La Palabra meditada

La Palabra Meditada - Santisima Trinidad - Ciclo B

San Mateo 28,16 – 20

Por su parte, los Once discípulos partieron para Galilea, al cerro donde Jesús los había citado.
Si tenemos una cita con el Señor no lo hagamos esperar, es de mucha importancia que seamos disciplinados, si así somos en los colegios, universidades o en nuestro trabajo, con mucha más razón lo debemos hacer con el Señor, cuando tenemos un tiempo para orar, en las asambleas o cuando alguien necesita que le escuchen, que el afán diario no nos distraiga, de nuestros deberes con el Señor y con nuestro prójimo, Gal 6,9 nos dice: Hagamos el bien sin desanimarnos; al debido tiempo cosecharemos, con tal de que seamos constantes.
Cuando vieron a Jesús se postraron ante él, aunque algunos todavía desconfiaban.
La fe es la que nos hace confiar ciegamente en el Señor, pero esto no significa que todos los que asisten a la iglesia, mantienen una fe sólida, muchos de los que asisten todavía desconfían, pero se mantienen.
Por lo general hay desconfianza, porque no se conoce al Señor, asisten a la iglesia buscando sus propósitos y no los del Señor, la palabra nos dice que demos de creer en el Señor, y esto significa que si queremos estar con el debemos de negarnos a nosotros mismos y hacer su voluntad.
Podemos estar mucho tiempo en la iglesia, pero debemos de recordar que sin la fe es imposible agradar a Dios, 1 Jn. 4-5 nos dice: Y la victoria por la que vencimos al mundo es nuestra fe ¿Quién ha vencido al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
Todo poder se me ha dado en el Cielo y en la tierra.
Es nuestro Señor Jesús el que tiene la autoridad, él es el que gobierna y tiene el control sobre todo, Ef.1,22 nos dice: Dios, pues, coloco todo bajo los pies de Cristo para que, estando más arriba que todo, fuera cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo.
Dios le dio toda autoridad a Jesús porque nadie es capaz de hacer lo que él hizo por cada uno de nosotros, él es el que tiene todo merito, él se sometió a hacer la voluntad de Dios y la cumplió, Fil 2,9-10 nos dice: por eso Dios lo engrandeció y le concedió el Nombre que esta sobre todo nombre, para que, ante el Nombre de Jesús, todos se arrodillen, en los cielos, en la tierra y entre los muertos. Y toda lengua proclame que Cristo Jesús es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Por eso, vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Jesús nos da el mandato de hacer discípulos, ósea hermanos que testifiquen a Cristo verdaderamente en su vida y que produzcan frutos para su iglesia, con esto Jesús nos está diciendo que no quiere cristianos cómodos, su mandato va acompañado de bautizar en el Nombre de la santísima trinidad y esto es porque Dios cuando nos creó, no nos creó él solo, la palabra nos dice que dijo: “hagamos al hombre” es decir que con él estaba Cristo y el Espíritu Santo, y son estas tres personas divinas las que actúan desde el principio hasta el final de los tiempos.
Tenemos esa gran promesa de que no estamos solos, nuestro Señor esta todos los días de nuestra vida y esto debe de ser motivo para nosotros de sentirnos seguros en todo tiempo, porque si él está con nosotros quien contra nosotros.

 

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