La Palabra meditada

La Palabra Meditada - II Domingo Ordinario - Ciclo C

San Juan 2,1 – 12

Jesús resolvió ir a Galilea, tal vez porque ya había sido invitado a la boda de Cana, junto con su Madre y sus discípulos, probablemente alguno de los que se casaba eran parientes de María, porque la lectura nos dice y la madre de Jesús era de la Fiesta, esto nos da a entender como que María era anfitriona de la fiesta y precisamente es ella la que se da cuenta que el vino se termina.
María dice a Jesús: No tienen vino. Jesús respondió: Mujer, ¿cómo se te ocurre? Todavía no ha llegado mi Hora.
Jesús da a entender que no ha llegado la hora de comenzar su ministerio o la hora de su pasión.
Es aquí donde comienza el ministerio de Jesús, porque María tenía esa fe, que con el todo es posible, como nos dice el Sal 37,4 Pon tu porvenir en manos del Señor, confía en él y déjalo actuar.
Esta fe es la que debemos de imitar, con esa confianza y esa certeza de que todo lo que le pidamos a nuestro Señor, él nos lo va a conceder, por eso dice la lectura: Su madre dijo a los sirvientes: Hagan todo lo que él les mande.
Muchos buscan a María, para que por medio de ella Jesús nos ayude, pero no hacemos lo que María dice a los sirvientes, que hagan todo lo que él les mande, es decir buscamos los milagros de Jesús y no al Jesús que hace los milagros, por eso el mismo nos dice en Lc. 8,21 Pero Jesús respondió: Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra.
Había allí seis jarrones de piedra, de los que sirven para los ritos de la purificación de los judíos, de unos cien litros de capacidad cada uno.
Los judíos tenían la costumbre de lavarse las manos antes y después de los alimentos y como las bodas en ese tiempo duraban siete días y tres cuando se trataba de una viuda, el agua quizás ya se había terminado, a nosotros nos pasa igual tenemos muchas costumbres de limpieza que no están nada mal, pero lo más importante es quizás tener la costumbre, de estarnos limpiando interiormente, porque Jesús les decía a los fariseos y maestros de la ley como lo dice Mt 23,28 Ustedes también aparecen exteriormente como hombres religiosos, pero en su interior están llenos de hipocresía y de maldad.
Jesús manda a los sirvientes para que llenen las tinajas de agua. Y las llenaron hasta el borde. Saquen ahora, les dijo y llévenle al mayordomo.
El milagro fue realizado, el agua se transformó en vino y como dijo el mayordomo ustedes ponen del mejor vino para el final, así fue como Jesucristo como vasija Santa se trasformó atravez de su sangre en nuestro Salvador, por eso cuando le metieron la lanza en el costado le salió agua y sangre Jn.19,34 Agua para la limpieza de nuestros pecados y sangre para nuestra redención.
La presencia de Jesús en la boda de Cana, significa fiesta, esto quiere decir que en todo corazón donde habita Cristo Jesús siempre será un corazón de gozo, alegría, porque sabemos que fuimos sellados con su sangre preciosa y que él ha pagado el precio de nuestra salvación en la cruz del calvario.
Por eso en medio de dificultades y pruebas que nuestro Padre permite que pasemos en nuestras vidas, como cristianos no debemos de andar tristes, porque nuestra fe está siendo probada como el oro que se funde en el fuego.
Y es que pasamos hacer lo que nos dice 1P2,9 Ustedes, al contrario, son una raza elegida, un reino de sacerdotes, una nación consagrada, un pueblo que Dios eligió para que fuera suyo y proclamara sus maravillas.

Share Button
Powered by Bullraider.com