La Palabra meditada

La Palabra Meditada- XXIX Domingo Ordinario- Ciclo A

San Mateo 22,15 – 21

Los fariseos hicieron consejo para ver el medio de hundir a Jesús con sus propias palabras. Le enviaron, pues, discípulos suyos junto con algunos partidarios de Herodes.

Como vemos hasta hoy en día las personas que andan en cosas malas, nunca andan solas, siempre están acompañadas y hasta se toman la labor de planificar lo que piensan hacer, en Lc. 16,8 dice: en verdad los de este mundo son más astutos que los hijos de la luz para tratar a sus semejantes.

Si como hijos de la luz planificáramos como ayudar al más necesitado en todos sus aspectos, con todos los dones y talentos que nuestro Señor nos ha regalado por medio de su Santo espíritu, tendríamos un mundo diferente, pero lastimosamente la mayoría de cristianos viven dormidos, confiados en que son buenos y a nadie le hacen mal, con esto dicen cumplir con el mandamiento del amor, las escrituras nos dice en Ap. 3, 1-2 Yo sé lo que vales: te crees vivo, pero estas muerto. Despierta y reanima lo que todavía no ha muerto. En realidad, delante de mi Dios encuentro muy imperfectas tus obras.

Los discípulos de los fariseos y los partidarios de Herodes quieren ponerle una trampa a nuestro Señor.

Si nosotros decimos ser cristianos y no aplicamos la verdadera justicia, el amor y la misericordia estamos poniendo trampas a nuestro Señor, actuamos como unos hipócritas, porque decimos estar con él pero no queremos comprometernos a servirle, nuestro Señor aborrece la hipocresía y en Ap. 3,16-17 nos dice: Yo sé lo que vales: no eres ni frio ni caliente; ojala fueras lo uno o lo otro. Desgraciadamente eres tibio, ni frio ni caliente, y por eso voy a vomitarte de mi boca.

Ellos, pues, mostraron un denario, y Jesús les dijo: ¿De quién es esta cara y el nombre que está escrito? Contestaron: Del Cesar. Entonces Jesús replico: Por tanto, den al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que ha Dios corresponde.

Sabemos bien que todo cuanto existe fue creado por Dios y si él lo creo todo, a él le pertenece todo, pero nosotros nos adueñamos de las cosas, porque decimos que tenemos los méritos, nosotros no somos dignos de nada y todo cuanto podamos tener es por la pura gracia de nuestro Señor.

Pero lo que nos trata de decir este pasaje, es que a Dios no le interesa nada de las cosas de este mundo. Cesar representa al mundo y Dios representa lo espiritual y estas dos no las podemos mezclar, así como no se puede mezclar el agua y el aceite.

Los fariseos querían siempre agradar a Dios, haciendo holocaustos y sacrificios, entregando el diezmo, ayunando, pero sin testificarlo.
Dios no quiere holocausto ni sacrificios porque a él lo que más le agrada es que lo escuchemos y le obedezcamos y esto significa hacer su voluntad.

El diezmo que más le agrada a Dios es que nosotros nos entreguemos a nuestros hermanos practicando el bien, como lo hizo nuestro señor Jesús.

Y el ayuno que a Dios le agrada según Is 58,6-7 ¿No saben cuál es el ayuno que me agrada? Romper las cadenas injustas, desatar las amarras del yugo, dejar libres a los oprimidos, y romper toda clase de yugo. Compartirás tu pan con el hambriento, los pobres sin techo entraran a tu casa, vestirás al que veas desnudo y no volverás la espalda a tu hermano.

Dios tiene para nosotros cosas tan lindas que ni siquiera nuestra mente las puede imaginar, preguntémonos ¿Para quién nos estamos esforzando tanto y a quien estamos tratando de agradar?

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