La Palabra meditada

La Palabra Meditada - V Domingo de Pascua - Ciclo B

San Juan 15,1 – 8

Yo soy la Vid verdadera, y mi Padre el viñador.
Se le dice viña o huerto al terreno plantado por vides, ósea plantas de uvas para la cosecha de vino y Dios Padre es el viñador, el dueño de la viña y a su vez el encargado de cuidarla y proporcionarle todo cuanto necesita cada vid.
Como vemos el amor de Dios es incondicional, somos sus hijos y no desea que ninguno de nosotros nos perdamos, por eso nos dice su palabra que él hace caer la lluvia sobre buenos y malos, es decir con el todos tenemos la oportunidad de estar en su gracia, porque no discrimina a nadie, el hace todo lo imposible por cada uno de nosotros.
Dentro del huerto hay muchas vides o plantas de uvas, pero no todas producen los frutos deseados, Jer 2,21 nos dice: Yo te había plantado como una cepa fina. ¿Cómo has pasado hacer para mi viña degenerada? Aunque te laves, te limpies y te restriegues, ante mí no desaparecerá la mancha de tus faltas, palabra de Yave.
Nuestro Señor Jesús nos dice que él es la Vid verdadera, pues no tiene mancha, él es la simiente bendita, de donde nuestro Padre como viñador recogerá el mejor vino, Jn. 2,10 Y le dijo: Todo el mundo pone al principio el vino mejor, y cuando todos han bebido bastante, se sirve un vino inferior; pero tú has dejado el mejor vino para el final.
Si alguna de mis ramas no produce frutos, el la corta; y limpia toda rama que produce fruto para que dé más.
La rama que está en la de vid Jesús y no produce fruto será cortada, por eso nos dice la palabra no todo el que me diga Señor, Señor entrara en el reino, debemos de preguntarnos, ¿si como ramas que estamos en la vid de Jesús estamos produciendo frutos?
Ustedes ya están limpios: la palabra que les he dirigido los ha purificado. Permanezcan en mí y yo permaneceré en ustedes.
Si hacemos caso de la palabra y nos arrepentimos y creemos en Jesús como nuestro Señor y salvador, pero no honrándolo con los labios sino con el corazón somos limpios y por tanto permanecemos en Jesús, porque ya no hacemos las cosas conforme a nuestros deseos sino de acuerdo a su santa voluntad.
En el mundo podemos hacer y decir muchas cosas, pero si las hacemos por nuestra propia cuenta, nada estamos haciendo en Mt 12,30 nuestro Señor es claro en decirnos: El que no está conmigo, esta contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama.
Solo permaneciendo en Jesús podemos producir frutos, los cristianos somos el cuerpo de Cristo y estamos llamados hacer el bien así alcanzar la salvación de muchas almas.
Si no permanecemos en el no podemos hacer nada y se cumplirá lo que él nos dice en Mt 15,13 Jesús respondió: Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancada de raíz.
Si se quedan en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, todo lo que deseen lo pedirán, y se les concederá.
Estamos llamados a vivir de la palabra que es el alimento espiritual de cada cristiano, y de la oración que es la que nos hace estar en constante comunicación con Dios, para que nuestra fe se mantenga sólida y así apropiarnos de esta promesa que él nos hace de estar seguros que cuanto le pidamos algo, él nos complacerá.
Si Jesús es la vid verdadera, nosotros aprendamos a ser verdaderos discípulos para que Dios Padre se gloríe en nosotros mediante Cristo Jesús.

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