La Palabra meditada

La Palabra Meditada -XXIV Domingo Ordinario - Ciclo B

San Marcos 8,27 – 35

¿Quién dicen los hombres que soy yo? A dos mil quince años de la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, hay muchos hermanos en el mundo, que no saben quién es Jesús, para unos fue simplemente un profeta y otros se han dedicado a la tarea de crear iglesias fundamentadas en su propio dios, pero la palabra nos dice que todo esto iba a suceder, 1Jn. 4,1 Queridos míos, no se fíen de cualquier inspiración. Examinen los espíritus para ver si viene de Dios, porque muchos falsos profetas andan por el mundo. Hemos recibido un mandato de nuestro Señor de ir por todo el mundo y anunciar su santo evangelio, para que nadie perezca por ignorancia, o se deje engañar. Pedro inspirado por el Espíritu Santo proclama que Jesús es el Cristo, que en el idioma griego y arameo significa el ungido de Dios, Nosotros estamos conscientes quien es Cristo, sabemos que es el mesías, el Hijo de Dios que vino a este mundo, para salvarnos de nuestros pecados atravez de su sacrificio en la cruz del calvario, el fundamento su iglesia en los apóstoles y ahora somos nosotros, los llamados a seguir trabajando por su iglesia, testificándolo con sus enseñanzas, Mt 28,20 nos dice: enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado. Jesús les dice a sus apóstoles que él iba a sufrir, a ser rechazado, a ser condenado a muerte y que resucitaría al tercer día. El cristiano sabe que seguir a Jesús no es algo sencillo y que debemos de estar preparado para diferentes tipos de pruebas, si somos rechazados o si tenemos que desvivirnos por otros hermanos, esto es parte del amor, pero tenemos la convicción atravez de su santa palabra que nada ni nadie nos apartara nunca del amor que depositamos en Cristo Jesús. Y para que sintamos que el Señor está con nosotros él nos da promesas, como nos dice en Mt 5,10-12 Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos ustedes cuando por causa mía los maldigan, los persigan y les levantes toda clase de calumnias. Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que así trataron a los profetas que hubo antes que ustedes. Entonces reprendió a Pedro con estas palabras: ¡Detrás de mí, Satanás! Tú no piensas como Dios, sino como los hombres. Pedro se a deber asustado ante la reprensión que nuestro Señor le hace, igual nos pasa a nosotros porque se nos olvida, que los planes de Dios, no son nuestros planes y esto se debe a que nosotros somos muchas veces egoístas, ya que queremos arreglar las cosas de acuerdo a nuestra manera de pensar, no se puede mezclar el aceite con el agua, nosotros queremos arreglar el mundo desde un punto material y Dios Padre lo hará desde un punto meramente espiritual, por esto es bien importante que nos involucremos cada día más en escudriñar la palabra, pues solo de esa manera podemos llegar a comprender un poco los misterios de Dios. Jesús nos dice: que quien quiere seguirme tiene que negarse a sí mismo y tome su cruz y lo siga. Negarse a uno mismo es quitar nuestro yo y anteponer el yo de Cristo, como nos lo dice Gal 2,20 Y ahora no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Todo lo que vivo en lo humano se hace vida mía por la fe en el Hijo de Dios, que me amo y se entregó por mí. Con Cristo Jesús tenemos asegurada nuestra vida, si cumplimos con lo que él nos manda, pero no por la ley sino por el amor, que es la base de su evangelio.

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