La Palabra meditada

La Palabra Meditada - IV Domingo de Cuaresma - Ciclo C

San Lucas 15,1-3.11-32

Los fariseos pues, con los maestros de la ley murmuraban y criticaban: Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos.
¡Somos nosotros iguales! o es que solo queremos andar con los que creemos que están bien espiritualmente, recordemos que Dios hace caer la lluvia sobre buenos y malos, porque todos somos sus hijos y no estamos llamados a despreciar a nadie, sino a ayudarlos y a considerarlos como más dignos que uno.
Si uno de ustedes pierde una oveja de las cien que tiene, ¿no deja las otras noventa y nueva en el campo para ir en busca de la que se perdió, hasta encontrarla?
Nuestro Señor no ha venido por los buenos, ha venido por los que andan perdidos, enfermos, los pobres en espiritualidad, por aquellos que el mundo los considera como un desecho, si alguno de ustedes se encuentra así, animo levántese, pues por usted ha venido Jesús, para que olvide sus penas y comiesen un nuevo caminar, que lo lleva a la reconciliación con Dios.
Un hombre tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: Padre dame la parte de la propiedad que me corresponde. Y el padre la repartió entre ellos.
Nuestro Padre no nos obliga a nada, por el contrario nos ha dado la libertad de tomar nuestras propias decisiones y de esta manera podemos escoger entre buscar lo bueno o lo malo, ósea que todo cuanto hagamos corre por nuestra propia cuenta, pero el siempre esta con su mirada y amor en nosotros, como nos dice el Sal 121,5 El Señor te custodia y te da sombra, está siempre a tu diestra.
El hijo prodigo representa a todos aquellos cristianos, que han querido salirse de las manos de Dios, y dedicarse a vivir de lo que el mundo ofrece, donde gastan todos los principios espirituales, dándole más valor a los principios de este mundo, pero aunque se tenga todo en este mundo, siempre se va experimentar un vacío, este vacío, el hijo prodigo lo sintió cuando tenía hambre y comía de lo que comían los cerdos, entonces recapacito y dijo que los sirvientes de su padre comían mejor.
Ese vacío lo experimentamos cuando nos damos cuenta que no todo está en poseer, no todo está en afanarse, no todo está en el libertinaje y las cosas vanas de este mundo, que al final terminan cansados, y sin paz, por eso Jesús nos dice en Mt 11,28 Vengan a mí los que se sienten cargados y agobiados, porque yo los aliviare. También nos dice Jn. 14,27 Les dejo la paz, les doy mi paz, la paz que yo les doy nos es como la que da el mundo. Que no haya en ustedes angustia ni miedo.
Volveré donde mí padre y le diré: Padre, peque contra Dios y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo, trátame como a uno de tus siervos.
Cuando reconocemos el dolor de vivir fuera de la voluntad de Dios, es uno de los pasos más grandes de nuestra vida, porque este arrepentimiento nos lleva al perdón, y nos dice Pro 28,13 El que oculta sus faltas no prosperara, el que las confiesa y se aparta de ellas alcanzara el perdón.
Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión, corrió a echarse a su cuello y lo abrazo.
Qué grande es el amor y la misericordia de Dios para con nosotros, el no piensa lo malo que hemos hecho, el solo piensa, que nos ama y que nos ha recuperado, porque le pertenecemos, no somos dignos, pero él nos devuelve, la vestiduras de la santidad, ósea el traje de fiesta, porque hay tanta alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta.
El anillo significa autoridad, es decir cuando vivimos en vida espiritual recobramos la autoridad de que somos hijos de Dios, ver Gen 41,42- 44 y las sandalias significan el anunciar la palabra de Dios, como nos dice Ef. 6,15 Y como calzado, el celo por propagar el evangelio de la paz.
El hijo mayor se enojó y no quiso entrar.
El hijo mayor es como aquellos hermanos que dicen conocer a Dios, pero no tienen felicidad en su vida, no gozan de paz y libertad, son fieles a los mandamientos, pero por cumplirlos, pero no los viven, porque se ve que este hijo mayor no tiene amor, ni compasión de su hermano, por eso esta parábola Jesús se las dice a los fariseos y maestros de la ley.

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