La Palabra meditada

La Palabra Meditada -XXVII Domingo Ordinario - Ciclo A

San Mateo 21,33 – 43

Escuchen este otro ejemplo: había un dueño de casa que planto una viña, le puso cerco, cavo un lagar, levanto una casa para vigilarla, la alquilo a unos trabajadores y se fue a un país lejano.
El amor y la misericordia de Dios es tan grande, que no solo nos escoge para pertenecer a su viña, sino que hace muchas cosas para que estemos bien, el Sal 121,3 nos dice: No deja que tu pie de un paso en falso, no duerme tu guardián. Jamás lo rinde el sueño o cabecea.
La alquilo a unos trabajadores, a los que nos consideramos hijos de Dios recordemos que el nos ha encargado su viña, para que la cuidemos, así como él lo ha hecho, somos nosotros los responsables de hacerla fructificar.


Cuando llego el tiempo de la vendimia, el dueño mando a sus sirvientes donde los trabajadores, para que cobraran su parte de la cosecha.
El verdadero cristiano sabe, que Dios nos va a venir a pedir cuentas de la cosecha y él nos pagara de acuerdo al trabajo que hemos hecho en su viña, no nos confiemos y nos vaya a pasar como aquel que enterró su talento, y el patrón le dijo al que no produce se le quitara hasta lo que tiene y fue echado a la oscuridad de allá afuera: allí abra llanto y desesperación, Mt 25,29-30

Recordemos que esta parábola es un relato de lo que paso con el pueblo de Israel antes de la venida de nuestro Señor Jesucristo, Dios mando a sus servidores, los profetas a reclamar por lo que se estaba haciendo con su pueblo y ello lo que hacían es que los maltrataban e incluso a unos de ellos los mataron, hasta que mando a su Hijo unigénito nuestro Señor Jesús pensando que al él si lo iban a respetar, pero también lo mataron.

Ahora ya no solo es Israel el responsable del pueblo de Dios, ahora somos todos los que creemos en nuestro Señor Jesucristo y lo reconocemos como nuestro Señor y Salvador, los que estamos llamados a anunciar las Buenas Nuevas del Reino de los Cielos.

Este anuncio que debemos de hacer no lo debemos tomar como si queremos, este es un mandato que hemos recibido, pero nosotros no lo debemos de hacer por el mandato, lo debemos de hacer por el amor que sentimos hacia nuestro prójimo, el amor que nuestro Señor nos demuestra a cada instante y que vemos que no tiene límites y lo debemos de imitar.

La piedra que los constructores desecharon llego a ser la piedra principal del edificio.

Para muchos Jesús fue un profeta y hasta ahora en nuestros días hay quienes que siguen pensando igual, para nosotros en cambio él es el rey, es la cabeza de la nueva y única iglesia fundamentada en el pacto de la nueva alianza de Dios con los hombres, para nuestra salvación, es el Pan Vivo bajado del Cielo que nos alimenta y nos quita la sed espiritual.

Por eso les digo que el Reino de los Cielos se les quitara a ustedes para dárselo a gente que rinda frutos.

Podremos haber caminado durante mucho tiempo en las cosas de Dios, podremos tener muchos dones y talentos, pero si no somos productivos, es decir si nuestra fe no produce obras, todo se nos quitara. Mt 24,46-47 nos dice: Feliz ese siervo a quien su Señor al venir encuentre tan bien ocupado. En verdad les digo: le confiara la administración de todo lo que tiene.

 

Share Button
Powered by Bullraider.com