La Palabra meditada

La Palabra Meditada - XVIII Domingo Ordinario - Ciclo C

San Lucas 11,1 - 13

Nuestro Señor Jesús nos dice la forma de cómo debemos de orar.
Padre Nuestro, ósea que es el Padre de todos, porque todos somos sus hijos, él nos creó y de él venimos y no porque seamos pecadores nos deja de querer, él nos ama, pero aborrece el pecado que está dentro de nosotros.
Que estas en el Cielo, siempre él va a estar arriba, por encima de todos, en su santísimo trono, como nuestro creador y único Dios, Ap. 21,5
Santificado sea tu Nombre, nos habla de su pureza, en el no existe el pecado, solo la verdad, por eso él nos dice, sean santos como Yo lo soy, y la palabra nos dice que sin santidad nadie vera al Señor, Heb 12,14
Venga a nosotros tu Reino, si es muy necesario que venga su reino a nuestras vidas, que está llena de confusiones, temores y mucha frialdad, nuestro Señor nos decía el Reino de los Cielos ha llegado Mr. 1,15 y está entre ustedes, por eso nos dice, venga a mí los cansados y agobiados, porque yo los aliviare.
Danos hoy nuestro pan de cada día, necesitamos mucho de ese pan, el pueblo de Israel tenía hambre en el desierto y Dios le dio de comer mandándoles el mana, nuestro Señor Jesús nos dice, Yo soy el pan de vida, el que viene a mí nunca tendrá hambre, el es el que alimentan nuestro espíritu y nos da vida. Jn. 6,35
Perdona nuestros pecados, estas tres frases ¡cuando no tenemos conciencia! se nos hace bien fácil pedirle perdón a cada instante a nuestro Padre, pero cuando añadimos, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, se vuelve más difícil porque no somos muy dados a perdonar, es bien contradictorio, sabemos que estamos pecando a cada instante, ya sea de palabra, obra u omisión ante nuestro Padre , pero no queremos perdonar a nuestro prójimo, la palabra nos dice bien claro que si perdonamos las ofensas de los hombres, también el Padre celestial nos perdona en Cristo Ef. 4,32 pero si no perdonamos las ofensas de los hombres, tampoco el Padre nos perdonara.
Y no nos dejes caer en la prueba, necesitamos angustiosamente que nuestro Padre, nos ayude a no estar cometiendo siempre los mismos errores, pero también necesitamos poner de nuestra parte, ayúdate que te ayudare, debemos levantarnos, porque Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, así que esforcémonos y seamos valientes.
Pues yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y hallaran, llamen a la puerta y les abrirán.
Nuestro Señor nos llama a pedir, y que no nos cansemos de hacerlo, por eso nos pone el ejemplo de la parábola del amigo, a nuestro Padre le agrada que le pidamos, pero claro a él le agrada que le pidamos más de las cosas espirituales, porque si estamos pendientes de sus cosas, él nos dice que no nos preocupemos, porque todo lo demás nos vendrán por añadidura, y antes que le pidamos algo, él ya lo sabe Mt 6,8 y nos las va a conceder de acuerdo a nuestras prioridades y nos deja bien claro el siguiente mensaje: Por lo tanto, si ustedes que son malos saben dar cosas buenas a sus hijos, cuanto más el, pues en su amor no tiene límites para sus hijos, como nos dice Jn. 3,16 Tanto amo Dios al mundo que entrego su hijo único, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Si le queremos pedir a Dios, hagámoslo con humildad, de corazón y con confianza, pues la palabra nos dice Mt 21,22 Todo lo que pidan con una oración llena de fe, lo conseguirán.

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