La Palabra meditada

La Palabra Meditada - XIV Domingo Ordinario - Ciclo C

San Lucas 10,1-12

Jesús eligió a otros setenta y dos discípulos y los envía de dos en dos, delante de él, a las ciudades y lugares a donde él debía de ir.
Que gracia tan grande la de ser elegido por Dios para anunciar su palabra como nos dice en Mt 22,14 Sepan que muchos serán los llamados, pero poco los elegidos.
El señor los envía de dos en dos, para que se ayuden mutuamente, ya sea en la oración, en la meditación de la palabra, el aprender hacer las cosas en comunidad, que siempre haya un testigo y que se aprendan a amar.
En el matrimonio debemos de aplicar este ejemplo, el de vivir como comunidad, que tengamos un mismo pensar y sentir, que nos apoyemos mutuamente, que nos amemos y que testifiquemos por sobre todo al Señor.
Hay mucho que cosechar, pero los obreros son pocos; por eso, ruego al dueño de la cosecha que envié obreros a su cosecha.
La siembra de la palabra cada día es mayor, pero ahora no solo debemos de pedirle al Señor que nos mande más obreros, también debemos de pedirle, para que no se enfrié la fe de los pocos obreros que trabajan para su Reino.
Vayan, pero sepan que los envió como corderos en medio de lobos.
La misión a la que el Señor nos manda no es fácil, es por eso que debemos de estar en constante oración con nuestro Padre y pedirle mucha sabiduría para que el espíritu de Dios nos enseñe como debemos anunciar su palabra de acuerdo a los tiempos en que vivimos.
El Señor nos manda a que no llevemos nada para el camino, pues el Señor quiere que anunciemos su palabra sin apego a las cosas de este mundo, pues él es nuestro proveedor y siempre va delante de nosotros para asistirnos.
Debemos de ser portadores de las bendiciones que el Señor nos da, y una de estas bendiciones que andamos es la Paz de Cristo, por eso él nos dice que cuando entremos a una casa digamos como saludo: Paz para esta casa.
Todas estas indicaciones que nuestro Señor nos manda de ir anunciar el Reino de Dios, es preciso que con mucha humildad y obediencia las cumplamos, pues él hizo lo mismo al venir a este mundo y aun siendo de condición divina, nunca renegó de nada, como él nos dice en Mt 20,28 A imitación del Hijo del Hombre, que no vino para que lo sirvieran, sino para servir, y dar su vida como rescate de una muchedumbre.
Todo lugar donde no sean acogidos, debemos de sacudirse hasta el polvo de nuestros pies y dejárselos.
El Señor desea que nos sacudamos, para que no se peguen en nosotros las costumbres de los hermanos que no quieren dar cabida a Dios, pues de esto ya nosotros hemos sido rescatados, como nos dice la palabra en 2Co 5,17 Por esa misma razón, el que está en Cristo es una criatura nueva. Para él lo antiguo ha pasado; un mundo nuevo ha llegado.
El Señor nos ha dado poder, para que con su autoridad anunciemos y proclamemos las Buenas Nuevas del Reino de Dios, y nos ha dado poder porque como nos dice: Ef.6,12 Porque nuestra lucha no es contra fuerzas humanas, sino contra los Gobernantes y Autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras. Nos enfrentamos con los espíritus y fuerzas sobrenaturales del mal.
El desea que nos alegremos porque nuestros nombres están escritos en los cielos, el significado de estas frases lo vemos más claro en Ap. 3,5 El vencedor vestirá de Blanco. Nunca borrare su nombre del libro de la vida; más bien lo proclamare delante de mi Padre y de sus ángeles.

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