La Palabra meditada

La Palabra Meditada - III Domingo Ordinario - Ciclo C

San Lucas 1,1-4; 4,14-21

San Lucas como todos sabemos era de origen griego, y su profesión era médico, pero decidió indagar sobre la vida de nuestro Señor y de ahí nace su evangelio y hechos de los apóstoles que se los dedico a Teófilo, posiblemente Teófilo es un cristiano distinguido y su nombre es de origen griego que significa: Amigo de Dios, por eso se dice que no solo era dedicado a Teófilo, sino también a todos aquellos cristianos de corazón, que hacen lo que Jesús manda, que es hacer la voluntad de Dios.
Jesús regresa a Galilea con el poder del Espíritu, y en Mt 13,54 nos dice que la gente se preguntaba, ¿De dónde le ha llegado tanta sabiduría y ese poder de hacer milagros? Es que nuestro Señor si usaba al Espíritu Santo en cada una de sus intervenciones, porque él sabía que del mana la fuerza de Dios.
Nuestro Señor les decía a sus apóstoles que ellos no iban a quedar solos porque él estaba intercediendo ante nuestro Padre para que enviara al intercesor. Nosotros estamos viviendo los tiempos del Espíritu Santo y debemos de proclamarlo, Ef. 6,17 nos dice: Por último, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, o sea, la Palabra de Dios.
Le pasaron el libro del profeta Isaías; desenrolló el libro y hallo el pasaje en que se lee: El Espíritu del Señor esta sobre mí. Él me ha ungido para traer Buenas Nuevas a los pobres, para anunciar a los cautivos su libertad, y a los ciegos que pronto van a ver. A despedir libremente a los oprimidos y a proclamar el año de la gracia del Señor.
El Espíritu de Dios está sobre mí, es decir la fortaleza y la gracia de Dios estaba posada en Jesús, porque como nos dice Hab 3,20 Pero Yave reside en su Templo Santo: ¡calle ante su presencia la tierra entera!
Él me ha ungido para traer Buenas Nuevas a los pobres, nuestro Señor se está refiriendo a los pobres que el habla en las bienaventuranzas, Mt 5,3 Felices los que tienen espíritu de pobres, porque de ellos es el Reino de los Cielos, es decir aquellos hermanos que no importando su condición económica, pasan necesitados del amor de Dios y escudriñan su palabra.
Para anunciar a los cautivos su libertad: cuantos hermanos viven en este momento, cautivo por el pecado y tal vez no se dan cuenta y nuestro deber como cristianos es sacarlos de ese cautiverio para que sean libres, recordemos como Jesús nos habla en Jn.8,34 Jesús contesto: en verdad, en verdad les digo, el que comete pecado es esclavo del pecado. Y en el verso 36 nos dice: Si el Hijo los hace libres, ustedes serán realmente libres.
Y a los ciegos que pronto van a ver: se refiere a los que tienen ceguera espiritual, aquellos, que están cegados por el orgullo, es decir han perdido la vista espiritual y no pueden ver la verdad, respecto a esto Ap. 3,18 nos dice: Sigue mi consejo: compra de mi oro refinado para hacerte rico, ropas blancas para cubrirte y no presentarte más desnudo para tu vergüenza; por fin pídeme un colirio que te pongas en los ojos para ver.
A despedir libres a los oprimidos: los oprimidos son aquellos de la parábola de la siembra de los granos, especialmente los que cayeron entre espinos, que cuando crecieron los espinos los ahogaron, son los que tienen su mirada en las cosas del mundo y en Dios, pero al final, como no dice la palabra nadie puede servir a dos patrones y estos se han quedado en el mundo y viven agobiados, amargados y sin vida.
Y a proclamar el año de la gracia del Señor: en este momento podemos recibir la gracia de Dios, si nos acercamos a él con un corazón contrito y humillado y empezamos a vivir de su amor, su verdad, su paz y su justicia.
Hoy se cumplen estas profecías que acaban de escuchar: este fue el comienzo cuando Jesús proclama su misión y para nosotros debe de ser de mucha alegría, pues es el comienzo de la promesa más grande que Dios le ha hecho a los hombres, que él iba a estar entre nosotros, para salvar a su pueblo.

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