La Palabra meditada

La Palabra Meditada - San Pedro y San Pablo- Ciclo A

San Mateo 16,13 – 19

Al llegar Jesús a la región de Cesárea de Filipo, pregunto a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que soy yo, el Hijo del Hombre?

Jesús quiere saber si la gente lo mira realmente como el Hijo de Dios, y esto es bueno que lo meditemos, debemos de estar muy seguros de quien es Jesús para cada uno, porque no podemos proclamar a alguien como nuestro rey, si no hemos tenido un encuentro personal con él, porque lo que Jesús desea de nosotros es que lo conozcamos en espíritu y en verdad.

Ellos dijeron: Unos dicen que eres Juan Bautista; otros dicen que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas.

La gente lo miraba como un profeta, porque ellos hablaban con autoridad, sobre las cosas que a Dios no le agradaban, hoy en día muchos se auto proclaman profetas y hasta mandan hacer tarjetas de presentación y lo que más hacen es profetizarle a la gente sobre el futuro, pero no les anuncian lo que a Dios no le agrada, lo que tienen que cambiar en su vida, para seguir el verdadero camino de Cristo.
En Mt 28,19-20 Jesús nos manda con su autoridad a todos los que creemos en el a anunciar las Buenas Nuevas del reino y no a anunciar lo que la gente quiere oír, o a hablarles de prosperidad cuando lo básico es anunciar que debemos de arrepentirnos de nuestros pecados y empezar hacer la voluntad de Dios, si realmente queremos alcanzar la salvación y la vida eterna.
Jesús les pregunto: ¿Y ustedes, quien dicen que soy yo? Simón contesto: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Jesús respondió: Feliz eres, Simón Bar-jona, porque no te lo enseño la carne, ni la sangre, sino mi Padre que está en los Cielos.

A Dios le agrada y da la felicidad al que se deja guiar por el espíritu, como le dijo Jesús a Pedro, feliz eres Simón hijo de Jonás.
Si nosotros creemos realmente que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, vivimos una vida llena de gozo, aun en medio de tormentas, porque estamos en este mundo y si nos caemos tenemos a un cirineo que nos levante, cuando sentimos muy cargada nuestra Cruz y esta es una promesa, Mt 11,28 nuestro Señor nos dice: Vengan a mí los que se sienten cargados y agobiados, porque yo los aliviare.
Y ahora, yo te digo: Tú eres Pedro, o sea piedra, y sobre esta piedra edificare mi iglesia y las fuerzas del infierno no la podrán vencer.
Nuestro Señor solo fundo una iglesia, porque el solo tiene un cuerpo, en donde él es la cabeza y nosotros todos sus miembros que obedecemos a lo que él nos manda y con el somos una sola fuerza, por eso es que las fuerzas del infierno nunca la vencerán.

Sabemos que la primera piedra de la única iglesia de Cristo es Pedro, porque así nos lo dice la palabra, pero para que Pedro fuese esta primera piedra, paso momentos muy difíciles, su fe fue probada hasta que agrado a nuestro Señor, entonces Jesús le dijo: apacienta mis ovejas, ver Jn. 21,15-17.

Recordemos que Pedro es la primera piedra, pero la piedra base que sostiene a la iglesia es Cristo Jesús que es la piedra angular, la que desecharon los arquitectos.

Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en el Cielo, y lo que desates en la tierra será desatado en el Cielo.

Las llaves significa la autoridad que nuestro Señor le confiere a Pedro, es decir todo lo que Pedro hizo en la tierra fue avalado por nuestro Señor en el Reino de los Cielo.

Con su fe Pedro agrado a nuestro Señor, la fe es básica en la vida de cada cristiano, por eso debemos de perseverar en ella, pues la palabra nos dice que sin fe es imposible agradar a Dios.
San Mateo 16,13 – 19

Al llegar Jesús a la región de Cesárea de Filipo, pregunto a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que soy yo, el Hijo del Hombre?

Jesús quiere saber si la gente lo mira realmente como el Hijo de Dios, y esto es bueno que lo meditemos, debemos de estar muy seguros de quien es Jesús para cada uno, porque no podemos proclamar a alguien como nuestro rey, si no hemos tenido un encuentro personal con él, porque lo que Jesús desea de nosotros es que lo conozcamos en espíritu y en verdad.

Ellos dijeron: Unos dicen que eres Juan Bautista; otros dicen que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas.

La gente lo miraba como un profeta, porque ellos hablaban con autoridad, sobre las cosas que a Dios no le agradaban, hoy en día muchos se auto proclaman profetas y hasta mandan hacer tarjetas de presentación y lo que más hacen es profetizarle a la gente sobre el futuro, pero no les anuncian lo que a Dios no le agrada, lo que tienen que cambiar en su vida, para seguir el verdadero camino de Cristo.

En Mt 28,19-20 Jesús nos manda con su autoridad a todos los que creemos en el a anunciar las Buenas Nuevas del reino y no a anunciar lo que la gente quiere oír, o a hablarles de prosperidad cuando lo básico es anunciar que debemos de arrepentirnos de nuestros pecados y empezar hacer la voluntad de Dios, si realmente queremos alcanzar la salvación y la vida eterna.

Jesús les pregunto: ¿Y ustedes, quien dicen que soy yo? Simón contesto: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Jesús respondió: Feliz eres, Simón Bar-jona, porque no te lo enseño la carne, ni la sangre, sino mi Padre que está en los Cielos.

A Dios le agrada y da la felicidad al que se deja guiar por el espíritu, como le dijo Jesús a Pedro, feliz eres Simón hijo de Jonás.

Si nosotros creemos realmente que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, vivimos una vida llena de gozo, aun en medio de tormentas, porque estamos en este mundo y si nos caemos tenemos a un cirineo que nos levante, cuando sentimos muy cargada nuestra Cruz y esta es una promesa, Mt 11,28 nuestro Señor nos dice: Vengan a mí los que se sienten cargados y agobiados, porque yo los aliviare.

Y ahora, yo te digo: Tú eres Pedro, o sea piedra, y sobre esta piedra edificare mi iglesia y las fuerzas del infierno no la podrán vencer.

Nuestro Señor solo fundo una iglesia, porque el solo tiene un cuerpo, en donde él es la cabeza y nosotros todos sus miembros que obedecemos a lo que él nos manda y con el somos una sola fuerza, por eso es que las fuerzas del infierno nunca la vencerán.

Sabemos que la primera piedra de la única iglesia de Cristo es Pedro, porque así nos lo dice la palabra, pero para que Pedro fuese esta primera piedra, paso momentos muy difíciles, su fe fue probada hasta que agrado a nuestro Señor, entonces Jesús le dijo: apacienta mis ovejas, ver Jn. 21,15-17.

Recordemos que Pedro es la primera piedra, pero la piedra base que sostiene a la iglesia es Cristo Jesús que es la piedra angular, la que desecharon los arquitectos.

Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en el Cielo, y lo que desates en la tierra será desatado en el Cielo.

Las llaves significa la autoridad que nuestro Señor le confiere a Pedro, es decir todo lo que Pedro hizo en la tierra fue avalado por nuestro Señor en el Reino de los Cielo.

Con su fe Pedro agrado a nuestro Señor, la fe es básica en la vida de cada cristiano, por eso debemos de perseverar en ella, pues la palabra nos dice que sin fe es imposible agradar a Dios.

 

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