La Palabra meditada

La Palabra Meditada - 1 Domingo Cuaresma - Ciclo B

San Marcos 1,12 – 15

En seguida el Espíritu lo empujo al desierto. Allí permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivía entre los animales salvajes, pero los ángeles le servían.
Lo que más nos gusta de la vida es sentirnos bien y disponer siempre de un lugar donde uno quiera estar, pero el Espíritu de Dios nos va a llevar a lugares diferentes de los que nos gustan, dice la lectura que nuestro Señor fue empujado por el espíritu al desierto y es que Dios permite que pasemos en diferentes etapas de nuestra vida por desiertos, son momentos de sufrimientos, de tribulaciones y de soledad, donde uno opta por seguir el bien o el mal.
Los desiertos son una bendición para los hombres, porque por muy duros que ellos parezcan son los que nos permiten reflexionar y sobre todo es ahí donde nuestra fe se acrecienta y se fortalece.
Vemos como Dios llama a Abraham a salir de donde vivía y lo lleva a lugares que él nunca se imagino y a tomar determinaciones muy difíciles y por ello es contado como el padre de la fe, Dios le permitió muchas bendiciones y la promesa de que su descendencia seria como las estrellas del cielo.
No debemos de temer ser empujados por el espíritu de Dios al desierto, pues en ellos es donde más descubrimos la presencia de Dios en nuestra vida y se cumple lo que nos dice el Sal 23,3-4 Fortalece mi alma, por el camino del bueno me dirige por amor de su Nombre. Aunque pase por quebradas muy oscuras no temo ningún mal, porque tú estás conmigo, tu bastón y tu vara me protegen.
Cuando nuestra fe esta fortalecida, el tentador no obstaculiza el plan que Dios tiene para nuestra vida y se aleja, por ello es que debemos mantenernos siempre firmes en leer las Escrituras que es la palabra de Dios, Rom. 10,17 nos dice: Por lo tanto la fe nace de una predicación, y la predicación se arraiga en la palabra de Cristo.
Si vemos Satanás dejo de tentar a nuestro Señor Jesucristo, porque cada vez que le hablaba nuestro Señor le respondía diciendo dicen las Escrituras.
Recordémonos siempre que todo va a pasar, pero la palabra de Dios permanecerá para siempre y es la única arma que tenemos para rebatir a nuestros enemigos.
Después que tomaron preso a Juan, Jesús fue a la provincia de Galilea empezó a proclamar la Buena Nueva de Dios.
Jesús comienza su ministerio, es el comienzo de su vida pública y lo hace anunciando la buena noticia de Dios para los hombres, pues es el anuncio de que ya está entre nosotros la luz que ilumina a todo hombre y mediante la cual nuestra vida será colmada.
Tomen otro camino y crean en la buena nueva.
Nuestro Señor ha venido, es el momento de decidirnos por el camino que vamos a seguir, no podemos seguir viviendo así por así, nuestra vida tiene que tener un sentido y nuestro Señor Jesucristo nos ofrece el mejor camino, la verdad y la vida por siempre, pero debemos de creer en él y arrepentirnos de todos nuestros pecados.

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