La Palabra meditada

La Palabra Meditada - Cristo Rey

San Juan 18,33 – 37

Pilato volvió a entrar al tribunal, llamo a Jesús y le pregunto: ¿Eres tú el Rey de los judíos?
Pilato no es que este a favor de los grupos de poder del pueblo judío, lo que quiere saber Pilato es si Jesús representa, una amenaza para Roma.
Esto mismo pasa en nuestros días, en los trabajos, en grupos de amigos e incluso en familias, donde no existe una verdadera conversión, por lo general cuando una de estas personas se convierte, los demás lo empiezan a ver como una amenaza, porque, cuando hay conversión se empieza a denunciar lo malo, y esta es una de las razones porque el pueblo judío, especialmente los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los fariseos odiaban a Jesús porque él los encaraba y les decía todo lo falsos que eran y los hacia quedar mal ante el pueblo judío, como lo dice en Lc.20,1-2 Uno de esos días Jesús estaba en el templo enseñando al pueblo y les anunciaba las Buenas Nuevas. En eso llegaron los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley con algunos jefes judíos y le hablaron en estos términos: Dinos con qué derecho haces estas cosas. ¿Quién te ha dado autorización?
Jesús contesto: Mi realeza no procede de este mundo.
Jesús contesta de esta manera, porque el pueblo de Israel, esperaban al mesías, pero a un mesías terrenal, revolucionario, que iba acabar definitivamente con las injusticias y no a un mesías espiritual cuyas armas eran la Verdad, el amor y la paz, como nos dice Dn. 7,14 A él se le dio poder, honor y reino, y todos los pueblos y las naciones de todos los idiomas le sirvieron. Su poder es poder eterno y que nunca pasara; y su reino jamás será destruido.
Si fuera rey como los de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reinado no es de acá.
Y si leemos las escrituras miramos que cuando lo llegan arrestar, el mismo se entrega, y uno de los que estaba con el saco la espada e hirió a un sirviente a lo que Jesús dice en Mt 26, 52-53 Vuelve la espada a su sitio, pues quien usa la espada, perecerá por la espada. ¿No crees que puedo llamar a mi Padre, y el en el momento me mandaría más de doce ejércitos de ángeles?
Si somos de Cristo, somos de la realeza, por tanto no debemos de sacar la espada, tenemos que tener la certeza que los ángeles de Dios acampan a nuestro lado y que su Santo Espíritu es nuestro abogado.
Pilato le pregunto: Entonces, ¿Tú eres rey? Jesús contesto: Tú lo has dicho: Yo soy Rey.
Lo que Jesús le contesta a Pilato lo dicen las escrituras en Mt 2,2 Y preguntaron: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarlo. También lo dice Ap. 17,14 Pelearan contra el Cordero, y el Cordero los vencerá porque es Señor de señores y Rey de reyes; y junto a el vencerán los suyos, los que fueron llamados y elegidos y le son fieles.
Para esto nací, para esto vine al mundo, para ser testigo de la Verdad. Todo hombre que está de parte de la verdad, escucha mi voz.
Qué bonito es decir que somos reyes porque Jesús lo fue, pero el hecho no está en decirlo, sino en imitarlo, somos testimonio de la verdad, ante nuestros hermanos, somos esa luz verdadera que ilumina a todo hombre, porque eso era Jesús lo dice Jn. 1,9 Porque la luz llegaba al mundo, la luz verdadera que ilumina todo hombre.
Si Jesús es el Rey de nuestra vida, dejemos que él tome el control y nos enseñe a comprender, amar, perdonar, aceptar a las personas como son, a negarnos a nosotros mismos y a reconocerlo como nuestro Señor y salvador y pensar que sin el nuestra vida no tiene sentido, porque solo con su luz en nuestro corazón podemos caminar sin perdernos.

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