La Palabra meditada

La Palabra meditada. 26ª Semana Tiempo Ordinario. Ciclo C.

 

San Lucas 16,19 – 31

La división que existe entre pobre y ricos es bien marcada y es aquí donde se ve claramente a quien servimos, los ricos tienen su dios y este se llama dinero y ellos para tener a este dios necesitan de los pobres, por un lado es atravez de ellos como se vuelven ricos y por otro solo siendo indiferentes con los pobres es que pueden disfrutar de las riquezas, por eso nuestro Señor nos dice en Mc 10,25  Es más fácil para un camello pasar por el ojo de la aguja, que para un rico entrar en el Reino de Dios.
Esta parábola de Lázaro y el rico, es lo que siempre ha existido y seguimos viendo, cada día los que tienen el poder, cometen toda clase de atrocidades e injusticias contra los más desprotegidos, con su único objetivo de tener más, y muchos de estos ricos lo miramos ocupando los primeros puestos en la iglesia, porque dicen que creen en Dios y hasta dan su limosna durante la colecta, para sentir su conciencia tranquila.

 

Lázaro representa a los pobres de este mundo que cada día van perdiendo su autoestima, llegando hasta desear la comida de los perros, que son las migajas que caen  de la mesa y me refiero a perros callejeros, porque un perro de raza hoy come y vive mucho mejor que un pobre, porque hoy en día un perro de raza es tratado con mayor estima que a una persona necesitada.
Nuestro Señor vino a este mundo por ellos por los más necesitados y nos da un mandamiento nuevo, que es el de amar a nuestro prójimo como nos amamos a nosotros mismos

{jcomments on}Todos en esta vida tenemos algo que dar, la palabra nos dice: en Lc. 21,3-4
 Y dijo Jesús: Créanme que esta pobre viuda deposito más que todos ellos. Porque todos dan a Dios de lo que les sobra. Ella, en cambio, tan indigente, echo todo lo que tenía para vivir.

No se trata de juzgar a los ricos, se trata decirnos ¿Qué estamos dando nosotros de todas las bendiciones que nos ha colmado nuestro Padre?, si creemos en la misericordia y compasión de nuestro Señor Jesús, a su semejanza nosotros debemos de hacer lo mismo por el amor a nuestro prójimo, solo así llegaremos a comprender lo que nos dice: He 20,35 En todo les he enseñado que es así como se debe trabajar, a fin de tener también para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús, que dijo: Hay mayor felicidad en dar que en recibir.

Nos dice la lectura que tanto Lázaro como el rico murieron, y los papeles se invirtieron, lázaro aparece junto al padre Abraham y el rico en el infierno y lo que nos da a entender las escrituras,  que cuando se llega al infierno, ya no hay cabida para arrepentimiento, solo existe tormento y desesperación.
Mientras estemos con vida en este mundo, tenemos tiempo para arrepentirnos y podemos empezar desde aquí a acumular tesoros en el Cielo, para ello debemos de esforzarnos cada día por ir haciendo la voluntad de Dios, y pedir al Espíritu Santo que mora dentro de nosotros, que ilumine nuestra vida, por el camino que nos lleva a Jesús, pues en él es el único camino que nos conducirá a la felicidad total y a la vida eterna.

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