La Palabra meditada

4º Domingo de Pascua. Ciclo C.

{jcomments on}San Juan 10,27- 30

Mis ovejas conocen mi voz y yo las conozco a ellas. Ellas me siguen.

Una de las cualidades de las ovejas, es que son animales muy obedientes y que estas no pueden vivir sin la dirección de un pastor, ellas con facilidad se pierden, por eso nuestro Señor como el buen Pastor nos dice que las ovejas conocen mi voz y es que conocer la voz del Señor es conocerle a él.

Nuestro Señor como buen Pastor vino a este mundo, dejando a un lado su condición divina, vino en obediencia y por amor a nosotros, la palabra nos dice en Jn.1,14 Y el Verbo se hizo carne, y habita entre nosotros: hemos visto su Gloria, la que corresponde al Hijo Único cuando su Padre lo glorifica. En él estaba la plenitud del Amor y de la Fidelidad.

Como ovejas sabemos que él nos alimenta, nos guía y nos protege, sabemos que cuando hablamos de alimento, nos referimos más al alimento espiritual, en Mt 4,4 la palabra nos dice: Pero Jesús respondió: Dice la Escritura que el hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Él nos guía, porque él es el único camino verdadero y nadie va al padre sino es por Jesús, el único mediador entre Dios y los hombres.

Nuestro Señor nos protege de todo mal, que nos quieran hacer, porque como nos dice el Sal 23,4 Aunque pase por quebradas muy oscuras no temo ningún mal, porque tú estás conmigo, tú bastón y tú vara me protegen.
Y yo les doy vida eterna: nunca perecerán y nadie las sacara de mi mano.

Todos los hombres hemos pecado y por el pecado entro la muerte, en Jn. 3,19 La palabra nos dice: La luz vino al mundo y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.

Jesús es la vida porque es el único que ha vencido a la muerte, Jn. 3,16 dice: Tanto amo Dios al mundo que entrego su Hijo Único, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

Jesús es nuestro pastor, por tanto nadie nos puede arrebatar de sus manos, esto nos llama a perseverar en la fe y recordar siempre la promesa que nos dice la palabra en Rom. 8,38-39 Estoy seguro que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los poderes espirituales, ni el presente, ni el futuro, sean de los cielos, sean de los abismos, ni criatura alguna, podrá apartarnos del amor de Dios, que encontramos en Cristo Jesús nuestro Señor.

Nadie podría sacarlas de la mano de mi Padre, y él me ha dado poder sobre todo.

Este verso nos da el ánimo para seguir adelante, porque sabemos que con Cristo Jesús somos más que vencedores, como nos dice Dt 31,6 Sean valientes y firmes, no teman ni se asusten ante ellos, porque Yave, tu Dios está contigo; no te dejara ni te abandonara.

Si creemos en el Señor debemos de confiar en estas palabras, porque todo cuanto él dice es verdad y él nos dice que tiene el poder y nos lo recalca en Mt 28,18-19 Entonces Jesús, acercándose, les hablo con estas palabras: Todo poder se me ha dado en el Cielo y en la tierra. Por eso, vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícelos, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Yo y mi Padre somos una misma cosa.Por esta razón Jn.1,1 nos dice: En el principio era el Verbo, y frente a Dios era el Verbo, y el Verbo era Dios.Este es el mensaje que Jesús quiere para nosotros, el de tener un mismo sentir como nos lo dice palabra en 1Co 1,10 Les ruego hermanos, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor, que se pongan de acuerdo y superen sus divisiones; lleguen a ser una sola cosa, con un mismo sentir y los mismos criterios.

 

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