La Palabra meditada

La Palabra Meditada - II Domingo de Pascua - Ciclo C

San Juan 20,19 -31

Los discípulos estaban a puerta cerrada, por miedo a los judíos, Jesús se hizo presente allí, de pie en medio de ell os.
Cuantos hermanos nuestros andan llenos de temores y miedos, pero están con las puertas de su corazón cerradas, nuestro Señor Jesús desea entrar y por eso toca a nuestra puerta, pero somos nosotros los que decidimos, Jesús vino a eso expresamente a darnos la promesa de la liberación de el pecado y a redimirnos con Dios, muchos claman a Dios pero solamente lo hacen con sus labios pero su corazón está lejos de él, 2Co 7,1 nos dice: Ya que tenemos tales promesas, queridos, purifiquémonos de toda mancha de cuerpo y de espíritu, haciendo realidad la obra de santificación en el temor a Dios.
Jesús les da a sus discípulos tres veces la paz, porque él es el nuevo rey de la paz, el que cargo en la cruz con todos los pecados de la humanidad, los ha enterrado y resucita para desearnos paz, porque él ha quedado libre de nuestras pecados y ahora también nosotros somos libres si creemos en el cómo nuestro Señor y salvador.
La segunda vez que Jesús da la paz, es porque ya nos envía a otros hermanos que no le conocen, y la verdad es que no podemos ir hablar de las buenas nuevas del Reino de los Cielos, siendo esclavos del pecado, tenemos que estar libres y el que está libre tiene la paz de Cristo en su corazón, por eso el nos manda al Espíritu Santo y nos da el poder para perdonar o atar los pecados, porque así como el nos ha liberado ahora él desea que nosotros vallamos y liberemos a otros, este mandato lo recibimos con amor, como nos habla en 1Jn 5,4 Porque guardar sus mandatos es amar a Dios; en realidad sus mandatos no son difíciles, porque todo hijo nacido de Dios vence al mundo. Y la victoria por la que vencimos al mundo es la fe.
La tercera paz que nuestro Señor nos da es cuando estamos frente a hermanos que se resisten a creer, en todo aquello que Jesús ha hecho por nosotros, este tipo de hermanos serán tratados directamente por Jesús, como es el caso de Santo Tomas que hasta no ver no creer o el caso de San Pablo que perseguía a los cristianos y Jesús le dice Saulo , Saulo porque me persigues, nuestro Señor trato a solas con ellos y los libero, hasta ese momento ellos pudieron tener la paz de Cristo en su interior.
Es de mucha importancia tratar el tema de la paz, porque recordemos que el mundo nos ofrece una falsa paz, que está basada en la seguridad de tener comodidades materiales, pero nuestro Señor nos ofrece una paz interior, una paz para nuestro espíritu, por eso el nos recalca en Mt 11,28-30 Vengan a mí los que se sientan cargados y agobiados, porque yo los aliviare. Carguen con mi yugo y aprendan de mí que soy paciente de corazón y humilde, y sus almas encontraran alivio. Pues mi yugo es bueno, y mi carga liviana.
Queridos hermanos si Jesús nos ha dejado su paz, tratemos en lo que sea posible de que nada ni nadie nos la pueda arrebatar.

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