La Palabra meditada

La Palabra Meditada - La Ascension Del Señor - Ciclo B

San Marcos 16,15 – 20

Y les dijo: Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la ceración.
Jesús nos da una orden, pero para cumplir esta orden nosotros debemos de estar seguros de lo que vamos a anunciar y el anuncio consiste en creer que el mesías ha venido al mundo, que Dios mando a su Hijo Unigénito no para condenar al mundo sino para salvarlo, pero para ello debemos de cambiar el camino que hemos seguido hasta ahora, debemos arrepentirnos y de dejar de vivir conforme al pecado, pues Jesucristo es el verdadero camino, la verdad y la vida y solo en el podemos alcanzar la eternidad.
Nuestro Señor quiere que llevemos este mandato a todo el mundo, pero anunciándolo como él lo hizo, no por la fuerza, sino más bien con amor.
Nosotros que conocemos su palabra, ahora somos testigos con el amor con que nuestro Señor Jesucristo anuncio el evangelio de Dios y lo testifico con su vida, hasta entregarla por ese mismo amor en la cruz.
El que crea y se bautice se salvara. El que se resista a creer se condenara.
El que crea, creer es morir y nacer, es morir porque ya no aremos las cosas conforme a nuestra voluntad, por eso Jesús nos dice que para seguirlo debemos de negarnos a nosotros mismo, este proceso sabemos que no es nada fácil, pero si queremos realmente cambiar nuestra vida para bien, sabemos que con Cristo no hay nada imposible, pongámonos en sus manos y digámosle que nos ayude a quitar nuestras debilidades, para ello debemos de ser constantes y perseverantes en todo momento.
Si hacemos esto hemos nacido de nuevo, somos nuevas creaturas, que somos llamados a hacer las cosas conforme a la voluntad de Dios, porque ya no nos debemos a los deseos de la carne, sino que hacemos las cosas conforme a los deseos del espíritu, solo de esta manera podemos ver el Reino de Dios.
Este es el bautismo del que Jesús le habla a Nicodemo en Jn.3,5 Jesús le contesto: En verdad te digo: El que no renace del agua y del Espíritu no puede entrar al Reino de Dios.
El que se resista a creer será condenado, sabemos que hay muchos hermanos que se resisten a creer, y aquí nuestro Señor es claro en decirnos la suerte que correrán, pero nosotros como cristianos, no estamos llamados a juzgarlos, ni a marginarlos, sino más bien a amarlos más, debemos de aprender a aceptar a nuestros hermanos tal como son y esperar que sea el propio Jesús el que actué en ellos como lo hizo con San Pablo.
Y estas señales acompañaran a los que crean en mi Nombre.
Cuando hemos creído y hemos sido bautizados, nuestra fe se reactiva y empezamos a obrar, y sabemos que si lo hacemos en el Nombre de Jesús, todo nos será posible.
Nuestro Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios Padre, pero desde ahí está intercediendo por cada uno y nosotros actuar con valentía sabiendo que nada ni nadie nos apartara de su amor.
Y los discípulos salieron a predicar por todas partes con la ayuda del Señor.
Si nos llamamos cristianos o discípulos del Señor, nos toca obedecer y comenzar a trabajar en la viña del Señor, Stgo.1,22-24 nos dice: Hagan lo que les dice la palabra, pues al ser solamente oyentes se engañan así mismo. El que escucha la palabra y no la práctica, es como un hombre que se mira al espejo y que apenas deja de mirarse, se le olvida de cómo era.

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