La Palabra meditada

La Palabra meditada. Domingo 1º de Adviento. Ciclo C

San Lucas 21,25 – 28

Entonces habrá señales en el sol, la luna y las estrellas, y por toda la tierra se angustiarán los pueblos, asustados por el ruido del mar y de las olas.

Estas cosas nos hacen meditar por las señales en el cielo y la angustia de los pueblos, que habrá una oscuridad, tal vez nunca vista, pero los hijos de Dios no debemos temer, porque su palabra nos dice, en Is 60,19: "Ya no tendrán necesidad de sol para que alumbre tu día, ni de luna para la noche. Porque Yavé será tu luz externa y, tu Dios, tu esplendor.

Cuando estamos angustiados, como lo están pasando muchos hermanos en este momento y por diferentes motivos, no vemos nada, todo se vuelve oscuro y nos sentimos solos y sin fuerzas, es porque nuestro dolor es tan grande que hasta Dios lo dejamos por fuera, como nos dice su palabra, Gen 1,1 su espíritu solo esta aleteando a nuestro alrededor. {jcomments on}

Hasta este momento no nos estamos refiriendo a la venida del Hijo del Hombre, nos referimos a los momentos actuales y a las angustias que pasamos en nuestro diario vivir, como cristianos nos damos cuentas que no podemos vivir a expensas de Dios y este es el motivo de Jesucristo en nuestra vida, porque él es el amor que viene a llenar nuestro vacío, como nos dice 1Tes 3,12 Que el Señor los haga crecer mas y mas en el amor que se tienen unos a otros y también a los demás, imitando el amor que a ustedes les demostramos.

El mismo amor de Jesucristo en nuestra vida nos aleja de la oscuridad o la angustia y nos va haciendo que empecemos a ver las cosas mas claras, esto nos lo dice 1Jn.2,8 Y, sin embargo, se los doy como un mandamiento nuevo porque fue realmente novedad en Jesucristo y tiene que serlo también en ustedes, porque las tinieblas se van apartando y ya brilla la luz verdadera.

Los que tenemos a Jesús tenemos esa luz, para no caernos, ni perdernos en los momentos de prueba, por el contrario estamos llamados a ser luz para el mundo, luz para poder ver y ayudar a muchos hermanos caídos.

Pero para tener ese amor y esa luz de nuestro Señor en nuestra vida, tenemos que confiar y permanecer en el, al pueblo de Israel, Dios le prometió que iba a enviar un mesías, un salvador y ellos confiaron en lo que Dios les había prometido y la promesa se cumplió.

Sé que el camino para ser un cristiano verdadero no es fácil, y que Dios nos dice que seamos santos como él lo es, pero para lo que nosotros es imposible para Dios todo es posible, por tanto lo único que nos puede mantener firmes es la fe que depositamos en nuestro Señor, y que para poseerla, su palabra

nos dice que la fe viene o entra por escuchar la palabra de Dios y sin ella es imposible agradarlo, Heb 11,6

Los hombres morirán de espanto con solo pensar en lo que le espera al mundo, porque las fuerzas del universo serán conmovidas.

Tal vez esto sucedió cuando la destrucción de Jerusalén, lo que si es claro es que cuando se cumpla el final de los tiempo, Jesucristo vendrá de nuevo, pero nadie sabe la hora y la fecha, ni siquiera el Hijo, esto solo lo sabe el Padre, por eso es bien importante mantener viva nuestra fe en el Señor, para que su Santo Espíritu nos llene de paz, justicia y sobre todo de su amor, que es el que siempre permanecerá, puede ser que en esos tiempos la oscuridad que vivan los hombres se deba a la perdida total de la fe, nosotros debemos de sentirnos afortunados de estar con el Señor y como dice el salmo sea que vivamos o muramos somos del Señor, no debemos temer porque somos ramas que pertenecemos a su Vid, y que nada ni nadie nos podrá separar de su amor.

Debemos de estar atentos y apegados a la palabra, entre mas palabra tengamos, nuestra fe será mayor y nos mantendrá despiertos ante cualquier acontecimiento, y de esta forma nadie nos podrá engañar.

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