La Palabra meditada

La Palabra Meditada - III Domingo de Pascua - Ciclo B

San Lucas 24,35 – 48

Solo lo reconocieron al partir el pan.
Así actúan muchos, solo reconocen a nuestro Señor si les ha realizado un milagro, de lo contrario pasa diciendo, que Dios no los escucha, no se dan cuenta que el Señor si quiere realizar milagros en nuestras vidas, pero a él lo que más le interesa es que lo reconozcamos como nuestro salvador y para ello necesitamos liberarnos de la esclavitud del pecado en que vivimos, pues en verdad esto es lo que nos aparta del amor de Dios, Mt 6,33 nos dice: Por lo tanto, Busquen primero el Reino y la justicia de Dios, y esas cosas vendrán por añadidura.
Mientras estaban hablando de todo esto, Jesús se presentó en medio de ellos. Les dijo: Paz a ustedes. Estaban atónitos y asustados, pensando que veían a algún espíritu.
Si no tenemos una fe bien segmentada, nos veremos llenos de miedos y preocupaciones por los problemas del diario vivir, Jesús les dijo a sus discípulos: paz a ustedes, para tranquilizarlos y aparte de ello les mostro su cuerpo y hasta les pide de comer, para que confíen en él y dejaran de darle forma al miedo, el Sal 37,5 nos dice: pon tu porvenir en manos del Señor, confía en él y déjalo actuar.
Debemos de creer en nuestro Señor Jesucristo, pero para ello debemos de tener fe en él, las Escrituras nos dice que la fe viene por escuchar la palabra, es decir entre más palabra escuchamos más sólida será nuestra fe y ante los miedos la palabra nos da más seguridad, pues se nos vendrían citas como, para Dios no hay nada imposible, todo lo creo en aquel que me fortalece, con Cristo somos más que vencedores, no les he dado un espíritu de timidez sino de fortaleza y dominio propio, nada ni nadie nos apartara de su amor.
Jesús les dijo: Todo esto se lo había dicho cuando estaba todavía con ustedes. Tenía que cumplirse lo que está escrito en la Ley de Moisés, los profetas y en los Salmos respecto a mí.
Todo lo que dicen las Escrituras, tiene que cumplirse, porque en ellas está la verdad de Dios, si en ellas dice que Jesús resucito es porque así sucedió, y para ello Dios siempre deja testigos en este caso fueros sus apóstoles, es en las Escrituras donde encontramos nuestro alimento espiritual y donde salimos de cualquier duda que tengamos.
Para nosotros esto debe de ser de mucha alegría, porque hay en ella muchas promesas para los hijos de Dios, por medio de ellas Dios nos sigue hablando atravez de las generaciones, hasta que llegue el fin que solo el sabrá cuando ha de suceder pero nos dice que estemos preparados y que no nos inquietemos por nada.
Y la predicación que ha de hacerse en su Nombre a todas las naciones comenzando por Jerusalén, invitándoles a que se conviertan y sean perdonados de sus pecados. Y ustedes son testigos de todo esto.
Nuestro Señor nos está invitando a anunciar las Buenas Nuevas del Reino de Dios, la palabra nos dice que la mies es mucha pero los obreros son pocos, que será que a esta invitación no le hacemos mucho caso, pareciese que solo quisiéramos que nos estén alimentando espiritualmente, pero como que se nos olvida que hay muchos hermanos necesitados de este alimento, Dios quiere la salvación de todos sus hijos por muy pecadores que estos sean, pero si nosotros que nos decimos cristianos, no lo hacemos que esperamos, será que nos estamos ateniendo a lo que dice la palabra en Lc.19,40 Pero el contesto: Yo les digo que si ellos se callan, las piedras gritaran.

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