La Palabra meditada

La Palabra Meditada - IV Domingo de Adviento - Ciclo B

 

San Lucas 1,26 – 38

Entro el ángel a su presencia y le dijo: Alégrate, llena de gracia; el Señor está contigo. El ángel le dice a María, que se sienta feliz, pero también le dice: llena de gracia, con esto nos referimos a la belleza interior a la belleza espiritual, que María poseía y por eso Dios la eligió entre todas las mujeres del mundo. Sé que nosotros no seremos como María, en lo que se refiere a su belleza espiritual, pero deberíamos de imitarla pues es algo que a nuestro Señor le agrada, la palabra nos dice que debemos de aspirar a hacer santos, pues sin santidad nadie vera al Señor. Tratemos cada día de vencer nuestras debilidades, para que Dios y las personas vean en nosotros al nuevo hombre espiritual, Ef. 4,22-24 nos dice: Ustedes tienen que dejar su manera anterior de vivir, el hombre viejo, cuyos deseos engañosos lo llevan a su propia destrucción. Dejen que su mente se haga más espiritual, para que tengan nueva vida, y revístanse del hombre nuevo. Pero el ángel le dijo: No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Vas a quedar embarazada y darás a luz a un hijo al que pondrás el nombre de Jesús.

 El simple hecho de que Dios nos haya elegido, como hijos suyos ya es un favor, pues no hemos hecho ningún mérito para merecerlo, con mucha más razón María, tenía ese favor de Dios, ella lo honraba haciendo su voluntad, en ella comienza la siembra de lo que va hacer la nueva alianza definitiva para la salvación del hombre. Darás a luz un hijo al que pondrás el nombre de Jesús, es decir Dios con nosotros, Ap.1 5-6 lo menciona como: El testigo fiel, el primer nacido de entre los muertos, el rey de los reyes de la tierra, el que nos ama, el que nos purifico de nuestros pecados por su sangre, haciendo de nosotros un Reino y Sacerdotes de Dios su Padre. Contesto el ángel: El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el Poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso tu hijo será Santo y con razón lo llamaran hijo de Dios. El espíritu Santo desciende sobre María, porque ella es el templo donde Dios permanecerá hasta el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, por eso dice el Poder del altísimo te cubrirá con su sombra, Ex 40,34 nos dice al respecto: La Nube cubrió entonces la tienda de las Citas y la Gloria de Yave lleno la morada. Para Dios, nada será imposible. Como cristianos no podemos poner límites, en creer que las cosas llegan hasta donde nosotros podemos, si tenemos problemas estamos con el único Dios que es más grande que cualquier problema, recordemos no vivimos de lo natural, en Cristo Jesús estamos sobre lo natural, nuestra fe es creer que todo cuanto decíamos se cumplirá, en el Reino de los Cielos no existen límites y nosotros ya somos parte de ese reino. Dijo María: Yo soy la servidora del Señor; hágase en mi lo que has dicho. María en obediencia se somete como una esclava a hacer la voluntad del Señor. Este es el compromiso que nos falta a muchos de nosotros, que hablamos mucho pero hacemos pocos, el Señor quiere de su iglesia hermanos comprometidos en el servicio, servidores responsables, que cuiden y hagan fructificar la viña del Señor.

 

 

 

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