La Palabra meditada

La Palabra meditada. 4º Domingo Tiempo Ordinario. Ciclo C

San Lucas 4,21-30

Empezó a decirles: Hoy se cumple esta profecía que acaban de escuchar.
Cuando Dios promete algo a sus hijos él lo cumple, porque Dios es Verdad y  en el no cabe la mentira, como lo dice en Jer 10,10 Pero Yave es el verdadero Dios, el Dios viviente, el Rey eterno.
Es en Jesús que se cumple esta profecía, que es el anuncio de las Buenas Nueva, es decir del amor y la gracia de Jesús en nuestra vida, que no se obtiene por méritos propios, y que nos anuncia la salvación

, la liberación y la vida eterna, para alcanzar este amor y esta gracia necesitamos ir donde Jesús y creer en él, como lo dice Jn. 6,35 Jesús les dijo: Yo Soy el Pan de Vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed. {jcomments on}
Ir donde Jesús significa, negarnos a nosotros mismo y empezar a ser su voluntad y creer en el significa tener fe en él,  tener esa confianza de esperar, sin dudar en ningún momento y dejarlo actuar, teniendo esa certeza que con el todo es posible, como nos dice Rom. 8,38-39 Estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los poderes espirituales, ni el presente, ni el futuro, ni las fuerzas del universo, sea de los cielos , sean de los abismos, ni criatura alguna, podrá apartarnos del amor de Dios, que encontramos en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Todos estaban admirados, pero ya estaba en ellos la malicia de que hiciera milagros como los había hecho en Cafarnaúm, y esta es una realidad que hasta hoy en día lo seguimos haciendo, ya tenemos a Jesús en nuestra vida, pero todavía muchos están esperando que ocurran los milagros que desean, mas no se dan cuenta que el solo el hecho de tenerlo a él ya es un milagro.
Jesús añadió: Ningún profeta es bien recibido en su patria.
Estos nos trata de decir que cuando estamos con Jesús las cosas no serán tan fáciles, especialmente con aquellos hermanos que nos creen conocer, como cristianos estamos en la mira de los demás, pero no por lo bueno que hagamos, por el contrarios están esperando un pequeño resbalón, para caernos encima, es por esta razón que nuestro testimonio de vida debe ser verdadero, primero ante Dios y después ante los hombres.
Como ustedes saben la misión de un profeta es anunciar la verdad y esto es algo que no es fácil, porque a nadie le gusta que le digan la verdad, aunque esta venga de Dios, por eso es que la mayoría de profetas que Dios mando, fueron tratados muy mal e incluso a unos de ellos hasta los mataron, como nos dice Mt 22,5-6 Pero  ellos no hicieron caso, sino que se fueron, unos a sus campos y otros a sus negocios. Los demás tomaron a los criados del rey, los maltrataron y los mataron.
Hasta nuestro Señor Jesucristo, en ese momento lo quisieron matar, porque Jesús es la palabra, y la palabra tiene poder, como nos dice Heb 4,12-13 En efecto la Palabra de Dios es viva y eficaz, mas penetrante que espada de doble filo. Penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, sondeando los huesos y los tuétanos para probar los deseos y los pensamientos más íntimos. Toda criatura es transparente ante ella; todo queda desnudo y al descubierto a los ojos de aquel al que debemos dar cuenta.
Como cristianos estamos llamados a andar en la verdad y a denunciar todo tipo de mentira y calumnia, porque estas no vienen de Dios y recordemos que solo la verdad es la que nos hace libres, Jn. 8,32

 

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