La Palabra meditada

La Palabra Meditada - Domingo Ordinario-Ciclo A

San Mateo 21,28 – 32

Jesús agrego: ¿Qué les parece esto? Un hombre tenía dos hijos, se dirigió al primero y le dijo: Hijo, hoy tienes que ir a trabajar a mi viña.
Dios Padre mando a nuestro Señor Jesús como la semilla base para anunciar la Buena Nueva del Reino de los Cielos y esta semilla murió por cada uno de nosotros y germino hasta ser una viña, es decir una multitud de cristianos, por eso nuestro Señor nos da un mandato en Mt 28,19 Por eso vayan y hagan que todos los pueblos sea mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Y el respondió: No quiero. Pero después se arrepintió y fue. Luego el padre se acercó al otro y le mando lo mismo. Este respondió: Voy, señor. Pero no fue.


El cristiano sabe, que hay muchos hermanos necesitados de la palabra, por eso nuestro Señor nos dice que la mies es mucha pero los obreros son pocos.
Si hemos tenido una verdadera conversión, sabemos que somos hijos de Dios y podremos estar a veces muy cansados, pero debemos de obedecer y cumplir con el propósito por el cual hemos venido aquí a la tierra.

No solo es decir que conozco a Dios e ir a misa y ya cumplí o actuar como lo hacían los fariseos, que sabían de Dios, pero su testimonio daba mucho que desear, por eso nuestro Señor decía hagan lo que les dicen, pero no los imiten, porque solo eran cumplidores pero no hacedores.

Nosotros debemos de cuestionarnos y preguntarnos ¿Cómo cuál de estos hijos estoy actuando en este momento?
Pues si nuestra fe esta enraizada en el verdadero amor de Cristo, él nos dejó su mandamiento de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos y vemos a nuestro alrededor, muchos hermanos sufriendo por el hambre y la miseria, los que sufren por las injusticias, los que están sedientos de palabra, los que sufren por enfermedades y muchos que los señalamos porque hacen el mal, pero no sabemos porque llegaron a tomar esa actitud, algo nos ha dado el Señor para ayudar a estos hermanos, no podemos quedarnos solo como simples espectadores, porque entonces no nos amaríamos a nosotros mismos.

En todo tiempo debemos obedecer al Señor y agradarle sabiendo que estamos cumpliendo con su mandamiento, recordemos que la fe sin obras es una fe muerta y sin ella es imposible agradar a Dios.

El primer hijo aunque reprocha actúa, y lo hace con obediencia y responsabilidad, el segundo hijo actúa bajo la ley, solo cree en Dios, pero su corazón está lejos de Dios, solo honra de labios, porque en él no está el amor verdadero.
Si Jesús nos preguntara en este momento ¿cómo cuál de estos hijos estamos actuando? Solo cada uno de nosotros sabe en lo íntimo del corazón, si estamos haciendo la voluntad de Dios.

En verdad, los publicanos y las prostitutas les preceden a ustedes en el Reino de los Cielos. Por esto nos dice la palabra que los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos. Nunca es tarde mientras el Señor nos tenga con vida, en nosotros esta tomar ese camino del bien y agradecerle a nuestro Señor porque nos ha elegido para trabajar en su viña.

 

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