La Palabra meditada

La Palabra Meditada - XXII Domingo Ordinarios - Ciclo C

San Lucas 14,1.7-14

Una vez, Jesús fue a comer a la casa de uno de los fariseos más importantes.
Cuando estamos en la iglesia comprometidos con las cosas del Señor, ocurre algunas veces que familiares, amigos, compañeros de trabajo y aun hasta hermanos de la misma iglesia nos espían y nos critican, hermanos que esto no nos desanime debemos de mantenernos firmes con nuestro testimonio de vida en el Señor, en Mt 10,19 Jesús nos dice: Cuando los juzguen, no se preocupen por lo que van a decir ni como tendrán que hacerlo; en esa misma
Hora se les dará lo que van a decir.
Si alguien te invita a una comida de bodas, no ocupes el primer lugar. Porque puede ser que haya sido invitado otro más importante que tú.
Jesús era muy culto y sensato y como sus seguidores nos invita a imitarlo, muchos podemos tener buenos principios cristianos, pero tenemos una cultura de muerte, se ha perdido el respeto a la dignidad humana, la cultura y los principios cristianos vienen del hogar osea de la familia y entre más familias sean así, encontraremos sociedades más cultas y que temen a Dios.
Cuando nos mandan a evangelizar, en la mayoría de los casos también hay que culturizar, porque nuestra sociedad está llena de malos modales y vicios y es de mucha importancia que en los hogares, en los centros de educación y en las catequesis de la iglesia, los líderes demuestren verdaderos principios cristianos y culturales, cuando estamos en las cosas del Señor todos debemos vestir el mismo traje, Mt 22,12-13 nos dice: Y le dijo: Amigo, ¿Cómo entraste aquí sin traje de fiesta? Pero el otro se quedó callado. Entonces el rey dijo a sus servidores: Amárrenlo de pies y manos y échenlo fuera, a las tinieblas, donde no hay sino llanto y desesperación.
Al contrario cuando te inviten, ponte en el último lugar, y, cuando llegue el que te invito, te dirá: Amigo, acércate más. Y será un honor para ti en presencia de todos los que estén contigo a la mesa.
Nuestro Señor nos llama a ser últimos es decir humildes, nuestro lema debe de ser el de servir y no a ser servidos, el de considerar a nuestro prójimo como más digno Rom. 15,1-2 nos dice: Nosotros, los fuertes en la fe debemos cargar con las debilidades de los que no tienen esta fuerza, en vez de buscar nuestro propio contento. Que cada uno de nosotros trate de dejar contento a su prójimo, ayudándolo a crecer en el bien.
Al contrario, cuando ofrezcas un banquete, invita a los pobres, a los inválidos, a los cojos, a los ciegos.
Jesús vino por los necesitados física y espiritualmente y es donde tenemos que tener puesta nuestra mirada, porque como dice su palabra hay más alegría en dar que en recibir y los que servimos al Señor, todo lo hacemos por amor, por eso no esperamos paga alguna y mucho menos de estas personas. Pero tu recompensa la recibirás en la resurrección de los justos.
El Señor nunca se deja ganar en generosidad y por eso nos ofrece esta promesa de vida eterna, donde estaremos con el gozándonos en el Reino de los Cielos.

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