La Palabra meditada

La Palabra Meditada - XXVII Domingo Ordinario - Ciclo B

San Marcos 10,2 – 16

En eso unos fariseos vinieron a él con ánimo de probarlo y le preguntaron: ¿Puede el marido despedir a su esposa?
Jesús responde ante la pregunta que le hacen los fariseos con respecto al matrimonio, haciéndoles ver que en el matrimonio las cosas no se deben de llevar en base a la ley, sino en base al amor y Dios lo que desea es que los dos sean uno solo, en el Reino de los cielos cada uno seremos con Cristo uno solo, como lo es la santísima trinidad nosotros somos la novia y él es el novio hasta que se cumplan las bodas.
Muchos esposos dicen que su mujer es la cruz que Dios le ha mandado, al igual piensan algunas esposas, pero no es así, Jesús lo que dice es que el que quiera seguirlo que se niegue así mismo que tome su cruz y lo siga, no podemos cargar la cruz si primero no nos hemos negado a nosotros mismos, y negarnos a nosotros mismos es dejar ese yo que tanto nos afecta, si nosotros tenemos esposa o esposo y cada día nos negamos a nosotros, solo veríamos la forma de hacer feliz a nuestro cónyuge y no a nosotros mismos.
Hay cosas importantes en el matrimonio como lo es la obediencia, como nos dice Col 3,18-19 Esposas, sométanse a sus maridos, como corresponde en el Señor. Maridos amen a sus esposas y no se disgusten con ellas.
Esta palabra someterse como corresponde en el Señor no se refiere a ser esclavas, sino por lo contrario a ser la ayuda idónea que Dios nos ha mandado.
Como debe ser la esposa y el esposo eso nos lo dice 1P 3,3 -4 y 7 No se preocupen tanto por lucir peinados rebuscados, collares de oro y vestidos lujosos, todas cosas exteriores. Sino que más bien irradien de lo íntimo del corazón, la belleza que no se pierde, es decir, un espíritu suave y tranquilo. Eso sí que es muy precioso ante Dios. Y el verso siete nos dice: Que los maridos, a su vez, lleven la vida como un tino (juicio, prudencia y sentido común), sabiendo que la mujer es un ser más delicado. Asimismo, que les tengan consideración, pues han de compartir juntos el don de Dios que lleva a la vida. Hagan esto y Dios no demorara en escuchar lo que le pidan.
Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre.
En Mal 2,16 Nos dice: Odio el divorcio dice Yave, Dios de Israel, y al adultero que aparenta ser un hombre bueno. Tengan, pues, mucho cuidado y no cometan tal traición.
Todo cristiano debe de actuar como si estuviese casado, porque debemos ser uno con Dios, debemos someternos a su voluntad siendo obedientes, debemos guardarnos de todo mal porque somos templo del Espíritu Santo, es decir ser fieles a Dios como él lo es con nosotros, 1Jn. 1,9 nos dice: Si confesamos nuestros pecados, el, por ser fiel y justo, nos perdonara nuestros pecados, y nos limpiara de todo mal.
Dejen que los niños vengan a mí. ¿Por qué se lo impiden?
Jesús nos vuelve a ser énfasis, al decirnos que no les impidamos a los niños acercarse a él, es decir que debemos de ayudar a todos aquellos hermanos que están comenzando a conocerle, a fortalecerles en su fe en Cristo Jesús y no a desmoralizarlos, con nuestra manera de actuar.
El Reino de Dios es para los que se parecen a los niños.
También nuestro Señor nos dice que debemos parecernos a los niños para entrar en el Reino de los Cielos, como hemos dicho debemos de dejar la malicia y sobre todo sentirnos necesitados de nuestro Padre, y no porque necesitamos de un milagro, sino por el hecho de sentir que sin él no tenemos el verdadero amor, ese amor que nos lo asegura todo.

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