La Palabra meditada

La Palabra Meditada - Natividad del Señor - Ciclo A

San Juan 1,1-18

Jesús es el Verbo y el Verbo es la palabra.
Esto nos trata de decir que Jesús ya existía desde un principio con Dios, estos son uno de los grandes misterios de la Santísima Trinidad, Padre Hijo y Espíritu Santo, tres en uno solo, pero que cada uno de ellos actúa en la historia de los hombres, con el único fin de guiarnos y hacernos comprender de dónde venimos.
Todo fue hecho por El, y nada llego hacer sin Él.
Todas las cosas fueron creadas para Jesús, porque es el hijo primogénito de Dios, el es dueño y amo de todo cuanto existe, lo visible y lo invisible, es el Rey de reyes y su gobierno no tendrá fin, porque permanece hasta el final.
Jesús es la palabra y la palabra es vida.
Y para todos nosotros esta palabra es la luz, si meditamos cuando Jesús viene a nosotros estamos como muertos, digo así, porque vivimos en el pecado, como ciegos, y como dice la palabra un ciego que guía a otro ciego los dos se van al abismo, ósea a la muerte, cuando el Espíritu Santo nos lleva a Jesús, nos lleva al arrepentimiento de todos nuestros pecados, y comenzamos a vivir de su palabra, que nos hace brillar en medio de las tinieblas, San Pablo nos dice que con Jesús somos más que vencedores, porque las tinieblas o el enemigo no puede contra la luz.
Por esto Juan vino como testigo de la luz, Jesús es la verdad, que viene a liberarnos del mundo de mentiras que nos mantiene en la esclavitud.
Son muchos los que no lo han recibido y que lo desprecian, como nosotros que un día vivimos en la oscuridad, pero que no podemos juzgarlos, porque somos hijos de un mismo Padre y el desea que como hijos todos nos salvemos y el tiene un momento para cada uno.
Pero aquí encontramos una promesa de las más lindas, que todos los que lo hemos recibido, nos ha concedido ser hijos de Dios, los que creemos en ese Nombre que esta sobre todo nombre, hemos vuelto a la vida junto con Jesús, experimentamos un nuevo nacimiento pero en la vida espiritual, Col 3,9-10 nos dice: Ustedes se despojaron del hombre viejo y su manera de vivir, para revestirse del hombre nuevo, que el Creador va renovando conforme a su imagen para llevarlos al conocimiento verdadero.
Y el Verbo se hizo carne y habito entre nosotros.
Sabemos lo que Cristo Jesús ha hecho por cada uno de nosotros y por esto lo honramos y glorificamos y por ser el Primogénito, el Padre lo glorificara porque en él estaba la plenitud del amor, y como nos dice Juan de él recibimos una sucesión de gracias y favores.
Con Cristo Jesús ya no hacemos las cosas por ley, siempre las hacemos pero, las hacemos en el amor. Jesucristo es la luz que nos guía indicándonos al verdadero camino de regreso al Padre, por eso en el nacimiento de nuestro Señor, un ángel guio a los pastores al pesebre, dándonos a entender que este era nuestro verdadero pastor, que guiaría a todas las ovejas, enfermas o perdidas de regreso al Padre.

Share Button
Powered by Bullraider.com