La Palabra meditada

La Palabra Meditada - III Domingo de Adviento - Ciclo C

San Lucas 3,10 – 18

La gente le preguntaba: ¿Qué debemos hacer? Él les contestaba: El que tenga dos capas de una al que no tiene, y quien tenga que comer haga lo mismo.
Las respuestas de Juan el Bautista van dirigidas a la caridad, la justicia y la verdad, cuando la conversión está sucediendo en nuestra vida, empezamos a ver y hacer cosas que antes no practicábamos, porque desde el momento que existe una verdadera conversión, se empiezan a ver sus frutos.
Nuestra misma conciencia es interpelada por el espíritu del Señor, para que empecemos hacer lo que a Dios le agrada y lo que a Dios le agrada como a todo Padre es que sus hijos sean felices, para esto tenemos que tener un buen autoestima, que consiste en no sentirnos superiores o inferiores ante nadie, pues todos fuimos hechos por el mismo Padre y solo él es digno para honrarlo y glorificarlo, como nos dice el Ap. 4,11 Digno eres Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tu creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.
Juan el Bautista llama a la gente a practicar la caridad, y la primera práctica de caridad, que nos urge hacer, es la de darnos amor a nosotros mismos, para que se lo demos a nuestro prójimo, porque esta es una de las grades necesidades de las que adolece el mundo actual, la caridad es un fruto del Espíritu Santo y es un sinónimo del amor y como nos dice la palabra en 1Jn. 4,19-20 Entonces amémonos nosotros, ya que él nos amó primero. El que dice yo amo a Dios y odia a su hermano es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, sino ama a su hermano, a quien ve?
Juan el Bautista hace ver a los cobradoras de impuesto sobre la justicia. Nosotros sabemos que es lo bueno y lo malo y si Dios reina en nuestro corazón; de nuestro corazón solo saldrán cosas buenas, estas cosas buenas que el Señor nos regala es justo que se las demos a nuestro prójimo y no para nuestro beneficio, respecto a esto la palabra nos dice en Mt 12,36-37 Yo les digo que en el día del juicio los hombres tendrán que dar cuenta hasta de las palabras ociosas que hayan dicho. Por tus palabras será declarado justo, y por lo que digas vendrá tu condenación.
Juan el Bautista hace ver a los soldados sobre la verdad, y que no abusen de la autoridad que se les ha dado.
Como cristianos estamos llamados a testificar la Verdad a nuestro prójimo, porque la verdad es luz y Jesús nos dice en Jn.8,31-32 Jesús dijo entonces a esos judíos que creían en el: Ustedes serán mis verdaderos discípulos si guardan siempre mi palabra; entonces conocerán la Verdad, y la Verdad los hará libres.
Juan el Bautista nos hace ver su misión aquí en la tierra, pero vemos en su humildad, como enviado de Dios, como resalta al Señor, cuando dice: Al que yo no soy digno de soltarle los cordones de sus zapatos.
Cuanto nos cuesta a nosotros reconocer cuando un hermano es mejor que nosotros, como dice una canción “ hay como me duele ser humilde” y la palabra nos dice en Pro 14,16 El sabio teme y se aleja del mal, el torpe pasa más allá y se siente orgulloso.
Jesús es el pan bajado del cielo, y en su infinita obediencia y amor, entrego su vida por nosotros, ahora él está sentado a la derecha de Dios Padre y desde ahí, ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

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