La Palabra meditada

La Palabra Meditada - I Domingo de Adviento - Ciclo B

 

San Marcos 13,33 – 37

Estén preparados y vigilando, ya que no se sabe cuál será el momento.
Estar preparados nos quiere decir que no podemos seguir con la misma actitud espiritual, debemos de renovar nuestra mente y nuestro espíritu, porque afanarnos por obtener muchas cosas en este mundo, no nos sirve de nada para entrar en el reino. Juan Bautista nos llama a prepararnos y nos dice que debemos de enderezar nuestros caminos, porque en el reino no entrara nada torcido, no cabe ni siquiera las mentiras piadosas, no hay lugar para ninguna cosa impura, no podemos pretender que al reino vamos a entrar con cosas de este mundo y cosas espirituales, la llave para entrar es solo andando en la verdad. No podemos estar confiados en solo decir que conocemos a Cristo, pues el mismo nos dice estén vigilando o alertas, es decir no podemos permitir que nuestra fe se debilite, porque es cuando el enemigo encuentra la manera de hacernos caer, Ef. 6,10-11 nos dice: por lo demás, háganse robustos en el Señor con su energía y su fuerza. Pónganse la armadura de Dios, para poder resistir las maniobras del diablo.  No sabemos cuándo nos puede entrar un ladrón en nuestra casa pero lo que sí sabemos es que tenemos un arma muy poderosa, Ef. 6,18 Vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu. Velen en común y prosigan sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo a favor de todos los hermanos. Cuando un hombre sale al extranjero, dejando su casa al cuidado de sus sirvientes a cada cual con su oficio al portero le manda a estar despierto. Nuestro Señor regresa al Padre y nos deja a nosotros a cargo de su iglesia hasta su regreso, así como dice el mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo, así debemos de cuidar la iglesias del Señor como si fuera nuestra. El Señor nos deja esta responsabilidad y él nos ha elegido para hacer este trabajo y no lo debemos de sentir como una carga, sino como una bendición. Y sin méritos nos regala esta promesa Lc. 12,37 Felices los servidores a los cuales el patrón encuentre velando cuando llegue. Yo les digo que el mismo se pondrá el delantal, los hará sentarse a su mesa y los servirá uno por uno. Puede ser al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo o de madrugada. No sea que llegue de repente y los encuentre dormidos. Tenemos que aprender a vivir cada día como si fura el ultimo y a vivir en el verdadero mandato del amor y digo así porque hay hermanos que solo viven en la ley y no en la gracia del amor, recordemos que el tiempo de Dios no es como nuestro tiempo, nosotros no sabemos si amaneceremos en cambio el tiempo de Dios es una realidad que ha de cumplirse. Lo que les digo a ustedes, se lo digo a todos: estén despiertos. Esta lectura es de mucha esperanza, porque nos hace un llamado a todos a alejarnos del pecado, a no seguir viviendo en la oscuridad, esta es una muestra del infinito amor que el Padre nos tiene, y que desea lo mejor para sus hijos, si deseara condenarnos no nos advirtiera, por eso mando a su Hijo Unigénito para que creyéramos en él y fuésemos salvos.

 

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