La Palabra meditada

La Palabra Meditada - I Domingo de Cuaresma - Ciclo C

San Lucas 4,1 – 13

Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió de las orillas del Jordán.
Jesús venia lleno del Espíritu Santo, porque recién venia de ser Bautizado, por Juan el Bautista en el rio Jordán, nosotros andamos con el Espíritu Santo pero no andamos llenos, a pesar que hemos sido bautizados, y de esta forma es como nos enfrentamos a nuestro diario vivir, a lo que nuestro Señor en Mt 6,34 nos dice: Ni se preocupen por el día de mañana, pues el mañana se preocupara por sí mismo. Basta con las penas del día.
Entonces para estar llenos del Espíritu Santo y tener ese poder para enfrentar, el diario vivir, hagamos lo que nos dice: Ef. 5,19-20 Mas bien llénense del Espíritu Santo. Júntense para rezar salmos, himnos y canticos espirituales. Canten y celebren interiormente al Señor, dando gracias a Dios Padre, en nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor, siempre y por todas las cosas.
Y se dejó guiar por el Espíritu a atravez del Desierto, donde estuvo cuarenta días y fue tentado por el diablo.
El pueblo de Israel anduvo durante cuarenta años en el desierto, pero en vez de dejarse guiar por Dios, por medio de Moisés, solo pasaban renegando, Jesús nos hace ver que cuando nos dejamos guiar por el Espíritu de Dios, es cuando realmente estamos haciendo la voluntad de Dios.
Es necesario que nos dejemos guiar por el Espíritu de Dios, aunque nos empuje a lugares que tengamos que sufrir, porque solo de esta manera es como se prueba nuestra fe y aprendemos hacer la voluntad de Dios.
El diablo le dijo entonces: Si eres Hijo de Dios, manda a esas piedras que se conviertan en pan. Pero Jesús le contesto: Dice la Escritura: El hombre no solamente vive de pan.
Jesús en las tres respuestas que le da al diablo, no lo hace por el mismo, aun siendo el mismo Dios, sus respuesta siempre las hace apegadas a las Escrituras, en esto debemos de imitarlo, cada vez que estemos frente a una situación de cualquier índole, aferrémonos a la Biblia, porque en ella encontraremos siempre las palabras que nos hacen falta.
El hombre no solamente vive de pan, es decir nosotros no solo debemos de vivir alimentando o satisfaciendo la carne, también tenemos que alimentar el espíritu de Dios, porque es el que nos da vida, como nos dice Dt 8,3 Te hizo pasar necesidad para probarte, te hizo pasar hambre, y te dio a comer mana que, ni tú, ni tus padres habían comido, para mostrarte que no solo de pan vive el hombre, sino que todo lo que sale de la boca de Dios es vida para el hombre.
Te daré poder sobre estos pueblos y te entregare sus riquezas, si te arrodillas ante mí. Jesús replico: la Escritura dice: Adoraras al Señor, tu Dios, y a Él solo servirás.
Hasta este momento de nuestra vida meditemos a quien adoramos y servimos más, al Cesar o a Dios, porque todo lo que es del Cesar, se quedara aquí en la tierra, pero lo que le corresponde a Dios, es todo lo santo, puro y libre de atadura, porque solo con santidad es que podremos ver a Dios, al que debemos de amar con todo nuestro ser, Mt 22,37
Lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí para abajo. Pero Jesús le replico: Dice la Escritura: No tentaras al Señor tu Dios.
Quienes somos nosotros para probar a Dios, él es el Dios único y verdadero, creador de todo cuanto existe y no podemos ponerlo a prueba por las mentiras que nos mete nuestro enemigo, como dice las Escrituras en Jdt 8,12
¿Quiénes son ustedes para poner a Dios a Prueba? Ese no es el medio para atraer su misericordia; más bien sirve para provocar su ira.

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