La Palabra meditada

La Palabra Meditada - V Domingo de Cuaresma - Ciclo C

San Juan 8, 1 – 11

Jesús se fue al monte de los Olivos. Al amanecer volvió al templo y toda la multitud venía a él. Entonces se sentó para enseñar.
Jesús se mantenía en constante comunicación con el Padre, por eso dice que subió al monte de los Olivos, es de mucha importancia nuestra comunicación con nuestro Padre, para recargar nuestra batería, pero estamos en los días que es de mucha más importancia cargar la batería pero del celular, bueno hasta andan con el cargador todo el día y no es que este malo la nueva tecnología de comunicación mediante los celulares, pero no podemos llegar a los extremos, de dejar muchas cosas por estar solo con el celular en la mano, pues estos si no es bueno.
Nos dice la lectura que cuando Jesús bajo al templo, toda la multitud venía con él, hoy se ven más multitudes en los estadios, concentraciones políticas, cuando viene un artista, que cuando hay invitaciones para asistir a un retiro espiritual, pareciese que nuestra prioridad no es el Señor, esto nos demuestra que tiene más poder el cuerpo carnal, que el templo que llevamos dentro, como nos lo dice: 1 Co 3,16-17 ¿No saben ustedes que son templo de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Al que destruya el templo de Dios, Dios lo destruirá. El templo de Dios es santo y ese templo son ustedes.
Los maestros de la ley y los fariseos le llevaron a Jesús a una mujer que habían sorprendido en adulterio y le dicen que según la ley de Moisés esta debe de morir apedreada.
Jesús no vino a abolir las leyes, vino a darles justicia pero en el amor, es bueno saber que con el amor todo es posible, porque Dios es amor, cuando nosotros solo hacemos las cosas por ley, nos hace falta madurez espiritual decimos que creemos en Dios, pero hacemos lo contrario, porque no entendemos a Dios, Dios aborrece el mal y desea que seamos justos y no jueces, necesitamos conocerle más y hacer las cosas de acuerdo a su voluntad, Rom. 12,2 nos dice: No sigan la corriente del mundo en que vivimos, más bien transfórmense por la renovación de su mente. Así sabrán ver cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo que es perfecto.
Tú, ¿qué dices? Con esto querían ponerlo en dificultades para poder acusarlo
No podemos ponerle trampas a Jesús, pues él es la cabeza y nosotros sus miembros, él lo sabe todo, como nos dice: Jn. 6 68 Pedro contesto: Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna.
Como le seguían preguntando, se enderezo y dijo: El que no tenga pecado lance la primera piedra.
Quien no tiene pecados, todos, pero pensamos más en los pecados del prójimo que en los nuestros, porque todos creemos andar en lo correcto delante de Dios, por eso el mundo sigue igual o hasta peor que cuando Jesús estuvo entre nosotros, ¿dónde está el amor y la compasión por nuestro prójimo? Pues como no la hay, antes de ver la paja del ojo de nuestro hermano, veámonos la viga que andamos nosotros, en Lc. 6,37-38 Jesús nos dice: No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará; recibirán una medida bien llena, apretada y rebosante; porque con la medida que ustedes miden serán medidos.
Entonces se enderezo y le dijo: Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado? Ella contesto: Ninguno Señor. Jesús le dijo: Yo tampoco te condeno. Vete y no vuelvas a pecar en adelante.
Esta mujer representa a la iglesia, y Jesús no viene a condenarla, sino a salvarla, siempre y cuando nos arrepintamos de nuestros pecados y ponemos nuestra mirada en él, para seguirlo en espíritu y en verdad.

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