La Palabra meditada

La Palabra Meditada - Cristo Rey - Ciclo A

 

San Mateo 25,31 – 46

Cuando el Hijo del Hombre venga en su Gloria rodeado de todos sus ángeles, se sentara en su trono como Rey glorioso. Nuestro Señor Jesús regresa a la tierra ya no como un siervo, vendrá como Rey rodeado de su gloria, y por tanto como el juez que ha de juzgar a las personas de todo el mundo de acuerdo a la manera como hayan llevado su vida. Hay hermanos que no les gusta leer estas lectura acerca del juicio final, ya sea por temor, por incredulidad y otros porque dicen que toda su vida han oído hablar del fin del mundo, mas no saben que estas lecturas son la que nos permiten hacer conciencia de nuestra verdadera relación con Dios, pues si todo lo estamos haciendo conforme a su voluntad, nadie debe de temer, pero aun así, sino lo estamos haciendo, esta lectura nos hace un llamado, para que no lleguemos a una situación que no deseemos.  El separara las ovejas de los machos cabríos, como se separara el trigo de la cizaña, esto no es para que nosotros digamos quien es malo o bueno, solo Cristo Rey es el que tendrá este poder de juzgar, pues es el quien tiene la autoridad, porque se le dio todo el poder, todo fue colocado bajo sus pies, como nos dice 1Co 15,25 Porque él tiene que reinar hasta que haya puesto bajo sus pies a todos sus enemigos. ¡Vengan, los bendecidos por mi Padre! Tomen posesión del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo. Nuestro Señor Jesús vino para mostrarnos su amor, el cual nos lleva a la verdad que nos libera, si nosotros hemos captado su amor, comprenderemos que ese amor él lo demostró en humildad, obediencia y misericordia, si en esto lo hemos imitado somos unos Bendecidos de Dios y debemos sentirnos felices, por eso nuestro Señor nos dice que si hemos cumplido con la bienaventuranzas, en Mt 5,12 Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Porque el amor se trata de hacer el bien sin esperar nada a cambio, pues si ya tenemos a Cristo, ya lo tenemos todo, Dios nos da una promesa cuando practicamos la bondad en, Is 58,7-9 nos dice: Compartirás tu pan con el hambriento, los pobres sin techo entraran a tu casa, vestirás al que veas desnudo y no volverás la espalda a tu hermano. Entonces tu luz surgirá como la aurora y tus heridas sanaran rápidamente. Tu recto obrar marchara delante de ti y la Gloria de Yave te seguirá por detrás. Entonces, si llamas a Yave, responderá. Cuando lo llames dirá: Aquí estoy. ¡Malditos, aléjense de mí, vayan al fuego eterno que ha sido destinado para el diablo y para sus ángeles! Hermanos esta invitación ya no nos dice benditos, nos dice malditos y ya no es el reino y la vida eterna es el fuego eterno, como podemos llegar a este camino, no imitando a Cristo Jesús, que consiste en no tener el amor de Dios, ni su misericordia. No se puede juzgar a nadie, y no se sabe quién estará a la derecha o a la izquierda, solo Dios sabe, lo que sí sabemos es que podemos arrepentirnos, como lo hizo aquel ladrón que estaba al lado de Jesús en la cruz, y hoy goza del paraíso. El estar en el Reino de los Cielos o el suplicio eterno, es nuestra decisión, somos libres de escoger el camino a seguir, Jesús no se cansa de tocar a nuestra puerta, pero somos nosotros los que tenemos la llave para decidir en abrirle o no.

 

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