, esto nos lo dice la palabra en 1Jn. 4,18 En el amor no hay temor.  El amor perfecto echa fuera el temor, pues el temor mira el castigo. Mientras uno teme no hay amor perfecto.


El hablar de miedo es normal hasta en muchos cristianos conformistas, porque su máxima preocupación es estar bien y se conforman solo con creer que son buenos, que no le hacen mal a nadie o que van a misa todos los domingos y continúan con su vida normal, esto se parece mucho a la parábola que nuestro Señor nos habla en MT 25,24-25 Por ultimo vino el que había recibido un talento, y dijo: Señor, yo sé que eres un hombre exigente, que quieres cosechar donde no has sembrado y recoger donde no has trillado. Por eso tuve miedo y escondí en tierra tu moneda. {jcomments on}


Hasta a Cristo le tenemos miedo, por nuestra forma de actuar, pero no nos preocupamos por ese nacer de nuevo, por esa verdadera conversión, por esto es que somos engañados con mucha facilidad, porque no nos estamos alimentando de ese pan bajado del cielo como realmente se debe, por tanto nuestra fe es poca o casi nula, Heb 11,6 nos dice: Pero sin fe es imposible agradarle, pues uno no se acerca a Dios sin antes creer que existe y que recompensa a los que lo buscan.


Esta lectura no es para que nos atemoricemos mas, al contrario es para que nos preparemos, es para estar con la ropa de trabajo lista Lc.12,35 o para estar como la parábola de las vírgenes Mt 25,2, que cinco tenían encendidas sus velas y tenían aceite de reserva, para que cuando ocurran estos tiempos, o para cuando pasemos por momentos de pruebas estemos fortalecidos en el Señor.


Es un llamado a dejar el conformismo y la comodidad, porque duele mucho ver cada día a muchos matrimonios, familias, que cuando pasan por momentos de prueba, sus lámparas no tienen de ese aceite espiritual y solo piensan en el divorcio, sin pensar el gran daño que les están provocando a sus hijos, que no tienen ninguna culpa, ver muchos jóvenes que andan perdidos en el alcoholismo y la drogadicción y solo piensan en divertirse, ver  a muchas persona que están pasando momentos de injusticia y que estamos haciendo nosotros, que decimos somos cristianos, es este el sentido del amor que nuestro señor nos enseño, fuimos llamados por el a servir, a ser sal y luz para la tierra Mt 513,14, a proclamar las buenas nuevas del Reino de Dios.


Jesús nos dice que el sol se oscurecerá, la luna perderá su brillo y las estrellas caerán, cuando nuestro Señor nació en el cielo también hubieron acontecimientos de luz Mt 2,2 y Lc. 2,13 que indicaban que venia nuestro redentor, el mesías, el que iba a entregar su vida en rescate de una muchedumbre, lo que esta lectura nos hace ver es que el pecado será tan grande en el mundo que hasta la fe se apagara aun en aquellos que dicen que creen, es normal que los acontecimientos del cielo se vean oscuros, porque cuando Cristo Jesús no reina en los hombres, todo se vuelve tinieblas porque él es la única luz, Jn. 1,5.


Por eso Jesús nos llama a estar pendientes o despiertos ante los acontecimientos que están pasando, como el ejemplo que nos da de la higuera, así que animo levántate que mientras tengamos vida hay esperanza, para comenzar hacer la voluntad de Dios, que es obedecerle, amarle y anunciar su palabra pero con nuestro testimonio de vida, para que mas hermanos le conozcan pero en espíritu y en verdad.

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