La Palabra meditada

La Palabra meditada. 1ª Semana Tiempo Ordinario. Bautismo del Señor Ciclo A.

 

San Mateo 3,13 – 17

Por ese tiempo, vino Jesús, de Galilea al rio Jordán, en busca de Juan para que lo bautizara.
Aunque Jesús no tenía pecado alguno, él siempre nos da el ejemplo de lo que debemos de hacer si queremos ser considerados hijos de Dios, este bautismo que Juan hacia era en agua y representaba la limpieza de nuestros pecados,  porque Juan es el que viene a preparar el camino de nuestro Señor, para ello juan predicaba que debíamos de arrepentirnos de nuestros pecados, en Mt 3,11 Juan nos dice: mi bautismo es bautismo de agua y significa un cambio de vida, pero otro viene después de mí y más poderoso que yo y ¿quién soy yo para sacarle el zapato?: El bautizara en el fuego o sea, en el soplo del Espíritu Santo.

La importancia de ser bautizados, es que solo mediante él es que pasamos hacer hijos de Dios, Rom. 8,16-17 nos dice: El mismo Espíritu le asegura a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos también herederos. Nuestra herencia será la herencia de Dios y la compartiremos con Cristo; pues si ahora sufrimos con él, con el recibiremos la Gloria. {jcomments on}

 

El bautismo no es un querer del hombre, es un mandato que nuestro Señor nos manda a hacer, Mt 28,19 Por eso, vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñeles a cumplir todo lo que yo les he encomendado.
Pero Juan se oponía diciendo: Yo soy el que necesita tu bautismo ¿y tú quieres que yo te bautice? Juan en su humildad reconoce quien es Jesús, sabe muy bien que es el Mesías esperado, esto es algo que nosotros debemos aprender, el reconocer cuando estamos equivocados, solo de esta manera es que podemos reflexionar y aprender algo nuevo, esto nos ayuda a volvernos más humildes y a tener más amor por nuestro prójimo, Pro 21,3 nos dice: Hacer lo que es justo y correcto vale más a los ojos de Yave que los sacrificios.

Jesús le respondió: déjame hacer por el momento; porque es necesario que así cumplamos lo ordenado por Dios. Entonces Juan acepto.
Vemos como Jesús y Juan están en completa obediencia a lo que Dios ordena y saben que lo justo es cumplir con la voluntad del Señor.
Solo renunciando a nosotros mismos es  como realmente  podemos aprender a ser justos, nosotros nos preocupamos por muchas cosas, pero no tomamos la prioridad que debemos de tener en las cosas de Dios, en Mt 6,33 Jesús nos dice: Por lo tanto, busquen primero el Reino y la Justicia de Dios, y esas cosas vendrán por añadidura.

Una vez bautizado, Jesús salió del rio. De repente se le abrieron los Cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como paloma y venia sobre él.
La paloma es un símbolo de paz y es con esta arma con la que Jesús comienza el ministerio de la salvación, Jesús nos dejó su paz y nosotros debemos de apropiarnos de ella y no dejarnos que nada ni nadie nos la arrebate, porque la paz que Jesús nos dejo es diferente a la paz de este mundo, Jn. 14,27 nos dice: les dejo la paz, les doy mi paz. La paz que yo les doy no es como la que da el mundo. Que no haya en ustedes ni angustia ni miedo.
Y se oyó una voz celestial que decía: Este es mi Hijo, el Amado; este es mi Elegido.

Dios manifiesta en Jesús toda la gloria y el honor que le corresponde y nosotros mediante la gracia de Cristo Jesús somos hijos de Dios por lo tanto somos también elegidos y amados por Dios Padre.

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