La Palabra meditada

La Palabra meditada 1º domingo de Cuaresma. Ciclo A

 

San Mateo 4,1 – 11

Luego el Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto para que fuera tentado por el diablo.
Dios Padre siempre nos da lo mejor, pero muchos de nosotros no comprendemos cuando nuestro Padre permite que pasemos por una prueba, porque siempre queremos estar bien, el Espíritu Santo al igual que con nuestro Señor nos llevara por caminos que nosotros no deseamos, pero que sirven para probar y aumentar nuestra fe, Stgo.1,2-4 nos dice: Hermanos estimen como la mayor felicidad el tener que soportar diversas pruebas. Ya saben, que al ser probada nuestra fe, aprendemos a ser constantes. Procuren, pues, que esa constancia perfecta se verifique con hechos, para que de ahí salgan perfectos e irreprochables, sin que les falte nada.
Pero Jesús respondió: Dice la Escritura que el hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

 

Jesús nos llama a no estarnos preocupando en que vamos a comer o a vestir, porque entre más nos afanamos, menos tiempo tenemos para dedicarnos a estar en la lectura de la palabra y la oración.
Recordemos que nuestra boca solo hablara de lo que está lleno nuestro corazón, entre más conozcamos a Dios, más seguridad tendremos para rebatir las tentaciones, el mismo Señor nos dice en Jn. 6,35 Yo Soy el Pan de Vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed.Jesús replico: Dice también la Escritura: No tentaras al Señor tu Dios.Nuestro Dios único y verdadero que tiene toda la sabiduría y el poder, puede probar nuestra fe, y lo hace para el bien nuestro, pero nosotros que poder tenemos, para poner a prueba a Dios, si toda la creación fue hecha por él. Nuestro Señor Jesús era muy humilde a excepción de muchos de nosotros que nos volvemos  arrogantes, soberbios y blasfemamos contra Dios.

 

 Jesús en su obediencia nunca nos dijo que era poderoso, sino más bien nos dice que a él le han dado poder, pero él lo usa para hacer la voluntad de Dios,  Mt 28,18-19 dice: Entonces Jesús, acercándose, les hablo con estas palabras: Todo poder se me ha dado en el Cielo y en la tierra. Por eso vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos y el verso 20 nos dice: Y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado.
Entonces Jesús le respondió: Aléjate de mí, Satanás, porque dice la Escritura: Adoraras al Señor tu Dios, a él solo servirás.

No podemos servir a dos patrones a la vez y Dios nos pide que le adoremos pero en espíritu y en verdad, Para hacerlo así nuestra conversión debe ser verdadera, entonces veremos que hemos nacido de nuevo y Dios ocupara el primer lugar en nuestra vida, por eso cuando a Jesús le preguntan cuál es el mandamiento más importante, Mt. 22,37 nos dice: Jesús Respondió: Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.

Dios se pone celosos cuando él no ocupa el primer lugar en nuestra vida por poner nuestra confianza en otros hombres o en ídolos, así nos dice Dt 6,14 -15: No vayan tras otros dioses; no sirvan a alguno de los dioses de los pueblos que te rodean, porque tu Dios que está en medio de ti,  es un Dios Celoso. En  cuanto estalle su furor, desaparecerás de la superficie de la tierra.

Los desiertos en la vida de un cristiano son muy importantes y debemos de hacer todo cuanto nos sea posible por no caer en la tentación, pero en 1Co 10,13 la palabra nos fortalece por lo que nos dice: Sabiendo que todavía no los han tocado grandes pruebas. Pero Dios no les puede fallar y no permitirá que sean tentados sobre sus fuerzas. Él les dará al mismo tiempo que la tentación, los medios para resistir.

 

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