La Palabra meditada

La Palabra Meditada - XVI Domingo Ordinario - Ciclo C

San Lucas 10,38 – 42

Yendo de camino, entro Jesús en un pueblo y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Cada vez que nuestro Señor caminaba, era un testimonio vivo de Dios en la tierra y de cómo tenia bien definida la misión por la que venía.
Como cristianos es lo que debemos de reflejar cuando caminamos, un verdadero testimonio de lo que es ahora nuestra vida, debemos de reflejar lo que son los frutos del Espíritu Gal 5,22-23 Caridad, alegría, y paz; paciencia, comprensión de los demás, bondad y fidelidad; mansedumbre y dominio de sí mismo.
Una mujer llamada Marta lo recibió en su casa, pero esto no quiere decir que para Marta, Jesús era prioridad en su vida, muchos invitamos a Jesús a nuestra vida o nuestra casa, pero quizás somos iguales a Marta, que lo invitamos, pero no lo atendemos como se lo merece, porque tenemos a otro invitado llamado afán del mundo, Mt 6,24 dice: Ningún servidor puede quedarse con dos patrones, porque vera con malos ojos al primero y amara al otro, o bien preferirá al primero y no le gustara el segundo.
Cuando invitamos a Jesús es porque queremos que él tome el control de todo, hemos decidido que el ilumine nuestra vida y que nos conduzca por el camino de la verdad, que es el mismo camino hacia la santidad y aunque tengamos caídas, estamos seguros que nada nos apartara de su amor, Rom. 8.38-39 nos dice: estoy seguro que ni la muerte , ni la vida, ni los ángeles, ni los poderes celestiales, ni el presente, ni el futuro, ni las fuerzas del universo, sea de los cielos ,sean de los abismos, ni criatura alguna, podrá apartarnos del amor de Dios, que encontramos en Cristo Jesús nuestro Señor.
Tenía esta una hermana de nombre María, que se sentó a los pies del Señor para escuchar su palabra.
María que había sido una mujer pecadora, sabía que nuestro Señor la había rescatado de ese mundo en que vivía, ahora lo que más le interesaba, era escuchar la palabra del Señor, pues sabía que después de haber sido esclava del pecado, solo la palabra del Señor la hacía sentirse libre, Heb 4,12 dice: En efecto la Palabra de Dios es viva y eficaz, más penetrante que espada de doble filo. Penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, sondeando los huesos y los tuétanos para probar los deseos y los pensamientos más íntimos.
Marta, en cambio, estaba muy ocupada con los muchos quehaceres.
No estamos diciendo que Marta era una mala mujer, sino que Marta es el reflejo de muchos cristianos de hoy día; que como sus pecados no los consideran tan graves, no se toman ese tiempo de contemplar más al Señor, de preocuparse por conocerlo y vivirlo, que realmente ocupe el primer lugar en la vida de cada uno, y esto es lo que Jesús desea de nosotros, recalcamos lo que nos dice Mt 10,37-38 No es digno de mí el que ama a su padre o a su madre más que a mí; no es digno de mí el que ama a su hijo o hija más que a mí. No es digno de mí el que no toma a su cruz para seguirme.
Pero el Señor le respondió: Marta, Marta, tú te inquietas y te preocupas por muchas cosas. En realidad, una sola es necesaria. María escogió la parte mejor, la que no le será quitada.
Ya nuestro Señor nos ha dicho, que no nos preocupemos y que busquemos primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás nos vendrá por añadidura, la pregunta que debemos de meditar es ¿Qué parte estamos eligiendo? Pues la vida en la tierra solo se vive una vez, pero si estas con el Señor, tienes vida para siempre, Ap. 21,4 Dice: Enjuagara toda lágrima de sus ojos y ya no existirá ni muerte, ni duelo, ni gemidos, ni pena porque todo lo anterior ha pasado.

 

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