La Palabra meditada

Domingo de Pentecostés. Ciclo C

San Juan 14,15-16.23-26

Si ustedes me aman, guardaran mis mandamientos.

Jesús nos dice que amarlo a él es guardar sus mandamientos, como sabemos Jesús no vino a abolir los mandamientos anteriores, sino que vino a darles forma y a perfeccionarlos en el amor, por eso cuando le preguntan cuál es el mandamiento más importante de la ley en Mt 22,37-39 Jesús respondió: Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón,

con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y el más importante de los mandamientos. Y después viene otro semejante a este: Amaras a tu prójimo como a ti mismo.

 

La palabra guardar significa cumplir y el que cumple esta obedeciendo, muchos cumplen los mandamientos, pero como lo hacían los fariseos, simplemente por obedecer una ley, nosotros somos capaces de hacerlo todo, pero si en ello no hay amor de nada sirve, 1Co 13,1-3 {jcomments on}

Dios nos creó a su imagen y semejanza, la imagen de Dios es el espíritu que llevamos dentro y la semejanza es su amor, porque él es amor, como lo dice su palabra en 1Jn. 4,7 Queridos míos, amémonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.

Y yo rogare al Padre y les dará otro intercesor que permanecerá siempre con ustedes.

Jesús es el primer intercesor, que vino al mundo no a condenarnos, sino a salvarnos y restablecer la comunicación con nuestro Padre celestial, que estaba rota por el pecado, ahora Jesús nos promete rogar para que venga otro intercesor, este es el Espíritu Santo, que va a morar en nosotros para siempre, es el mismo Espíritu de Dios que estará con nosotros todos los días y que nos revelara toda la Verdad, porque el Espíritu Santo dentro de nosotros es el que nos ayuda a comprender y a saber interpretar la palabra de Dios y es de esta forma como nos va guiando por el camino de Dios, porque como nos dice 1Co 2,10 A nosotros, sin embargo, Dios nos lo ha revelado por su Espíritu, pues el Espíritu lo escudriña todo, hasta lo más profundo de Dios y el verso 12 nos dice: Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, y por el entendemos, lo que Dios, en su bondad, nos concedió.

Jesús respondió: Si alguien me ama, guardara mis palabras, y mi Padre lo amara y vendremos a él para ser nuestra morada en él.

Amar a Jesús significa imitarlo, es decir olvidarnos de nosotros mismos y entregarnos a los demás sin condiciones, como dice la palabra el amor todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta, es sentirnos complacidos por Dios y

no por los hombres, el que no ama está muerto en vida, pues es en el amor donde está la gracia de Dios, como nos dice 1Jn. 3,1 Pues al amar nosotros a nuestros hermanos comprobamos que hemos pasado de la muerte a la vida.

En adelante el Espíritu Santo Interprete, que el Padre les enviara en mi Nombre, les va a enseñar todas las cosas y les recordara todas mis palabras.

El espíritu Santo puede actuar, o simbolizarse de diferentes formas, pero el en si es una Persona, como el Padre y como el Hijo, con un mismo pensar y sentir, el será nuestro interprete, es decir quien nos ha venido a revelar Jesús hasta nuestros días, y desea que tengamos como la Santísima trinidad un mismo pensar y un mismo sentir y esto debemos comenzarlo en nuestros hogares.

Todos tenemos sed de paz y de justicia y nuestro Señor nos ofrece, del agua con la cual no volveremos a tener sed, como nos dice: Jn.4,14 En cambio el que beba del agua que yo le daré no volverá a tener sed.

Esta es el agua viva, es el Espíritu Santo, quien mora en nosotros y con el cual pasamos a ser templos de Dios.

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