La Palabra meditada

La Palabra meditada. 4ª Semana Tiempo Ordinario. Ciclo C.

San Lucas 5,1 – 11

Cierto día, era mucha la gente que se apretaba junto a El para escuchar la Palabra de Dios.

Dice la lectura que las personas estaban ávidas por escuchar la palabra de Dios. Nos dice Heb 4,13: Toda criatura es transparente ante ella; todo queda desnudo y al descubierto a los ojos de Aquel al que debemos de dar cuentas.

Y es que, como nos dice la misma carta a los hebreos, la palabra de Dios es viva y eficaz.

Es viva porque nos limpia de todo pecado y nos hace nacer de nuevo, pero de arriba, como nos lo dice 1P 1,23 Ya que nacieron a otra vida que no viene de hombres mortales: ustedes ahora vive por la palabra eterna del Dios que vive y permanece.

 

Y la palabra es eficaz, porque nunca vuelve vacía, cumple siempre su propósito, como nos lo dice Is 55,11 Así será la palabra que salga de mi boca. No volverá a mí sin haber hecho lo que yo quería, y haber llevado a cabo su misión. {jcomments on}

Subió a unas de las barca que era la de Simón, y le pidió a este que se apartara un poco de la orilla; luego se sentó en la barca y empezó a enseñar a la multitud.

Nuestro Señor no defrauda al que lo sigue, porque por eso vino a este mundo, él se da cuenta de la necesidad que tiene esta multitud de personas de escucharle y de estar cerca de él, así también el conoce las necesidades que tenemos cada uno de nosotros, pero en orden primero las necesidades espirituales y después las materiales, porque muchas veces le reclamamos más por las necesidades materiales, es decir que le estamos orando pero en la carne, por eso él nos dice en Mt 6,33 Por lo tanto, busquen primero el Reino y la justicia de Dios, y esas cosas vendrán por añadidura.

Jesús se da cuenta que hay dos barcas y que están vacías, por eso después de enseñar le dice a Simón: Lleva la barca a la parte más honda y echa las redes para pescar.

Como verdaderos cristianos siempre debemos de ver más allá, pues en Cristo Jesús no cabe la conformidad, pues nuestro trabajo es el de rescatar almas, por eso la palabra nos dice, en Mt 5,13 Ustedes son sal y luz de la tierra.

Es decir que no nos podemos dar el lujo de ser sal desabrida, para muchos hermanos o una luz de un foco que tienen sus baterías casi por descargarse, porque estamos llamados a animar a los desanimados, sabiendo que con Cristo Jesús todo es posible y con el somos más que vencedores.

Sucedió el milagro de la pesca, eran tantos peces que dice la lectura que llamaron a los de la otra barca, para que los ayudaran y es que cuando somos obedientes en cumplir la voluntad del Señor, todo cuanto decíamos se realizara.

Simón se arrodilla y le pide al Señor que se aparte de él porque es un pecador, porque estaban asustados lo mismo que los otros pescadores.

Quizás cuando Jesús estaba en la orilla del mar enseñando, ellos no prestaron mucha atención a las palabras del Señor, quizás estaban más preocupados porque no habían pescado nada, y al ver el milagro, se sentían indignos ante la presencia del Señor y se les quitaron las vendas de sus ojos, esto pasa a diario, la mayoría de cristianos solo viendo es que creemos que el Señor está con nosotros, pero no vemos el mar de bendiciones que ocurren en nuestra vida, por estar afanados en las cosas de este mundo.

Jesús le dice a Simón: No temas, de hoy en adelante serás pescador de hombres.

El llamado que nuestro Señor hace a ser pescador de hombres, es más delicado, porque no es fácil, tenemos que estar concentrados en su santa palabra, debemos de ser obedientes a hacer su voluntad y necesitamos ser guiados por el Espíritu Santo y esperar con fe y determinación el momento de Dios.

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