La Palabra meditada

La Palabra Meditada - Ascensión del Señor (Ciclo A)

San Mateo 28, 16 – 20

Por su parte, los Once discípulos partieron para Galilea, al cerro donde Jesús los había citado.
La obediencia que mostraron los discípulos al llamado de nuestro Señor es muy importante, porque esto es lo que le agrada a Dios.

A Dios le agrada que le obedezcamos, pero para ello no nos obliga, el hacerlo o no es nuestra decisión, somos nosotros los que tomamos las decisiones de nuestra vida, sean estas para bien o para mal, pero debemos de tener entendido que cada decisión que tomemos trae sus consecuencias, y muchas de ellas no solo nos afectan a nosotros, sino que también con ellas afectamos a otros.

Es de mucha importancia que cada decisión que tomemos la meditemos con mucha madurez y si en nosotros hay duda de lo que decidimos pues busquemos el consejo, que es mucho mejor hacerlo antes de tomar la decisión y no después de haberla tomado, así no nos sentiremos arrepentidos, ni con remordimiento de culpa.

Obedecer a Dios es hacer su voluntad, y nos toca a nosotros tomar esa decisión, Jesús en su condición de un hombre como todos toma la decisión de hacer la voluntad de Dios en el momento de su pasión, Heb 5,8-9 nos dice: Aun siendo Hijo, aprendió en su pasión lo que es obedecer; y, llegando a su propia perfección, paso hacer el que tae la salvación eterna a todos aquellos que le obedecen.

Cuando vieron a Jesús se postraron ante él, aunque algunos todavía desconfiaban.

Cuando nos postramos ante nuestro Señor Jesús, es porque lo reconocemos como nuestro Salvador, humillémonos ante su presencia, porque solo él es digno de toda alabanza y adoración, Fil 2,9-11 nos dice: Por eso Dios lo engrandeció y le concedió el Nombre que esta sobre todo nombre, para que, ante el Nombre de Jesús, todos se arrodillen, en los cielos, en la tierra y entre los muertos. Y toda lengua proclame que Cristo Jesús es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Entonces Jesús, acercándose, les hablo con estas palabras: Todo poder se me ha dado en el Cielo y la tierra.

A nuestro Señor Jesús se le ha dado la autoridad sobre todo, estas palabras que Jesús nos dice deben de ser motivo de mucha alegría, pues si moramos en él, somos más que vencedores, 1Co 2,9 nos dice: Pero según dice la Escritura: El ojo no ha visto, el oído no ha oído, a nadie se le ocurrió pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman.

Por eso, vallan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado.

Jesús tiene toda la autoridad y no nos dice si queremos ir, él nos da un mandato, nos dice vallan y hagan, por esto es muy importante conocer su palabra y pedirle que nos de su sabiduría para testificarlos y hablar a cuantos podamos de su amor y hacer que cumplir todo cuanto él nos va enseñando mediante su Santo Espíritu.

Nuestro Señor hace su ascensión, pero nos deja su promesa de estar con nosotros todos los días hasta el terminar el mundo.

No estamos solos él vive y mora en nosotros seamos pues hijos obedientes y hagamos su voluntad.

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