La Palabra meditada

La Palabra Meditada - XII Domingo Ordinario - Ciclo B

 

San Marcos 4,35 – 40

Al atardecer de ese mismo día, Jesús dijo a sus discípulos: Pasemos a la otra orilla del lago.
Para estar en las cosas del Señor debemos de imitarle, él nos mostró ser incasable, porque su trabajo era la de rescatar almas y dejar preparada su iglesia, nosotros debemos de salir de nuestra comodidad y debemos pensar que son muchos los hermanos que necesitan de ese alimento de vida espiritual y no podemos estar pensando de que ellos vengan a nosotros, debemos pues salir y cumplir con ese mandato que él nos dejó de anunciar por todos los rincones las Buenas Nuevas del Señor.
Ellos despidieron a la gente y lo llevaron en la barca tal como estaba. También lo acompañaban otras barcas.
Algo de admirar de los discípulos es que ellos a pesar de no conocer muy bien al Señor y de no ser muy letrados en la palabra, fueron obedientes en dejarlo todo por seguirle y de ir a donde él lo mandase.
La obediencia es básica en el cristiano, a pesar de que no entendamos cual es el designio del Señor, pero de lo que si estamos seguros es que algo bueno tiene preparado para nuestra vida.
Entonces se levantó un gran temporal y las olas se lanzaban contra la barca que se iba llenando de agua.
Esto nos está diciendo que no solo porque digamos que andamos con Jesús y hemos sido bautizados, es que no vamos a tener problemas, seguir el camino del Señor no es fácil, porque Dios quiere probar nuestra fe, 1P 1,7 nos dice: Su fe saldrá de ahí probada, como el que pasa por el fuego. En realidad, el oro ha de desaparecer; en cambio la fe, que vale mucho más, no se perderá hasta el día en que se nos revele Cristo Jesús: entonces será motivo de alabanza, de gloria y de honor para Dios.
Mientras tanto, Jesús dormía en la popa sobre el cojín. Ellos le despertaron diciendo: Maestro, ¿es así como dejas que nos ahoguemos?
Andamos con Jesús despierto, o será que por estar metidos en tantos afanes lo mantenemos dormido y solo lo despertamos cuando necesitamos de él, Jesús quiere ocupar el primer lugar en nuestra vida y dice la lectura que Jesús iba dormido en la popa ósea en la parte de atrás del barco, si estamos en la barca con Jesús andémoslo bien despierto y en la proa, ósea en la parte de delante de nuestro barco, porque él es el capitán que nos dirige y en sus manos está el rumbo de nuestra vida.
El despertó, se encaró con el viento y dijo al mar: Cállate y cálmate. El viento se calmó y vino una gran bonanza.
Dios Padre hizo todo cuanto existe para Jesús, entonces Jesús tiene la autoridad sobre todo, por eso siempre debemos de recordar que si tenemos problemas por muy fuetes que estos sean, Jesús es mucho más grande que cualquier problema y está esperándote ahí para que acudas a él.
Después les dijo: ¿Por qué son ustedes tan miedosos? ¿Todavía no tienen fe?
Nuestro Señor no les reclama a sus discípulos por tener miedo, aunque la palabra nos dice en 1Jn. 4,18 En el amor no hay temor. El amor perfecto echa fuera al temor, pues el temor mira el castigo. Mientras uno teme no conoce el amor perfecto.
Nuestro Señor les reclama por la fe y es que la fe es un arma de defensa y protección para todo cristiano y sin ella nos dice la palabra es imposible agradar a Dios, por lo tanto debemos de robustecerla cada día y esto solo lo podemos hacer escuchando la palabra de Dios que es la que nos vivifica y nos da la fortalece de esperar en el Señor, el Sal 37,5 nos dice: Pon tu porvenir en manos del Señor, confía en él y déjalo actuar.

 

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