La Palabra meditada

La Palabra Meditada- XXXI Domingo Ordinario - Ciclo B

San Mateo 5,1 – 12

La palabra bienaventurado se refiere a feliz o dichoso y todos queremos de cierta manera serlo, nuestro Señor nos hace ver mediante este sermón de la montaña la forma de alcanzar esta felicidad que el mundo no nos puede ofrecer.
Felices los que tienen espíritu de pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Existe un sin número de pobres, pero el pobre de espíritu es aquel que depende totalmente de Dios, no importando si en esta vida posean bienes materiales o no, nunca reniegan, porque su confianza está depositada en Dios, quien es su principal prioridad, el alimento que a estas personas más les interesa es la palabra, porque es la que da vida al espíritu.
Felices los que lloran, porque recibirán consuelo.
Esta felicidad no es paro los que lloran por cualquier cosa, o porque están atravesando un momento difícil en su vida, se refiere más aquellos hermanos que lloran por sus pecados y los de la humanidad y reconocen que sin el perdón de Dios estamos perdidos y claman al Señor misericordia de quien nos viene todo consuelo.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Son aquellos cristianos que perseveran en las pruebas y se mantienen fieles al Señor, porque se someten a hacer su voluntad, Rom.2,7 nos dice: El pagara a cada uno de acuerdo con sus actos .Dara vida eterna a los que tomaron el caminos de la gloria, de la honra y de la inmortalidad, perseverando en el bien.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Se refiere a los justos, que buscan siempre las cosas rectas, que es donde se encuentra la verdad de Dios, el Sal 37,28 nos dice: Porque Dios ama la justicia y no abandona sus amigos.
Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia.
Son aquellos que obran a imagen de Dios, mostrando compasión por los necesitados, sin esperar nada a cambio y aceptando a los hermanos tal como son, este es el amor que Dios quiere que nos demostremos unos a otros.
Felices los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios.
Son todos aquellos que han sabido sembrar la palabra de Dios en su corazón, limpiándolo de todo pecado y de toda malicia, pues todo cuanto sale de su boca es lo que tienen en su corazón.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios.
Son aquellos cristianos que han conocido la paz de Dios, que es la paz que les ha permitido conocer la verdad que ahora los hace libres y ahora trabajan para liberar a muchos hermanos que viven esa paz falsa de este mundo, que lo que hace es esclavizarlos y vivir una vida de miedo y angustia.
Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
El que es cristiano verdadero defiende la causa de Jesús y saben muy bien que está siendo perseguido pero por sobre todo busca servir y no ser servido, trata de ser luz, buen sabor y buen olor para su prójimo.
Dichosos ustedes cuando por causa mía los maldigan, los persigan, y les levanten toda clase de calumnias.
Somos dichosos porque digan lo que digan sabemos que nada ni nadie nos apartara del amor de Dios en Cristo Jesús, Jn. 1,12 nos dice: Pero a todos los que lo recibieron, les concedió ser hijos de Dios: estos son los que creen en su Nombre.

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