La Palabra meditada

La Palabra meditada. 7ª Semana. Cuaresma. Ciclo C

San Juan 16,12-15

Tengo muchas cosas más que decirles, pero ustedes no pueden entenderlas ahora.
Los discípulos no podían entender muchas cosas, porque era necesario que el Espíritu de Dios se encarnara dentro de ellos, pues sólo con él es que podemos entender las cosas espirituales, es decir las cosas de arriba.
Y cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, los introducirá a la verdad total.


 Mientras vivimos en la carne, es difícil ver la verdad que viene de Dios, y estos deseos de la carne siempre nos llevara a una rebeldía contra Dios, y por tanto a la muerte, cundo el Espíritu Santo mora en nosotros, somos guiados a la verdad, que nos hace libre, como nos dice Rom.8,6 La carne tiende a la muerte, mientras que el Espíritu se propone vida y paz. {jcomments on}
Por tanto todo el que tiene vida y paz, ha pasado de las tinieblas a la luz, es decir hemos nacido de nuevo, ahora podemos reconocer de donde nos ha sacado Dios y como nos dice 1Jn.1,8-9 Si decimos: Nosotros no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos: y la Verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, el, por ser fiel y justo, nos perdonara nuestros pecados, y nos limpiara de toda mancha.
El no vendrá como un mensaje propio sino que les dirá lo que ha escuchado, y les anunciara las cosas futuras.
El espíritu Santo no solo es nuestro defensor y el que nos lleva a la verdad, también viene a continuar con el plan de salvación de toda la humanidad, nos dice la lectura también que nos anunciara cosas futuras, la palabra nos dice en 2P1,21 Ya que ninguna profecía proviene de una decisión humana, sino que los hombres de Dios hablaron, movidos por el Espíritu Santo.
Nosotros vemos en el día a día como los hombres empiezan a renegar de la fe y a ver las cosas anormales como normales y las normales como anormales y lo vemos gracias al Espíritu Santo, 1Tim 4,1 nos dice: EL Espíritu  nos dice claramente que, en los últimos tiempo, algunos renegaran de la fe para seguir enseñanzas engañosas y doctrinas diabólicas.
Recordemos que somos templos del Espíritu Santo, por lo tanto mantengámonos firmes en la fe y dejémonos conducir por el Espíritu de Dios, Rom.8,14 nos dice: Pues todos aquellos a los que guía el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios.
Me glorificara porque recibirá de lo mío para revelárselo a ustedes.
Cada vez que el Espíritu santo nos manifiesta algo de Jesús, lo está glorificado, porque es en Jesús donde se manifiesta el amor más grande del Padre, para que se manifieste Jesús en nosotros primero debe de manifestarse el Espíritu Santo, en 1Co 12,3 nos dice: Ahora les digo que no es así con el Espíritu de Dios; ningún inspirado puede decir: Maldito sea Jesús. (Y tampoco nadie puede decir: Jesús es el Señor, sino es guiado por el Espíritu Santo.
Nosotros conocemos de Cristo Jesús, porque fue el Espíritu santo el que inspiro a los apóstoles a escribir, sus vivencia con Jesús y a proclamar las Buenas Nueva del Reino de Dios hasta nuestro días, por eso es de mucha importancia el estar atentos a la escucha de la palabra de Dios, porque como nos dice Rom.10,17  Por lo tanto, la fe nace de una predicación, y la predicación se arraiga en la palabra de Cristo.
Todo lo que tiene el Padre también es mío.
Con Jesús pasamos hacer coherederos del Reino de Dios y por el participaremos de la naturaleza divina, porque como nos dice, el en Jn.14,3 Pero, si me voy a prepararles un lugar, es que volveré y los llevare junto a mí, para que, donde yo estoy, estén también ustedes.

 

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