La Palabra meditada

La Palabra Meditada - IV Domingo de Pascua - Ciclo B

San Juan 10,11- 18

Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas.
Un aspecto importante es que dice el buen pastor, Jesús es el buen pastor porque es justo y verdadero, es bueno porque las ovejas son parte de él, y hace hasta lo imposible porque ninguna de ellas se le pierda, por eso va delante de ellas, las conoce bien por su nombre, y el otro aspecto es que da su vida por las ovejas, busquen entre todos los pastores del mundo y busquen un pastor que tengas estas dos grandes cualidades.
Por eso comprendemos porque muchos buscamos a Jesús, porque es verdadero, es decir jamás no va a mentir, todo lo que promete lo cumple y quien hoy en día no busca personas que sean verdaderas, que realmente se preocupen por uno, buscamos personas en quien confiar y saber sobre todo que nunca nos abandonen, personas que nos escuchan y nos aceptan tal como somos, que no nos juzgan por el contrario que estén siempre animándonos, todo eso lo hace nuestro Señor en una palabra “amor”
El asalariado o cualquier otro que el pastor, huye ante el lobo. No son suyas las ovejas y el las abandona. Y el lobo las agarra y las dispersa, porque no es más que un asalariado y no le importan las ovejas.
Ser pastor no es algo fácil, ahora bien si pagan por cuidar se piensa más en lo que pagan, que en realizar un buen trabajo y esto lo vemos a diario la mayoría de personas asalariadas, no brindan un cien por ciento a su trabajo y aun así están dispuestos a dejarlo si les sale otro trabajo más remunerado.
Como decía se pastor no es algo fácil, pues significa llevar la vida espiritual de cada persona, los que se llaman pastores tienen que rendir cuenta a Dios de lo que han hecho con cada uno de sus hijos, Jer 23,2 nos dice: Así habla Yave, el Dios de Israel, contra los pastores que pastorean mi pueblo. Escuchen lo que dice: Ustedes han dispersado mis ovejas, y las han echado en vez de preocuparse de ellas. Pero ahora me voy a preocupar de ustedes por todo el mal que cometieron palabra de Yave.
Antes de etiquetarnos de decir ante nuestro hermanos que somos apóstoles, pastores, profetas o doctores, meditemos cuales el llamado que Dios no ha hecho y con mucha humildad hagámoslo pero pasando desapercibidos, porque el mérito no es nuestro es de Cristo Jesús a él la gloria y la honra.
Yo soy el Buen Pastor: conozco las mías y las mías me conocen a mí.
El Señor nos conoce muy bien, pero será que nosotros lo conocemos a él, podremos decir Jesús es mi pastor, pues si es así debemos de obedecerle y dejar que tome el control de nuestra vida y no decir que Cristo es el Señor de mi vida y lo que menos hacemos es obedecerlo y hacer nuestra voluntad.
Tengo otras ovejas que no son de este corral. A ellas también las llamare y oirán mi voz; habrá un solo rebaño como hay un solo pastor.
Nuestro Señor se refería a nosotros como las otras ovejas, porque el vino primero por el pueblo de Israel y después por los gentiles, pero al final todos somos una sola iglesia y la cabeza de ella es el, es nuestro sacerdote Real que nos dirige y nos lleva de nuevo al Padre.
Nuestro Señor Jesús nos dice que nadie le quita la vida sino que la entrega libremente.
Nuestro Señor entrego libremente su vida por amor a cada uno de nosotros, sin excluir a nadie, con su muerte y resurrección nace la nueva semilla de su iglesia, con la promesa de que todo el que crea en él, tendrá vida eterna.

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