La Palabra meditada

La Palabra Meditada - V Domingo de Pascua - Ciclo C

San Juan 13,31-33

Cuando Judas salió, Jesús dijo: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él.
Cuando Judas salió, es decir la traición se había consumado y había llegado el momento en que nuestro Señor debía de padecer y morir en la cruz, por los pecados de la humanidad.
La palabra traición significa no serle fiel a una persona, es decir que cada vez que nosotros no hacemos lo que Jesús nos manda en su palabra le estamos siendo infieles, no somos firmes a su voluntad.
Glorificar significa: Alabar, adorar, engrandecer, magnificar, honrar, exaltar.
Sabiendo lo que significa glorificar, solo nuestro Señor es digno de merecerlo y de nosotros proclamar su gloria, porque solo él en su amor infinito pudo cargar con todos nuestros pecados, el Ap. 5,2-3 nos dice: En ese mismo momento un ángel poderoso exclamo a toda voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y romper el sello? Y no se encontró a nadie, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de ella (entre los muertos) que fuera capaz de abrir el libro y leerlo. Y el verso cinco nos dice: No llores más, mira ha vencido el León de la tribu de Judá, el brote de David; el abrirá el libro de los siete sellos.
Si Jesús recibe la gloria, cada vez que lo hacemos con él lo hacemos con Dios Padre, porque como él lo dijo: Yo y mi Padres somos una misma cosa.
Y si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificara, ¡y pronto lo glorificara!
Por esto el Ap. 5,11-12 nos dice: Yo seguía mirando; se oía el clamor de una multitud de ángeles reunidos alrededor del trono, de los Vivientes y de los ancianos. Se contaban por millones y millones, que gritaban a toda voz; Digno es el Cordero, que ha sido degollado, de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría y la fuerza, la honra, la gloria y la alabanza.
Hijos míos, yo estaré con ustedes por muy poco tiempo. Ustedes me van a buscar… Les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: ustedes no pueden ir donde yo voy.
Nuestro Señor les decía esto a sus discípulos, porque había llegado la hora y él sabía que en ese momento, ninguno lo buscaría, y nadie siendo justo como lo era él, podía dejarse morir en una cruz por los demás, por eso él nos dice en Mc 8,34-35 Luego llamo no solamente a sus discípulos, sino que a toda la gente y les dijo: Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y sígame. Pues quien quiera asegurar su vida la perderá; y quien sacrifique su vida por mí y por el evangelio, se salvara.
El estar metidos en nuestro propio ego y apegados a las cosas de este mundo, nos impide cada día caminar hacia Jesús, por eso se nos hace muy difícil ese nacer de nuevo, pero en Espíritu y en Verdad.
Sabemos que todos somos pecadores, no tenemos meritos propios, por eso debemos de tratar de ser constantes en la fe, para alcanzar la salvación por la gracia del Señor, como lo dice Ef. 2,8 Pues, por gracia de Dios han sido salvados, por medio de la fe. Ustedes no tienen merito en este asunto: es un don de Dios.

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