La Palabra meditada

La Palabra meditada. Domingo 2º de Adviento. Ciclo C

San Lucas 3, 1-6

Ese fue el momento en que Dios dirigió su palabra a Juan, Hijo de Zacarías, que estaba en el desierto.

Cuando Dios nos habla, siempre lo hace en un desierto de nuestra vida, cuando nos sentimos solos, o estamos pasando por momentos difíciles. Es porque en estos momentos nuestro yo se vuelve vulnerable o indefenso y nuestro Padre quiere probarnos la fe que tenemos en él. Como dice su palabra en 1P 5,10: "Dios de quien proviene toda gracia, los ha llamado a compartir con Cristo su eterna Gloria, y después de que sufran un poco, los hará perfectos, firmes, fuertes e inconmovibles".

Juan empezó a predicar su bautismo por toda la región del Jordán, diciéndoles que cambiaran su manera de vivir para que se les perdonaran sus pecados. {jcomments on}

Se acerca una navidad más y cada navidad que el Señor nos permite pasar, nos recuerda el nacimiento de nuestro redentor, Jesús nuestro Salvador. Y es de mucha importancia saber si Jesús ya nació verdaderamente en nuestra vida, porque no podemos decir que nació y no hemos hecho caso a lo que Juan el Bautista nos dice, que cambiemos nuestra manera de vivir, enderecen sus senderos, Dios no nos va aceptar en su Reino todos torcidos, por eso Juan nos dice que preparemos el camino del Señor.

Rellénense todas las quebradas y aplánense todos los cerros, es decir es el momento de dejar la soberbia, el orgullo, la arrogancia y la prepotencia y bajarnos a la humildad, porque como dice su palabra en Mt 18,3 Y dice: les aseguro que si no cambian y vuelven a ser como niños, no podrán entrar el Reino de los Cielos.

Los caminos con curvas serán enderezados, significa que tenemos que rectificar el rumbo por donde estamos llevando nuestra vida, Dios quiere que aspiremos a la Santidad es decir a lo recto, verdadero, justo y puro, porque como nos dice su palabra en Heb 12,14 Procuren estar en paz con todos y progresen en la santidad, pues sin ella nadie vera al Señor.

Y los ásperos suavizados: Se refiere a que Dios no nos quiere como el oro cuando se saca de las minas, lleno de impurezas, nos quiere como el oro que a sido trasformado, para vernos limpios y lindos antes sus ojos.

Juan el Bautista viene para preparar el camino del Señor y dice la lectura que empezó a preparar su bautismo, como ustedes saben el bautismo de Juan era en agua, pero para que Juan bautizara a una persona, primero tenia que

arrepentirse de sus pecados, porque solo después de bautizados pasamos a ser hijos de Dios.

Jesús nos dice en Mt 28,19 Por eso vallan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado.

Preparemos el camino del Señor en nuestra vida, comenzando por el reconocimiento de nuestros pecados, para estar limpios y sin mancha y así le podamos abrir la puerta, como nos dice su palabra en Ap. 3,20 Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguien escucha mi voz y me abre, entrare a su casa a comer. Yo con el y el conmigo.

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