La Palabra meditada

La Palabra meditada. Semana Santa. Ciclo C

jesus-resucito

San Juan 20,1 – 9

El primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue a visitar el sepulcro.
María Magdalena representa a la iglesia que somos nosotros, que vivimos a oscuras, y a pesar de conocer las promesas que nuestro Señor nos hizo, todavía nos hace falta conocerle, la palabra nos dice: Jn. 1,9 Porque la luz llegaba al mundo, la luz verdadera que ilumina a todo hombre. Ya estaba en el mundo, y por Él se hizo el mundo, este mundo que no lo conoció.

{jcomments on}Vio que la piedra de entrada estaba removida.
Solo Jesús es capaz de remover la piedra de nuestro corazón, él es el único que puede hacer el milagro de cambiar este corazón de piedra y convertirlo en un corazón contrito y humillado, Is 57,15 nos dice: Yo vivo en lo alto y me quedo en mi santidad, pero también estoy con el hombre arrepentido y humillado, para reanimar el espíritu de los humildes y alertar los corazones arrepentidos.

Cuando ocurre este milagro en nuestras vidas, corremos a testificarlo ante los demás hermanos, para que crean en Jesús, como nuestro Señor y Salvador, como nos dice: Jn. 4,28-29 La mujer dejo allí el cántaro y corrió al pueblo a decirle a la gente: Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho ¿No será este el Cristo?

Pedro y el otro discípulo partieron al sepulcro. Corrían los dos juntos. Pero el otro discípulo corría mas que Pedro y llego primero al sepulcro. Se agacho y vio los lienzos en el suelo, pero no entro.

Estos dos discípulos, corrían con la misma fe, pero venían de dos situaciones distintas antes de que Jesús fuese crucificado, Pedro lo había negado y Juan fue testigo de todo lo que le ocurrió a nuestro Señor, es decir es el único de los discípulos que estuvo en el momento de su crucifixión y muerte, y vemos como Juan, espera que Pedro entre primero, es decir lo empieza a respetar desde ya como la autoridad de la nueva iglesia
Esto es de mucha importancia el respeto que debemos de guardar por aquellos hermanos, que no solo nos demuestran su testimonio de vida, sino que también por el grado de conocimiento que el Señor les ha dado en su santa palabra y que se han hecho cargo de nuestro pastoreo, como nos dice 1Tes 5,12-13 Hermanos, les rogamos que se muestren agradecidos con los que se afanan por ustedes, para dirigirlos y aconsejarlos en las cosas del Señor. Téngales mucho aprecio y cariño por lo que hacen; y vivan en paz entre ustedes.

Después llego Pedro. Entro a la sepultura y vio los lienzos tumbados. El sudario que pasaba sobre la cabeza no estaba tumbado como los lienzos, sino que enrollado en su mismo lugar. Los dos discípulos estaban impresionados, de ver todo tan ordenado, si se hubieran robado el cuerpo, se lo hubieran llevado con todo y los lienzos, estos nos demuestra que es nuestro Señor Jesús el primero en desatarse por sí solo de los lienzos del reino de la muerte.
El otro discípulo, que había llegado primero, entro a su vez, vio y creyó. Aún no habían comprendido las Escrituras según la cual Jesús debía resucitar.
Si observamos Pedro solo quería saber si se habían robado el cuerpo, en cambio Juan dice la lectura que vio y creyó.

Y es que Juan representa a todos aquellos cristianos, que sin haberlo visto creen en nuestro Seño Jesús y se mantienen firmes en su fe y esperanza. 
Nuestro Señor Jesús resucito, él fue el primero que venció la muerte, él nos ha abierto ya el camino de regreso al Padre como nos dice Ef. 2,4-6 Pero Dios, que es rico en misericordia, nos manifestó su inmenso amor, y a los que estábamos muertos por nuestras faltas, nos dio vida con Cristo. ¡Por gracia han sido salvados! Y nos resucito con Cristo para sentarnos con él en los cielos.

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